A Jimin siempre le habían gustado los niños pequeños. Cuando tenía 15 años, después de haberse alejado de su familia, tuvo que buscar innumerables empleos para costear sus estudios. Hizo de todo: desde limpiar baños hasta ser mesero en un café. Pero el trabajo que más le gustó fue cuidar niños. Nunca lo habría esperado; ni siquiera estaba en sus planes.
Una tarde, mientras terminaba de limpiar una mesa sucia en el restaurante, su jefa y dueña del lugar se le acercó.
-Jimin.
-Sí, dígame.
-Necesito un pequeño favor.
-Dígame.
-Necesito que cuides de mis hijos esta noche. Tengo algo importante que hacer, y la niñera que normalmente me ayuda no está disponible. Tú ciertamente no tienes cara de ser un mal tipo.
-Señora, yo no sé... nunca he cuidado niños.
-Solo tienes que darles de comer y hacer que duerman, por favor -dijo suplicante-. Te pagaré bien.
Jimin dudó, pero necesitaba el dinero para seguir estudiando. Después de mirar la suplica en el rostro de la mujer, aceptó. Más tarde, al llegar a su casa, se arrepintió. La señora no le había dicho que tenía un niño de tres años y un bebé de cinco meses. Jimin pensó que serían niños de cinco años o más.
El bebé lloraba, y el otro corría por la casa. De repente, se sintió perdido. ¡Rayos! ¿Qué iba a hacer toda la noche? Cansado de intentar calmar a los niños, se sentó en el sofá, listo para renunciar. La señora seguramente se molestaría e incluso podría despedirlo de su empleo original. "El cuidado de niños es para mujeres", pensó. Bueno, él era gay, pero eso no era lo mismo.
De repente, observó cómo el bebé se retorcía en sus brazos mientras el niño mayor se acercaba corriendo.
-¡Popó! -dijo el pequeño, divertido.
-¿Qué dijiste? -preguntó Jimin.
-¡Popó! -repitió el niño, señalando al bebé.
Entonces lo entendía: el bebé necesitaba un cambio de pañal. Rápidamente fue al cuarto, con el otro pequeño siguiéndolo, y cambió al bebé. Luego de eso, le dio un biberón. Para su sorpresa, el bebé se durmió tranquilamente. Entonces, se encargó del niño mayor: después de darle de comer, lo bañó y lo llevó a su cama, que estaba justo al lado de la cuna. Mientras ambos dormían, Jimin los observaba.
Jimin nunca había tenido un hermanito, pero siempre quiso uno. Quisiera tener una familia, un hijo propio. Luego vinieron pensamientos más profundos: era gay, ¿Cómo podría tener hijos algún día? ¿Lograría encontrar a un hombre que lo amara y que también quisiera tener hijos?
FIN DE FLASHBACK
-¿En qué piensas? -preguntó Namjoon, mirándolo desde su escritorio.
-En algo del pasado -respondía Jimin mientras le devolvía el bebé a Namjoon.
Namjoon lo miró con curiosidad.
-Veo que te gustan los bebés.
-Sí, me gustan los bebés -dijo Jimin, observando cómo Namjoon mecia al bebé.
-¿Alguna vez, en tu matrimonio con Jungkook, pensaron en adoptar?
-Sí, claro que lo hicimos -recordó Jimin.
-¿Y qué pasó?
Jimin recordó lo emocionado que estuvo durante los primeros meses de su matrimonio con Jungkook. Ambos pasaban horas haciendo planes, y uno de ellos era tener un bebé. Desde el principio, Jimin había sido claro con Jungkook: quería una familia, quería un hijo a quien amar y cuidar. Jungkook no estaba en desacuerdo; al contrario, compartía ese sueño. Pero la sociedad anticuada no pensaba lo mismo.
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TERAPIA DE CHOQUE
FanfictionDonde Jungkook quiere divorciarse de Jimin como sea cansado de su codepencia sin saber que después de lograr su objetivo el costo seria muy alto . Jungkook desearía nunca haber sometido a Jimin a la Terapia de choque.
