Cuatro años después.
Durante su crecimiento, Harry había visto muchas cosas para ser un niño. Sus padres lo habían llevado a diferentes lugares que su apenas despierta consciencia no podía recordar.
En su segundo año, lo llevaron a un país donde había una torre inmensa en forma de triángulo, ese lugar le gusto mucho porque podía ver a su mejor amigo Draco todos los días. Después, al cumplir tres años, lo llevaron a una pradera con flores, pasto verde, altas montañas, lagos cristalinos y un inmenso cielo azul que no tenía fin. Pero no era como el jardín de la casa de Draco, que era aún más grande y contaba con animales con los que Harry podía jugar.
Sus padrinos, Sirius y Lupin lo visitaban todos los días. Eran muy divertidos porque se podían transformar en perros y le daban un paseo por todo el jardín montado en su lomo.
También ha visitado la oficina de su padre Sorvolo en un callejón que se llama Diagon, era un lugar muy elegante, pero a Harry le gustaba ir porque su padre le permitía dibujar en pergaminos y le daba ranas de chocolate. Aunque le hizo prometer que no podría decirle nada a su papá Severus, sino serían fuertemente regañados, pero Harry, siendo el consentido de su papá, no se contuvo de contarle sobre las ranas chocolate como si de una pequeña travesura se tratara. Aun así, Severus decidió guardar silencio.
Sin embargo, el lugar que más le gustaba a Harry visitar era el laboratorio de su papá Severus porque estaba en un castillo y a Harry le gustaban los castillos, le recordaban a los cuentos de hada que le contaba su papá cada noche antes de dormir.
Además, el señor mayor que vivía en el castillo era amable y le daba caramelos de limón cada vez que iba. También había una señora que lo acompañaba y tenía un truco increíble ¡Se transformaba en gato! Era como sus padrinos.
Harry le pidió que le enseñara, pero su papá Severus le dijo que aún era muy pequeño y que primero debía crecer. El pequeño no entendía porque debía hacerse grande para convertirse en un gato, pero no rebatió las palabras de su papá y aceptó el caramelo de limón que le tendió el señor.
Aun así, Harry no esperaba que por coincidencias conocería a la criatura que se volvería su mejor compañera.
Una tarde, después de tomar su siesta, Harry se sentó en la cama y miró a ambos lados en busca de su papá o de Twink, este último mayormente lo acompañaba hasta que se despertaba, pero no había nadie en la habitación, solo él.
Con cuidado se movió hacia el borde y agarrando con fuerzas las sábanas, se bajó de la cama. Tiró suavemente de las sábanas y su peluche de basilisco cayó en sus brazos.
Se acercó a la puerta y la abrió, encontrándose con un pasillo oscuro. Giró la cabeza para ver hacia su iluminada habitación y regresó su mirada al pasillo. Apretó los labios y abrazó aún más su peluche contra su pequeño pecho, en un atisbo de valentía dio un paso hacia el frente, saliendo al pasillo.
Caminó hacia la izquierda y siguió en línea recta, recordaba que cuando iba con su papá, si seguía caminando por el pasillo se encontraría con las escaleras que lo llevarían a la planta baja y ahí encontraría a Twink. Sin embargo, Harry no sabía que había tomado la dirección equivocada, aun era muy pequeño para saber diferenciar la izquierda y la derecha.
— Papá. Padre. Twink — llamó, pero no recibió respuestas.
Abrazo con más fuerza su peluche de basilisco. Aunque el pasillo estaba siendo levemente iluminado por los rayos del atardecer, a los ojos de un niño se veía oscuro y daba miedo.
— Papá — volvió a llamar.
— Vaya ¿Qué hace el cachorro en un lugar tan alejado? — Una siseante voz se escuchó a sus espaldas.
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El secreto de Severus Snape
FanfictionSeverus Snape. Pocionista . Temido profesor del Colegio de Hogwarts de magia y hechicería . Espía. Mortifago. Padrino. Amigo. Quejicus. Sev. Severus Snape tenía muchos títulos, buenos o malos, eran demasiados para recordarlos. Algunos fueron puestos...
