Hawks

2.3K 95 3
                                        


El cielo de Hosu se pintaba de un naranja intenso cuando Keigo Takami, conocido por todos como Hawks, surcaba el aire con sus alas carmesí extendidas. Desde esa altura, la ciudad parecía tranquila, aunque él sabía mejor que nadie que la calma era siempre un espejismo.

 Era uno de esos días en los que la rutina de héroe parecía repetirse: salvar gatos atrapados en techos, detener a ladrones torpes, atender emergencias menores. 

Aun así, Hawks sentía un peso invisible sobre sus hombros: la presión constante de la Comisión, las órdenes que nunca terminaban, la necesidad de mostrarse siempre como el héroe ligero, despreocupado y confiado. 

 Por dentro, estaba cansado.

Descendió un poco, buscando quizá un respiro entre callejones y azoteas. Y fue en ese momento que lo vio: un civil —o al menos eso pensó al principio— luchando contra un villano de apariencia grotesca. 

El tipo tenía un quirk de fuerza bruta, destrozaba paredes con cada golpe, y frente a él estabas tú, resistiendo con todo lo que podías. No eras un héroe profesional, pero tampoco eras alguien indefenso. 

Tu quirk te permitía aguantar un poco más que cualquier persona normal. Pero la diferencia de poder era brutal. 

 El villano lanzó un puñetazo capaz de destrozar un auto. Hawks reaccionó de inmediato, disparando varias plumas que detuvieron el golpe antes de que pudiera alcanzarte. Bajó con una sonrisa relajada, aunque sus ojos brillaban con atención. 

 —¿Sabes? Deberías dejar que los profesionales se encarguen de estos tipos grandes. —comentó, con ese tono juguetón que usaba para esconder la tensión.

—¡No tenía opción! —respondiste con la respiración agitada, tu ropa cubierta de polvo— ¡No podía dejar que lastimara a la gente! 

 Hawks arqueó una ceja. Te observó como quien mira un diamante en bruto, curioso, intrigado. Había algo en ti que le llamaba la atención. 

 El villano intentó huir, pero Hawks lo inmovilizó con facilidad, usando sus plumas como grilletes. Luego, giró hacia ti, dándote esa sonrisa encantadora que tantas veces aparecía en revistas. 

 —Bueno, tienes agallas. Eso me gusta. —se inclinó un poco, observándote a los ojos— ¿Cómo te llamas, héroe sin licencia? 

Y fue ahí, en ese instante, cuando tu vida y la de Hawks empezaron a entrelazarse. 

Los días siguientes parecieron extrañamente conectados.Por casualidad —o tal vez destino— Hawks volvió a encontrarte en más de una ocasión. 

A veces era en medio de un incidente menor, otras simplemente en la calle. Parecía que el héroe número dos había desarrollado una especie de radar personal hacia ti. 

 Lo cierto es que, detrás de cada encuentro casual, Hawks buscaba excusas para verte. Algo en ti le generaba una sensación diferente: no eras un fan, tampoco alguien que se deslumbrara con su fama. Al contrario, parecías verlo más allá del héroe perfecto. 

 Una tarde, mientras patrullaba, Hawks aterrizó frente a ti en un parque. Tenías auriculares puestos, pero no tardaste en notar la sombra de sus alas. 

—¿Otra vez tú? —preguntaste, medio divertida, medio incrédula. 

—Oye, no digas "otra vez tú" como si no fuera la mejor parte de tu día verme. —bromeó, con una sonrisa ladeada.  

Rodaste los ojos, aunque no pudiste evitar reír un poco. 

Pasaron horas conversando. Hawks hablaba de cosas triviales, de anécdotas absurdas de su trabajo. Tú compartías fragmentos de tu vida, tus miedos, tus sueños. No lo sabías, pero esa era una faceta de Hawks que pocos conocían: la del joven que disfrutaba simplemente estar, sin tener que aparentar. 

𝐁𝐍𝐇𝐀 | 𝐎𝐍𝐄 𝐒𝐇𝐎𝐓𝐒Donde viven las historias. Descúbrelo ahora