Bienvenidos a la Manada Greyback

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La Mansión Gaunt recibió una hermosa lechuza negra, la carta y una pequeña caja que colgaban en su pecho fueron recibidas por Twink y se entregaron en las manos de Sorvolo en la hora del té. La serpiente abrió la carta y leyó la elegante letra de Lupin.

— Estamos invitados para el enlace entre Remus Lupin y Fenrir Greyback. Que sorpresa — comentó Sorvolo al dejar la carta sobre la mesa ratonera; para luego proceder a abrir la caja, en su interior se encontraba la figura de un lobo sentado tallado en madera.

Severus, que estaba enseñándole un libro de plantas para pociones a un antes despierto Harry, elevó la mirada y observó a su esposo en silencio.

— ¿Cuándo sería la ceremonia?— preguntó, mientras acomodaba a su hijo dormido en sus brazos.

— En un mes, contando a partir de hoy.

Severus asintió con la cabeza y se levantó del sofá para caminar hacia la puerta, llevaría a Harry a su habitación para que pudiese dormir su siesta de la tarde.

Mientras cruzaba los pasillos, solo podía pensar que debía llamar al modista.

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Un mes después

Se aparecieron en una tarima de madera construida en medio de un círculo de altos árboles de cedro, y Harry giró la cabeza a todos lados para descubrir el nuevo lugar en el cual estaban. Sin embargo, sus ojos curiosos se detuvieron al ver una figura conocida que se acercaba a ellos.

—¡Paino!— exclamó el niño.

Remus había llegado para recibirlos, y a sus espaldas cuatro hombres de apariencia robusta lo acompañaban.

Harry se retorció en los brazos de su papá para pedir ser liberado y Severus cumplió, se agachó y dejó al niño en el suelo sobre sus piernas. Remus abrió los ojos y se arrodilló rápidamente mientras abría sus brazos, observó con sorpresa como su cachorro se acercaba con pasos temblorosos.

— ¡Por Merlín! ¿Desde cuándo Harry camina?— preguntó extasiado Lupin al recibir a Harry y envolverlo con sus brazos para luego ponerse de pie— ¿Y desde cuando hablas tan bien? — La última vez que había estado en la Mansión Gaunt, Harry no podía caminar aún y solo podía soltar decir cortos balbuceos.

— Hola, Lupin. Es grato ver que te encuentras bien — dijo Severus en forma de saludo cuando se acercó al licántropo.— Y para responder a tu pregunta, el culpable de tal acto es el hombre que está a mis espaldas. — aunque Sorvolo frunció el ceño al identificar el subtono de reclamó, se sentía orgulloso de lo rápido que aprendía su hijo. Dignó de una futura serpiente.

— Debo recordarte, mi querido esposo, que eres tú el que le lee libros de pociones como cuentos de hadas muggles — contraataca la serpiente y Severus lo observa con una expresión en blanco. De estar en casa, Sorvolo le hubiese robado un beso a Severus, se veía adorable cuando estaba molesto.

Remus observó con diversión la interacción del matrimonio. Si antes le hubiesen dicho que aquellas letales serpientes tenían un matrimonio tan armonioso, jamás lo hubiese creído.

— Es un placer para mí también ver que los tres están bien, y sobre todo les agradezco por haber venido— dijo Remus con sus ojos brillando de ilusión — Pero regresando al punto anterior... ¡Es increíble que ahora puedas caminar, Harry!— felicitó el lobo a su ahijado. El bebe sonrió y aplaudió al tener la atención de su padrino. -- Así podrás ayudar a Draco.

Harry inclinó la cabeza hacia un lado al entender una palabra.

— ¿Dah?

— Así es, Draco está dando también sus primeros pasos. -- como si entendiera, Harry abrió la boca formando una redondo círculo.

El secreto de Severus SnapeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora