Shinsou Hitoshi

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El aire fresco de la mañana se colaba por las ventanas del aula del Instituto U.A., donde Shinsou Hitoshi repasaba para el próximo entrenamiento. Tenía el ceño ligeramente fruncido mientras sus dedos tamborileaban sobre el escritorio; su Quirk es poderoso, pero aún así sentía que necesitaba pulirlo más para destacar realmente entre los héroes.

Justo cuando estaba por perderse en sus pensamientos, la puerta del aula se abrió con un leve crujido. Hitoshi levantó la mirada y vio a una figura desconocida, alguien que no reconocía de ninguna de las clases ni entrenamientos. Era una chica de estatura media, con una mirada curiosa y una sonrisa tímida que intentaba ser amigable. Llevaba puesta la chaqueta del Instituto, pero sus rasgos no eran familiares para Hitoshi.

—Hola. —dijo la persona con voz suave— Disculpa, ¿puedo sentarme aquí? Mi nombre es TN, soy nueva en la escuela.

Hitoshi parpadeó, un poco sorprendido por la interrupción, pero asintió lentamente. —Claro, adelante. No te había visto antes, ¿de qué curso eres?

—Todavía no he sido asignada a ninguna clase. —respondió TN mientras se sentaba— Vine hace poco y me están ubicando todavía. Pero quería aprovechar este rato para conocer el ambiente.

Hubo un silencio breve mientras ambos se observaban. Hitoshi no estaba acostumbrado a socializar mucho, así que la presencia de alguien que parecía genuinamente interesado en hablarle le resultó... intrigante.

—¿Y tú? —preguntó TN con interés— No te he visto mucho por ahí. ¿Eres parte de la Clase 1-B, verdad?

Hitoshi asintió. —Sí, 1-B. No suelo relacionarme mucho con los demás, pero me gusta estar aquí.

TN sonrió con simpatía. —A veces, lo de ser un poco reservada no es malo. A mí me cuesta abrirme también.

Fue un pequeño gesto de empatía que rompió un poco la barrera invisible que Hitoshi solía poner con los demás.

—¿Quieres entrenar juntos después de clase? —ofreció, un poco tímida pero decidida.

Hitoshi estuvo a punto de decir que no, pero algo en la sinceridad de TN le hizo reconsiderar. —Está bien, acepto.

Los días siguientes pasaron y Shinsou y TN comenzaron a verse más seguido. Al principio, sus conversaciones eran cortas y un poco incómodas, pero poco a poco fueron descubriendo que compartían muchas inquietudes. Ambos se sentían un poco fuera de lugar en la escuela, como si siempre estuvieran en la sombra de otros héroes más populares o más fuertes.

TN tenía un Quirk único, pero aún le faltaba control y confianza. Hitoshi, con su enfoque estratégico y su propia experiencia de haber sido rechazado antes de entrar a la U.A., decidió ayudarle a entrenar. En esos momentos, la rutina diaria se transformaba en algo más significativo: risas compartidas, consejos sinceros, y un entendimiento silencioso que crecía con cada sesión.

—¿Sabes? —dijo TN un día mientras se recuperaban después de un entrenamiento intenso—. Nunca pensé que alguien como tú, tan tranquilo y serio, pudiera ser tan buena compañía.

Hitoshi se encogió de hombros, con una leve sonrisa. —Supongo que nadie se lo imagina.

Pero en su interior, esas palabras resonaron más de lo que esperaba. Por primera vez, sentía que no estaba solo.

Con el tiempo, la amistad entre Hitoshi y TN se volvió un refugio para ambos. Compartían secretos, miedos y esperanzas en charlas que se extendían hasta la noche, cuando la escuela ya estaba vacía y solo quedaban ellos.

Un día, mientras caminaban por los terrenos del Instituto, la lluvia empezó a caer sin aviso. Sin paraguas ni refugio cercano, corrieron a buscar abrigo bajo un árbol grande. Mojados y riendo, sus miradas se cruzaron con una intensidad que ninguno esperaba.

