27.- Una nueva historia

1.9K 171 31
                                        

El aroma a café recién hecho llenaba la pequeña cafetería del centro

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

El aroma a café recién hecho llenaba la pequeña cafetería del centro. Las mesas de madera desgastada crujían bajo los movimientos de los clientes, como si susurraran secretos de conversaciones pasadas. Jimin y la doctora Kim estaban frente a frente, cada uno con su taza humeante entre las manos, como si sostenerla fuera un ancla frente a lo que estaba por decirse.

Había pasado más de un año desde la última vez que se vieron, y la vida, con sus giros impredecibles, las había distanciado. Sin embargo, en ese rincón cálido, el tiempo parecía detenerse. Más que paciente y doctora, habían sido amigos. Y el recuerdo de eso flotaba entre ellas, silencioso, pesado y a la vez reconfortante.

Jimin giró la taza entre sus manos, sintiendo el calor que no alcanzaba a calmar el nudo en su pecho. No estaba seguro de por qué había aceptado el encuentro. Tal vez era la necesidad de cerrar un capítulo inconcluso... o tal vez, en lo más profundo de su alma, buscaba permiso para enfrentar lo que aún no se atrevía a mirar.

—¿Cómo has estado? —preguntó la doctora Kim, apoyando los codos en la mesa, inclinándose ligeramente hacia él. Su voz era tranquila, casi protectora.

—Bastante bien... —respondió Jimin, con un suspiro que intentó sonar ligero—. Ahora sí puedo decir que estoy realmente bien.

Ella sonrió, pero era una sonrisa matizada, consciente de que las palabras no siempre bastan. Bajó la mirada, rozando la taza con los dedos, como si buscara las palabras precisas.

—Me alegra escucharlo —dijo suavemente—. Sobre todo... lo que pasó antes... quiero disculparme.

Jimin negó con la cabeza, lento, firme, pero sin rastro de resentimiento.

—No hay nada que disculpar. Todo eso... ya quedó atrás.

—Aun así... —insistió ella, con un leve temblor en la voz, como si la culpa se resistiera a marcharse.

El silencio se instaló entre ellas. Afuera, la ciudad seguía su ritmo frenético, ajena al torbellino emocional que crecía en esa mesa. El murmullo de la calle y el tintineo de las tazas parecían un eco lejano de lo que ninguna palabra alcanzaba a nombrar.

—Escuché que te vas a casar —dijo la doctora Kim, intentando romper la tensión. Su voz buscaba ligereza, pero sus ojos no podían ocultar la preocupación.

Jimin permaneció inmóvil, la mano temblando apenas sobre la taza. La pregunta cayó como una piedra en un lago tranquilo, generando ondas que reverberaron en su interior. No supo qué responder. Su silencio habló por él.

—¿No es así? —insistió ella, suavemente, notando la tensión que surcaba su rostro.

—Voy a romper mi compromiso con Namjoon esta noche —dijo Jimin, bajando la mirada, como si las palabras fueran un hilo que temía cortar.

La doctora Kim inclinó la cabeza, suavizando su expresión. Sus dedos rozaron ligeramente la taza, como si temiera interrumpir la delicada fragilidad que lo rodeaba.

TERAPIA DE CHOQUEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora