Dia 4
Habíamos terminado con los quehaceres. El reloj marcaba las 5:00p.m. y el cielo estaba tan gris y sombrío como a mí me gusta. Jade estaba conmigo esperando a que Nana viniera a recogerme, o eso hacíamos, hasta que recibí un mensaje de ella:
“Adira, lo siento mucho el carro se averío. Tendrás que irte caminando.”
Suspire al leerlo.
−Nana no puede venir por mí, me voy sola. Nos vemos mañana− dije, y sin pensarlo mucho, me despedí y me alejé caminando.
Casi a dos calles de distancia, escuche a alguien gritar mi nombre.
− ¡Adira! – llamo jade, quien venia corriendo hacia mí.
Me detuve y volteé a mirarla con el ceño fruncido.
− ¿Por qué corres? ¿No ves que te puedes caer de nuevo, tonta? −dije, molesta por su imprudencia, recordando la otra vez que se cayó.
−lo... lo siento −dijo, inclinándose ligeramente hacia adelante. Aun jadeando, soltaba bocanadas de aire mientras intentaba hablar−. ¿Qui…quieres beber algo?
− ¿Solo para eso viniste corriendo? −dije, arqueando la ceja derecha.
Jade aun jadeando, asintió con la cabeza.
Justo estaba pensando en ir a beber algo…, tal vez debería aceptarle la invitación.
−No puedo, lo siento— al final, aunque la tentación me rondaba, respondí negativamente.
− ¿Está segura? ¿No quieres una bebida fría? – me insistió.
No pude evitar arquear la ceja de nuevo ante sus palabras. Algo en su tono me estaba tentando más de lo que debería.
− ¿Que tal una Fanta?
¡Diablos! Mi bebida favorita. La imagen de la lata naranja y burbujeante apareció en mi mente con tanta claridad que casi podía saborearla.
−O…, prefieres una −continuo, sabiendo que estaba logrando su objetivo.
− ¡Ya, para! −exclame, rindiéndome ante su insistencia−. Está bien, iré contigo.
El rostro de Jade se ilumino, y con una sonrisa de satisfacción nos fuimos juntas caminando.
Caminar a su lado me hizo recordar cuando era niña y la vida era más sencilla. Cuando mis decisiones se basaban en qué princesa quería ser, y no en sí quiero o no seguir viviendo. En fin, quisiera volver a ser una niña.
Llegamos a la máquina expendedora después de caminar un rato en silencio. y compramos nuestras bebidas favoritas.
−Que rica está − dijo Jade después de darle un sorbo a su bebida.
−Si, esta buena−le respondí, bebiendo un poco de la mía.
Jade se paró frente a mí, con su lata en la mano y una gran sonrisa dibujada en los labios.
−Gracias por aceptar mi invitación−dijo con entusiasmo, como si este pequeño momento le bastara para ser feliz.
Para ser sincera, todavía no entiendo por qué acepte su invitación, ¿De verdad quería tanto esa bebida? ¿Tenía demasiada sed? ¿O era por qué quería estar con ella? Aun no lo se.
Miré su tonta sonrisa por unos segundos, y sin poder evitarlo, pensé: “¿por qué? ¿Por qué sonríes ahora? ¿Por qué no lo hiciste antes cuando todo se volvió oscuro?”
−Me tengo que ir−dije de pronto, con frialdad, tratando de ocultar la tristeza que acaba de golpear mi corazón.
− ¿tan rápido? −pregunto, con una mezcla de desconcierto y decepción.
−Si− me di la vuelta y comencé a alejarme, apretando con fuerza mi lata de Fanta.
− ¡Espera! ¿Ahora que hice? −grito jade.
Fingí no oírla y caminé más rápido.
− ¡Adira! – grito corriendo hacia mi−. ¡Espera!
jade agarro mi brazo con delicadeza, como si tuviera miedo de romperme. Me di la vuelta y la miré con los ojos humedecidos.
− ¿Por qué me sonríes ahora, Jade? −dije con voz quebrada, intentando mantener la calma para no llorar.
− ¿Eh? No entiendo…yo−balbuceo. Su rostro palideció al ver la tristeza que había en el mío.
− ¿Por qué antes no me sonreíste? −continue, y las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas −. ¿¡Por qué me dijiste que era un monstruo!?
Nunca antes había llorado frente a ella. Siempre me escondía detrás de una máscara de indiferencia, pero en este momento esa mascara me pesa demasiado.
Me solté de su suave agarre y, antes de echarme a correr, la miré por última vez y, entre sollozos susurré:
− ¿Por qué?...
Jade se quedó inmóvil, viéndome correr. Tenía la mano extendida hacia mí. Sus ojos se llenaron de lágrimas al darse cuenta de que, una vez más, me volvía a escapar de sus manos.
El cielo lloro junto a nosotras aquella tarde…
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tu sonrisa
Novela JuvenilQue pasa por tu mente cuando te hablan de "Seres Mitológicos" Tal vez pienses "Que no existen" o que son "Fantasías inventadas" pero..., y si es mentira. Qué pasaría si te dijera que existe un mundo diferente al muestro donde habitan seres que no po...
