Enlace lobuno

1.2K 101 3
                                        

Después del desayuno, los magos y lobos se quedaron planificando las acciones que realizarán a futuro, aunque algo se tenía seguro: Sorvolo sería ministro del mundo mágico.

No sería una tarea sencilla, pero estaba respaldado por los líderes de las dos familias más antiguas del mundo mágico, el alfa de la manada de hombres lobos más grande de londre y con su herencia materna deben ser suficientes para poder lograrlo.

Sirius al escuchar las palabras de Sorvolo tuvo que admitir, muy avergonzado, que aún no había reclamado su puesto como patriarca de la Familia Black. La habitación se quedó en silencio cuando lo escucharon.

—¿Qué dijiste?— preguntó Sorvolo con incredulidad. Severus palmeo su rostro con su mano y Lucius solo negó con la cabeza. ¿Debían sorprenderse?

— Es que cuando fue exiliado de la Familia dejó de importarme. Me hice a la idea que Regulus sería el próximo patriarca— respondió Sirius con valentía, pero tener los ojos de todos puestos en él lo hacía sudar. Aunque los leones se jactaban de su valentía, tener a tres serpientes venenosas viéndolo era bastante intimidante.

— De esas cosas no te debes desatender, Black— recrimina Severus.

Sirius solo puede sonreír en disculpa.

—¿Regulus? — pregunto confundido Lucius. Sirius giro a verlo — Lo último que supe de él fue que tuvo que viajar a París muggle para tratar su enfermedad.

—¿Regulus está en el mundo muggle?— preguntó Sirius mientras se acercaba a Lucius, pero este dio dos pasos hacia atrás, manteniendo distancia entre ellos.

Sirius al darse cuenta de su acción, se detuvo y solo observó al rubio con ojos suplicantes.

— Sí. Regulus contactó a mi padre para pedirle que se hiciera cargo de algunas inversiones en el Londres Mágico de la Familia Black, mientras iba a parís por un tiempo— Lucius trataba de recordar todo lo que le había dicho su padre en ese momento, ya que su padre le había pedido que se hiciera cargo de dichos negocios. Sin embargo, no podía recordar algunas cosas con claridad.

— ¿Te dijo algo más?— insistió Sirius.

— No recuerdo con exactitud, pero padre me comentó que su debilidad no se debía a su núcleo mágico sino a su corazón.

Sirius tomó una profunda inhalación y se tambaleó hacia atrás. Remus se apresuró a mover una de las sillas de la mesa, evitando que su amigo no cayera al suelo.

Por la mente del león solo podrían pasar las cuatro mismas palabras: ¡Su hermano seguía vivo!.

Había creído que era el único miembro de la Familia Black que quedaba con vida. Sus padres fueron arrestados, enjuiciados y encarcelados por haber apoyado secretamente al mago tenebroso Gellert Grindelwald en la primera guerra mágica. No había sido partícipe de la redada de los aurores, porque en ese momento apenas era un cadete recién ingresado al campamento de aurores de MACUSA. Dos años después se enteró por los periódicos que sus padres murieron en Azkaban.

Desde ese artículo, Sirius se dio cuenta de un detalle y comenzó a buscar todos los artículos que hablaban del caso de sus padres, y en ninguno de ellos pudo encontrar el nombre escrito de su hermano. No creía que estuviese muerto porque, aunque su apellido estuviese manchado, los periodistas no perderían la oportunidad de dar a conocer la primicia que una familia tan antes respetada, como la Familia Black, había caído en la miseria por no tener a nadie llevando las riendas.

Pero aun así, no sabía nada de su hermano. Le había enviado una lechuza, pero a los pocos días la lechuza regresó con la carta atada a su pata. Sin embargo, no se rindió y continuó enviando. Sirius tenía la pequeña esperanza que algún día una de esas lechuzas lo encontraría.

El secreto de Severus SnapeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora