La vista era hermosa. Hace años había conocido el mar, y seguía siendo igual de imponente. Siempre le transmitía una sensación de nostalgia, un recordatorio de su familia, aquella que no había visto en tanto tiempo. Aún podía evocar el rostro amargo de su madre, los golpes de cada hombre que ella llevaba a casa y, sobre todo, las ansias que sentía al pensar en su madre abandonándolo, dejándolo solo. Recordaba claramente las veces que creyó verla suplicar de rodillas ante ellos. Era irónico; ahora él estaba en una situación similar.
Sentado en aquella piedra junto al mar, suspiró profundamente. Durante todos esos años había evitado pensamientos como esos, había enterrado recuerdos que no deseaba desenterrar. Pero allí estaba, razonando sus acciones de una manera que no había hecho en mucho tiempo. Sentía una creciente vergüenza por las decisiones que había tomado, un peso que se hacía más evidente con cada reflexión.
—Debe ser el medicamento —murmuró, exhalando otro suspiro mientras la brisa marina acariciaba su rostro. Cerró los ojos por un instante, permitiéndose sentir el aire salado y fresco.
La escena era idílica: el sonido de las olas golpeando las rocas, el cielo pintado con los colores del atardecer y las gaviotas revoloteando en la distancia. Sin embargo, la serenidad del lugar contrastaba con la tormenta que se libraba en su interior.
En la lejanía, su esposo lo observaba con el ceño fruncido. Había algo extraño en esa situación, no solo por verlo allí tan pensativo, sino porque habían pasado casi veinticuatro horas separados. Para Jungkook, eso era inusual. Jimin solía estar pegado a él en cada viaje, siempre a su lado. Pero esta vez, parecía que lo estaba evitando. Y por más contradictorio que pareciera, esa distancia le molestaba.
Jungkook dio un par de pasos hacia adelante, indeciso sobre si debía interrumpir el momento de su esposo. Había algo en la expresión de Jimin, en la manera en que se abrazaba a sí mismo mientras miraba el horizonte, que lo detuvo. Podía sentir la tensión en su postura, la lucha interna que estaba teniendo.
Finalmente, se aclaró la garganta y rompió el silencio:
—Jimin, ¿estás bien?
Jimin dio un pequeño sobresalto al escuchar su voz, pero no volteó de inmediato. Se tomó un momento antes de responder, como si necesitara tiempo para procesar la pregunta.
—Sí, solo... necesitaba un momento para pensar —dijo al fin, su voz apenas un susurro.
Jungkook se acercó más, tomando asiento junto a él. La cercanía no fue suficiente para romper el muro invisible que había entre ambos, pero fue un inicio. Mientras las olas seguían rompiendo contra las rocas, el silencio entre ellos hablaba más que cualquier palabra.
—Esta noche habrá una cena. Creo que deberíamos ir juntos —habló Jungkook por fin, mirándolo directamente.
—Sí, supongo que hay que ir —respondió Jimin, aún sin mirarlo.
Jungkook suspiró, temeroso. Se propuso preguntar algo que le carcomía la mente. Era su única opción ante la actitud extraña del rubio.
—Jimin, ¿tú... has hablado con la doctora Kim? —preguntó finalmente, mirándolo con seriedad.
—¿La doctora Kim? —repitió Jimin, fingiendo confusión.
—Sí, ella. ¿Te dijo algo? —insistió Jungkook.
—He hablado con ella. Aún sigo en tratamiento —respondió Jimin con nerviosismo. Aún no era el momento de que Jungkook se enterara de que la doctora lo había derivado a otro especialista. Conociéndolo, lo interpretaría como otro intento de abandonar la terapia.
—Siento que algo te ocurre —dijo Jungkook, frustrado, inclinándose hacia él.
—No, estoy bien —respondió Jimin, restándole importancia.
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TERAPIA DE CHOQUE
FanfictionDonde Jungkook quiere divorciarse de Jimin como sea cansado de su codepencia sin saber que después de lograr su objetivo el costo seria muy alto . Jungkook desearía nunca haber sometido a Jimin a la Terapia de choque.
