El colegio Albert Einstein es considerado uno de los más grandes colegios de elite y su fama sigue recorriendo el mundo, cada año hay más de 100.000 de estudiantes deseando ingresar. Hoy es el trigésimo aniversario del colegio y la junta directiva como todos los años escoge entre todos sus alumnos al que más destaque para dar el discurso de oro que básicamente se trata de exponer toda la historia del colegio desde sus inicios hasta la actualidad. Y para mi mala suerte este año la escogida fui yo. El colegio Albert Einstein tiene 2 grandes patios: el primero está ubicado en medio del colegio para separar el primer edificio del segundo; el segundo se encuentra detrás del segundo edificio. Los aniversarios siempre los celebran en el segundo patio, pero este año decidieron celebrarlo en otro lugar. Alquilaron la terraza de uno de los edificios más lujosos de la cuidad. Estoy segura de que esa idea fue de la coordinadora. Hace unos años la escuche proponer esa idea, y también la escuche quejarse cuando se la rechazaron.
Hoy es el angustiante día. Nana se encontraba abajo en la sala terminando de maquillarse, por otro lado, yo me encontraba en mi cuarto, esperando a Sander, quien por alguna extraña razón no apareció en todo el día. Temo que se le haya olvidado la fecha o que le haya pasado algo malo. Caminando de un lado a otro, nerviosa, apareció el ser al que más miedo le tengo. Él es conocido por muchos nombres, pero yo lo llamo "compañero". Nadie lo conoce; yo soy la única que puedo verlo, sentirlo y escucharlo, porque él vive dentro de mi cabeza.
"Sander te abandono"- susurro dentro mi cabeza.
"Maltita sea, comenzó" pensé con enojo. Lo último que quería era despertarlo.
-Haz silencio- ordene. Las manos comenzaron a sudarme, y un leve temblor recorrido mis dedos.
"Vas a decepcionar a Nana, así como decepcionaste a tus padres"- sentí una punzada en mi pecho, oh no. Reconozco esos síntomas.
Cerré los ojos y aprete los puños, tratando de mantener el control. No podía perderlo; si lo perdía, me jodia, y él lo sabía. Comencé a repasar el discurso para ignorar el hecho de que estaba al borde de un ataque de ansiedad. Como odio esto.
"Tú siempre arruinas todo" insistió, pero esta vez mas cruel.
¡Ya cállate! - grité. Alce mi mano y me di un golpe en la cabeza-. ¡Cállate!
Estaba a punto de llorar. Todas las palabras que me dijo me afectaron mucho, porque es la verdad, y nada duele peor que la verdad. Hoy paso algo extraño..., amanecí feliz. Ahora entiendo por qué mi compañero se despertó: porque sintió mi felicidad. Yo nunca puedo estar feliz, porque el parece para llevársela. Pero no me puedo quejar, al fin y acabo ese es mi castigo.
Aún recuerdo cuando apareció mi "compañero". Todo empezó desde aquel día, el día en que toda mi vida se fue a la mierda. Me encontraba encerrada en mi cuarto llorando. No había nadie quien me ayudara; estaba sola. El inmenso dolor que sentía ese día lo sigo sintiendo aún. No existe peor maldición que estar vivo, pero muerto por dentro. Vivir sintiéndote un monstruo que no merece vivir, ni ser amado y tampoco perdonado. Tirara en el piso frio, con la mente perdida en los recuerdos fue cuando el apareció.
-Hola, pequeña - hablo. Había algo inhumano en su tono, como si no perteneciera a este mundo, sino a uno donde solo existe la oscuridad.
Un escalofrío recorrió mi espalda y mi corazón comenzó a latir muy fuerte, algo andaba mal, me incorpore del suelo y mire para todos lados, pero no había nada.
- ¿Qui-Quién eres? - pregunte, asustada. Mis palabras salieron temblorosas de mi boca. Su voz me hacía temblar de miedo.
