Izuku Midoriya

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Los niños corrían por los parques con mochilas coloridas, y las madres conversaban mientras esperaban que sus pequeños regresaran del jardín de héroes. Entre todas esas risas y voces, había dos figuras que siempre estaban juntas: Izuku Midoriya y TN TA.

Izuku era un niño con el cabello desordenado y los ojos llenos de curiosidad. Siempre cargaba una libreta, incluso cuando apenas sabía escribir bien. Le fascinaban los héroes. Todos los días se sentaba frente al televisor para ver los rescates de All Might, tomando notas frenéticamente, incluso aunque su letra fuera un desastre.

TN, en cambio, era más tranquila. Su cabello se movía con el viento mientras jugaba, y sus ojos brillaban con una calma especial. Desde muy pequeña había descubierto su don: telequinesis. Al principio, solo podía mover pequeñas cosas —un lápiz, una hoja de papel, una tapa de botella—, pero con el tiempo fue mejorando.

Izuku la observaba con fascinación cada vez que lo hacía.

—¡Wow, TN! ¡Eso fue increíble! —decía con esa sonrisa sincera que siempre tenía—. ¡Tu Quirk es perfecto para ser una heroína!

TN se reía, un poco sonrojada por el entusiasmo de su amigo.

—No es gran cosa... solo puedo mover cosas pequeñas —respondía con modestia, aunque en el fondo le gustaba que él la mirara así.

Pasaban horas imaginando su futuro. Izuku hablaba sin parar de All Might, de los héroes más poderosos, de cómo él también sería uno algún día. Pero TN sabía algo que Izuku aún no: que todavía no tenía un Quirk.

Cuando la prueba médica llegó, todo cambió. Izuku regresó del hospital con los ojos hinchados de llorar. TN lo esperó en el parque donde siempre jugaban, con su libreta en las manos.

—Izuku, ¿qué pasa? —preguntó con preocupación.

Él no respondió de inmediato. Solo bajó la cabeza, apretando el cuaderno contra su pecho.

—No... no tengo un Quirk, TN —susurró, con la voz temblorosa—. El doctor dijo que... no va a despertar ninguno.

Las palabras se quedaron flotando en el aire. TN sintió un nudo en el estómago. Izuku, el chico que más soñaba con ser héroe, ahora parecía haber perdido todo su brillo.

Ella se arrodilló frente a él y tomó su mano con firmeza.

—Eso no importa —dijo con una sonrisa suave—. ¡Todavía puedes ser un héroe!

Izuku levantó la mirada, sorprendido.

—¿Tú... de verdad lo crees?

—Claro que sí. Los héroes no solo tienen poderes. También tienen corazón, coraje, y tú tienes mucho de eso.

Por primera vez en todo el día, Izuku sonrió un poco.

—Gracias, TN. Prometo que... algún día, seré un héroe, pase lo que pase.

Ella apretó su mano con fuerza.

—Y yo estaré ahí contigo —dijo—. Seremos héroes juntos.

Fue una promesa inocente, nacida entre dos niños mirando el cielo de Musutafu, pero sería la base de todo lo que vendría después.

Pasaron los años. Bakugo seguía molestando a Izuku por ser "un inútil sin Quirk", pero TN siempre lo defendía. Usaba su telequinesis para apartar los libros que Bakugo arrojaba o para interponerse entre ambos cuando las cosas se salían de control.

—¡Déjalo en paz, Kacchan! —gritaba TN, levantando una mirada decidida—. ¡No todos tenemos que ser iguales para ser héroes!

Bakugo resoplaba.

𝐁𝐍𝐇𝐀 | 𝐎𝐍𝐄 𝐒𝐇𝐎𝐓𝐒Donde viven las historias. Descúbrelo ahora