TN rompió el silencio. —Hitoshi, creo que... me importas más de lo que debería.

El corazón de Hitoshi latió con fuerza. Durante mucho tiempo había reprimido esos sentimientos, convencido de que no merecía algo así. Pero ahora, bajo la lluvia, con esa persona que lo entendía y lo aceptaba, supo que quería intentarlo.

—A mi también también. —confesó en un susurro— Quiero estar contigo.

La lluvia no cesaba, pero bajo aquel árbol, el tiempo pareció detenerse para Hitoshi y TN. Sus miradas aún se mantenían fijas la una en la otra, la incertidumbre de lo nuevo mezclada con una calidez inesperada.

—No sé bien cómo manejar esto... —dijo TN, bajando un poco la mirada—. Pero quiero intentarlo, con honestidad.

Hitoshi sintió que el peso de la inseguridad que llevaba tanto tiempo sobre sus hombros comenzaba a aligerarse. Era raro para él abrirse así, pero algo en TN lo hacía sentir seguro.

—Yo tampoco —respondió en voz baja—. Pero si lo hacemos juntos, creo que podemos aprender.

Se acercó un poco más, hasta que sus manos se rozaron tímidamente, y luego entrelazaron los dedos. La electricidad de ese contacto fue un puente invisible que fortaleció lo que ya empezaba a crecer entre ellos.

Los días siguientes, la relación entre ambos cambió sutilmente. Ya no eran solo compañeros de entrenamiento ni amigos que se apoyaban en la soledad, sino algo más. Una complicidad que se notaba en pequeños detalles: en cómo se buscaban con la mirada, en las sonrisas que se reservaban cuando creían que nadie las veía, en los mensajes discretos que intercambiaban durante las clases.

Sin embargo, la vida en la U.A. no era sencilla. Había entrenamientos extenuantes, expectativas altas y la presión constante de demostrar que podían ser héroes. A pesar de eso, juntos encontraron un equilibrio. TN aprendió a controlar mejor su Quirk con la ayuda paciente de Hitoshi, y él, a su vez, se sentía motivado a mejorar no solo para sí mismo, sino también para ella.

Una tarde, mientras practicaban una estrategia para combinar sus Quirks, Hitoshi notó que TN estaba distraída.

—¿Estás bien? —preguntó preocupado.

Ella dudó un momento, luego confesó:

—Tengo miedo. Miedo de no estar a la altura, de fallar y decepcionarte.

Hitoshi negó con la cabeza con suavidad.

—No estás sola en esto. Todos aquí luchamos con esos miedos. Pero lo que importa es que sigamos adelante, juntos.

TN lo miró con gratitud y algo más profundo, un brillo que Hitoshi reconoció como amor.

La relación entre ellos no pasó desapercibida para sus compañeros. Algunos se mostraron curiosos, otros escépticos, pero ambos aprendieron a ignorar las opiniones ajenas y a enfocarse en lo que sentían.

Una noche, después de un día especialmente agotador, Hitoshi invitó a TN a caminar por el campus iluminado por la luna. Había un silencio cómodo entre ellos, hasta que él rompió la quietud.

—No sé qué pasará en el futuro —dijo, con voz seria—. Pero quiero que sepas que... me importas mucho. Más de lo que pensaba posible.

TN sonrió y tomó su mano.

—Y a mí tú también.

Se detuvieron bajo un castaño gigante, donde el viento movía suavemente las hojas. Hitoshi miró a TN con sinceridad y, sin pensarlo mucho, acercó sus labios a los de ella.

—Gracias por quedarte a mi lado.

Ella cerró los ojos, sintiendo que, por primera vez, había encontrado un lugar donde pertenecer.

𝐁𝐍𝐇𝐀 | 𝐎𝐍𝐄 𝐒𝐇𝐎𝐓𝐒Donde viven las historias. Descúbrelo ahora