-Soy tu nuevo amigo, Adira - dijo, con un tono tan escalofriante.
-Yo no quiero ser tu amiga- respondí sollozando -. ¡Así que lárgate de aquí y déjame en paz! - grité con la intención de alejarlo de mí, pero sabía que era inútil. No podía verlo, pero podía sentir como su oscuridad poco a poco invadía mi cuerpo. Tengo miedo.
- Pero si tú eres la que me ha invocado, pequeña- dijo en tono burlón-. ¿No te acuerdas?
-No- respondí, secándome las pocas lagrimas que quedaban en mis ojos.
-No hay problema permíteme refrescarte la memoria. Mira tus brazos y recuerda lo que pensaste cuando te hiciste esas hermosas marcas- miré mis brazos y observé esas horribles marcas sobre ellos.
Comencé a llorar de nuevo, mis lagrimas caían sobre mis marcas, pero no las curaban.
- ¿ya recordaste? - pregunto, soltando una pequeña risita. Mi dolor lo divertía y al mismo tiempo lo alimentaba.
- Si- respondí entre sollozos -. Ya recordé- dije, con la voz quebrada por el dolor que me acuso recordar.
Dime, ¿Qué fue eso que pensaste? -pregunto, pero él ya sabía la respuesta, solo quería hundirme más.
- "Todo fue mi culpa"- comencé a llorar más fuerte, soltando pequeños y dolorosos gritos-. "Todo fue mi culpa"
-No llores, pequeña, todo estará bien. Yo voy ayudarte a aliviar tu dolor- su tono cambio a uno más suave, pero eso no hizo que mis miedos se fueran.
- ¡No quiero tu ayuda! ¡LARGATEEE! - grite con mucha fuerza. Sabía que, si le decía que sí, ya no habría marcha atrás-. Por favor, por favor...
-Oh, pequeña, como lo siento, pero no me iré. Ahora soy parte de ti, lo quieras o no.
Veo que no tengo más opción que aceptar mi destino, pero está bien, lo merezco. Lo que hice no tiene perdón, no importa que allá sido sin querer. Mi equivocación borro muchas sonrisas, incluyendo la mía. El peso de la culpa es un camino oscuro donde no hay salida.
- ¿En serio puedes ayudarme? - dije, secándome de nuevo las lágrimas. Ya no iba a huir de la oscuridad. Era inútil.
-Por supuesto que puedo. He ayudado a muchos chicos en tu misma situación antes, y todos han encontrado la paz que tanto anhelaban- respondió soltando risitas como si recordara algo divertido. Que asco.
"Están muertos"- pensé, pero está bien. La paz para la gente rota como yo es la muerte.
- ¿Dónde vivirás?
- En tu mente.
- ¿Cómo te llamas?
- A lo largo de la historia, me han llamado de muchas maneras. El más actual es DEPRESION, pero tú puedes llamarme como quieras, Adira - soltó una risa escalofriante, su risa era horrible. que estremeció todo mi cuerpo.
"Compañero" ese fue el nombre que le di. Un nombre que sentí como una condena y aceptación al mismo tiempo. Desde aquel día hemos vivido juntos. Que triste es saber que una niña de 13 años que debería estar feliz con su familia y jugando con sus amigas sin preocupaciones, está siendo consumida por la depresión.
_
_
_
_
_
_
_
_
_
Que emoción el primer episodio del 2025. Espero que lo disfruten
Gracias a todas las personas que apoyan mi libro 🙏🏻
Gracias de verdad.
Nos vemos para otro episodio
Feliz año, bayy
ESTÁS LEYENDO
tu sonrisa
Dla nastolatkówQue pasa por tu mente cuando te hablan de "Seres Mitológicos" Tal vez pienses "Que no existen" o que son "Fantasías inventadas" pero..., y si es mentira. Qué pasaría si te dijera que existe un mundo diferente al muestro donde habitan seres que no po...
