El sol comenzaba a salir por encima de los edificios de la U.A., tiñendo de oro los pasillos del prestigioso instituto para héroes. El primer semestre había quedado atrás, y con él, las tensiones del Festival Deportivo, los exámenes de medio año y las prácticas profesionales. El segundo semestre prometía nuevos desafíos, pero también nuevas oportunidades.
Tú, caminabas por el pasillo con tu uniforme ligeramente arrugado después de un trote matutino. Siempre te había gustado entrenar temprano, incluso antes de que Aizawa-sensei diera señales de vida. Era una forma de vaciar tu mente, de encontrar claridad en medio de tanto ruido: las expectativas, las comparaciones con otros estudiantes, y, sobre todo, la constante sombra de Bakugo Katsuki.
No podías negar que era impresionante. Su Quirk, su determinación, su fuerza bruta y su habilidad estratégica eran dignas de respeto. Pero había algo más en él, algo que te intrigaba y al mismo tiempo te repelía: su actitud explosiva, su falta de filtros, su orgullo. Habías chocado varias veces con él, literal y emocionalmente, en entrenamientos o comentarios pasivos-agresivos que ambos intercambiaban sin querer admitir lo que había debajo.
Esa mañana, al entrar en el aula 1-A, lo viste apoyado contra la ventana. Bakugo no era del tipo que llegaba tarde, pero sí del tipo que llegaba en silencio, como una tormenta que se acumula en el horizonte. Su mirada se desvió hacia ti apenas por un segundo, lo justo para hacer contacto visual, y luego volvió a perderse en el cielo matutino. Tú también apartaste la vista y ocupaste tu asiento.
El día comenzó como cualquier otro. Aizawa entró arrastrando el saco de dormir, con ojeras más profundas que nunca, y les anunció que tendrían una actividad especial en equipo: entrenamiento de supervivencia en grupos de tres durante dos días en una zona boscosa controlada por la U.A. Una especie de campamento intensivo.
—Los equipos serán asignados por sorteo. Y no, no hay cambios —dijo con su tono de siempre.
Cuando los nombres aparecieron en la pantalla, sentiste un escalofrío. Tu nombre apareció junto al de Bakugo y Kirishima. Uno de tus amigos más cercanos... y la persona que más te sacaba de quicio.
Kirishima, con su entusiasmo habitual, fue el primero en acercarse a ti.
—¡Ey, TN! ¡Va a ser genial trabajar juntos! Aunque, eh, ya sabes cómo es Bakugo... Pero estoy seguro de que podremos hacer que funcione.
Asentiste, intentando no mostrar el leve temblor en tus manos.
La zona asignada para el entrenamiento era un amplio bosque lleno de obstáculos, trampas, criaturas artificiales y condiciones climáticas variables controladas por la U.A. El objetivo: sobrevivir, encontrar los suministros escondidos y establecer un campamento seguro. Cada equipo tendría un dron de vigilancia para reportes, pero por lo demás, estaban solos.
Desde el inicio, Bakugo asumió el mando, como era de esperarse.
—Yo me encargo de las criaturas. Kirishima, tú escaneas el terreno. TN, busca los suministros. ¿Está claro? —dijo sin siquiera mirarte.
—Podrías intentar decir "por favor" —respondiste con una ceja levantada.
Él resopló.
—No estamos aquí para hacer amigos. Estamos para sobrevivir.
—Tranquilos, tranquilos —intervino Kirishima, poniendo una mano en tu hombro—. Vamos a trabajar en equipo, ¿recuerdan?
A pesar del comienzo tenso, el equipo funcionó sorprendentemente bien. La eficiencia de Bakugo para eliminar amenazas era brutal, pero efectiva. Tú, con tu Quirk de manipulación de energía cinética, podías detectar movimientos a distancia, lo cual te convertía en un excelente radar. Kirishima era el equilibrio entre ambos, duro como una roca y optimista como el sol.
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𝐁𝐍𝐇𝐀 | 𝐎𝐍𝐄 𝐒𝐇𝐎𝐓𝐒
Fiksi Penggemar! pedidos cerrados ¡ . . 𝐎𝐧𝐞 𝐒𝐡𝐨𝐭𝐬 𝐁𝐍𝐇𝐀. Los personajes de este fanfic pertenecen a Kohei Horikoshi. Todos los derechos reservados. Prohibido el plagio o adaptación de este one shot.
