23.- Sanando

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El mundo volvió en fragmentos

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El mundo volvió en fragmentos. Jungkook sintió primero la luz blanca sobre sus párpados cerrados, luego el zumbido de una máquina constante, y finalmente, el sonido de una voz. Una voz conocida, cálida... aunque teñida de miedo.

—Jungkook... hijo.

Abrió los ojos con dificultad. La garganta le ardía y el cuerpo le pesaba como si estuviera hecho de plomo. A su lado, su madre le sostenía la mano con fuerza, como si temiera que él volviera a escaparse de la vida. Sus ojos estaban hinchados, pero sonreía. A su otro costado, Yoongi lo observaba con una expresión mucho más contenida. Pero sus labios tensos delataban la preocupación que había soportado durante horas.

—Tuviste un accidente —dijo su madre con voz quebrada—. El auto... pero gracias a Dios no fue grave. Solo golpes y raspones. Ningún órgano comprometido.

Jungkook asintió débilmente. Le dolía todo. Pero el dolor más grande no era físico.

Recordaba. Recordaba el volante deslizándose de sus manos. El impacto. El vacío.

—Me asustaste, idiota —murmuró Yoongi sin mirarlo directamente—. Casi nos matas del susto.

—Voy a buscar al doctor —anunció su madre, levantándose con lentitud—. Regreso enseguida.

Cuando salió de la habitación, Yoongi se sentó junto a la cama. El silencio fue breve.

—¿Lo hiciste a propósito?

Jungkook giró la cabeza lentamente, sabiendo que esa pregunta venía cargada de una furia contenida.

—No —respondió con voz ronca—. El auto perdió el control. Eso fue todo.

Yoongi no dijo nada por unos segundos. Luego, suspiró.

—Llevas días bebiendo hasta quedarte inconsciente. Días sin dormir. Llegaste a la oficina ojeroso, frío, sin comer. A mí no me mientas, Jungkook. Tal vez no querías morir... pero tampoco te importaba vivir.

Antes de que Jungkook pudiera responder, la puerta se abrió de golpe.

—Así que sí estabas aquí.

Taehyung. Su voz no era furiosa. Era más peligrosa: era contenida.

—Pensé que era un error. Que era otro Jungkook. Pero vi a tu madre en el pasillo. Supe que eras tú.

Jungkook intentó sentarse, pero apenas se incorporó unos centímetros.

—Estoy bien —dijo con un suspiro.

Taehyung soltó una carcajada amarga.

—¿Eso vas a decirme? ¿"Estoy bien"? Jimin está igual que tu hospitalizado aquí, y tú... tú te atreves a decir que estás bien.

Jungkook se estremeció, su rostro palideció al escuchar las palabras de Taehyung. Con la voz cargada de ansiedad, intento ir  hacia él, sus ojos buscando respuestas en el rostro desencajado de Taehyung.

TERAPIA DE CHOQUEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora