−Ya había olvidado lo que sentía sonreír de verdad…, −musite, con la mirada perdida en el suelo− Cuando era pequeña, sonreía mucho, pero eso cambio.
− ¿Qué lo cambio?
−Un…, Un accidente− sentí un nudo en mi garganta.
− ¿Que paso?
La respuesta a esa pregunta es fácil, me la sé perfectamente: soy yo.
Pero esa es una historia que aún no estoy lista para contar.
−No quiero hablar de eso− dije al final apretando mis puños.
Nunca antes había tocado este tema con alguien, ni siquiera con la psicóloga. Sander no insistió. Solo me observo en silencio. Pasaron unos segundos antes
de que el decidiera romper el silencio con una pregunta que no tenía nada que ver con lo que estábamos hablando.
− ¿Quieres bailar conmigo?
Lo mire, sorprendida y confundida a la vez. Sander se bajó de la barandilla y camino hacia mí con una sonrisa juguetona.
− ¿Qué dices, Adira?
Fruncí el ceño, sin comprender del todo. ¿Quiere bailar conmigo? Este chico a veces sale con unas ocurrencias.
− ¿Ahora? −pregunte, todavía desconcertada.
−Si – afirmo sin dudarlo.
−ha…, pero yo no sé bailar− esta vez no estaba mintiendo de verdad no sabía. Y eso me hacía sentir algo avergonzada.
Sander soltó una pequeña risa
− ¿Quieres intentarlo? – insistió, extendido su mano hacia mí−. Por favor, permite bailar contigo esta noche.
Dude si aceptar o no. Mi cuerpo se tensó. Detesto el contacto físico, me desagrada que la gente me toque… A excepción de Nana. Una batalla se desato dentro de mí, pero al ver sus ojos celestes, llenos de entusiasmo, todas las dudas se desvanecieron.
−Acepto − tome su mano. Sander sonrió con satisfacción y tiro suavemente de mi mano, llevándome al interior de la habitación.
No sé qué estoy haciendo, solo sé que me gusta.
−Préstame tu celular para poner música – Miré a mi alrededor, mi celular se encontraba en la cama; lo cogí y se lo di−. Gracias, espera un rato.
Mientras él ponía la música. Yo no podía dejar de mirarlo. Lo observé detenidamente, y descubrí ciertas cosas que antes pasaba por alto. Su cabello le llegaba hasta la cintura, y a pesar de no usar zapatos, sus pies siempre estaban limpios, su piel era completamente blanca al igual que su cabello.
−listo− dijo emocionado. Dejo el celular sobre la cama y se acercó a mí con una sonrisa brillante−. ¿Me permites? – alzo su mano, esperando que la tomara.
−Si− respondí, entrelazando mis dedos con los suyos. Su piel estaba cálida, a diferencia de la mía.
La música comenzó a sonar y la reconocí de inmediato, porque, aunque no soy fan de la cantante ¿quién no reconocería Enchanted de Taylor Swift?
Sander deslizo su mano sobre mi cintura con delicadeza y con mucho cuidado me acerco a él. Quedando nuestro rostro muy cerca del otro. Puse mi mano sobre su hombro y comenzamos a movernos al ritmo de la canción. En los ojos de Sander apareció un pequeño brillo, y con cada segundo que pasaba, aquel resplandor se hacía más intenso.
− ¿Por qué te brillan los ojos? – pregunte de repente. Siempre he tenido la curiosidad de saber por qué sus ojos se ponen así.
−Porque estoy feliz de estar contigo−respondió.
Dios…
Lo miré con una expresión perpleja ante su respuesta, pero antes de que pudiera decirle algo, sucedió lo inevitable: le pisé los dedos.
− ¡Lo siento! −exclame, llena de vergüenza, apartándome de golpe−. Te dije que no sabía bailar. Creo que será mejor…
− ¡Ya se! – me interrumpió de repente, con más emoción que antes−. Tengo una idea, pero tendrás que confiar en mí, ¿okey?
Lo mire con desconfianza.
− ¿Qué piensas hacer?
−Cierra los ojos y no los abras hasta que yo te diga.
Volví a dudar, pero al final acepté.
−Dame tus manos
Extendí mis manos.
− Bien, aquí vamos−dijo, sujetando mis manos.
Su agarre era una combinación extraña: firme, como si temiera soltarme, pero lo suficientemente delicado como para no hacerme daño. Que combinación tan perfecta.
De repente, un escalofrío recorrido mi espalda cuando sentí como mis pies dejaban de tocar el suelo. Mi cuerpo comenzó a elevarse y, de inmediato, una sensación de nerviosismo me invadió. Abrí los ojos de golpe y, al mirar hacia abajo, mi mente tardo un segundo en procesarlo: estaba flotando. En ese momento, reaccione como toda persona lo hubiese hecho.
Grite.
− ¡AAAAAAH!
Sander, al escuchar mi grito, hizo un movimiento rápido. Me tapo la boca con su mano y, con la otra, me sujeto de la cintura. La acción fue tan veloz que el vértigo me invadió de inmediato.
Instintivamente, me aferre a su cabello con ambas manos.
Él no se quejó. Ni siquiera pareció molesto.
−No grites, tranquila, yo te tengo− dijo Sander, con un tono seguro, como si todo estuviera bajo control.
Lo mire asustada, Mi cabeza estaba a unos centímetros del techo y la sensación de estar suspendida en el aire me incomodaba. Cerré los ojos con fuerza, sintiendo el vértigo recorre mi cuerpo de pies a cabeza.
− ¿confías en mí?
Aun con los ojos cerrados, asentí.
−Adira, mírame.
Abrí los ojos. Nuestras miradas estaban tan cerca. Desde esta distancia, podía observar cada pequeño detalle de sus ojos: una mezcla de azules y celestes.
Celeste, azul raf, azul claro azul marino…pequeñas motas de color cian que decoraban el iris y, por último, sus pupilas negras. Todos esos tonos se mezclaban creando los ojos más hermosos que jamás había visto.
− ¿confías en mí? – repito la pregunta.
Asentí, pero esta vez con seguridad.
Sander sonrió y, con delicadeza, retiro su mano de mi boca y luego de mi cintura. Respiré hondo, muy hondo y, con un temblor en las manos, solté poco a poco su cabello. Me quede suspendida en el aire, pero ya no me encontraba tan asustada porque Sander estaba conmigo.
−Problema resuelto. Ahora no tienes que preocuparte por pisarme los pies. Entonces… ¿En que estábamos? – dijo, con cara coqueta y una sonrisa pícara.
Lance una pequeña risita.
Extendí mi mano. No supe identificar la expresión de Sander al ver mi mano extendida, pero lo que si supe es que le gustó mucho, y, como lo sé, fácil, sus ojos se volvieron a iluminar.
Tomo mi cintura con suavidad y entrelazo su mano con la mía, coloque mi mano sobre su hombro y bailamos en sincronía con la canción. Esta vez no había nada que nos detenga.
ESTÁS LEYENDO
tu sonrisa
Novela JuvenilQue pasa por tu mente cuando te hablan de "Seres Mitológicos" Tal vez pienses "Que no existen" o que son "Fantasías inventadas" pero..., y si es mentira. Qué pasaría si te dijera que existe un mundo diferente al muestro donde habitan seres que no po...
