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El avión comenzó a descender, dibujando un arco perfecto en el cielo californiano. Observaba por la ventanilla cómo la ciudad se expandía bajo mis pies, cada vez más cerca. Un nudo se formó en mi garganta al reconocer los contornos familiares de los edificios. ¡Estaba en casa!

Al tocar tierra, me apresuré a salir del avión, ansiosa por sentir el cálido sol de California en mi piel. Y allí estaban ellos, en medio de la multitud, con un cartel enorme que decía "BIENVENIDA A CASA RAYITO". Mis ojos se llenaron de lágrimas al ver a Miggy, Robby y Johnny juntos. Mi corazón dio un vuelco al verlos

Sin pensarlo dos veces, corrí hacia ellos y me lancé a los brazos de Miggy.

— ¡Te extrañé tanto! — susurré, enterrando mi rostro en su hombro. Pero no pude evitar sentir las miradas de Robby sobre mí. Al separarme de Miggy, miré a los ojos de Robby y le sonreí.

— Bienvenida de vuelta, Bonita— dijo, su voz ronca y profunda. Él se acercó y me dio un abrazo suave, pero lo suficientemente fuerte para que sintiera las mariposas en mi estómago.

— ¡Gracias por venir a buscarme! — le respondí, sin poder evitar sonrojarme.

— ¿Cómo no iba a venir? — respondió él con una sonrisa pícara. — Además, Miguel me debe una por ayudarlo a hacer este cartel tan cursi.- todos nos reímos. En ese momento, sentí una mezcla de alegría, emoción y nervios.

-¿Lista para volver, kiddo? — preguntó Johnny mientras sonreía con orgullo y me dio un abrazo fuerte. Tras recorrer las calles de Reseda, llegamos al supermercado, este fin de semana me tocaba quedarme en casa de los Díaz, ya que me quedé con Johnny antes de irme. Solo que Johnny quería pasar primero para asegurarse que tuviera todo lo necesario para cuando me quedara con ellos

-Johnny, mira esto- le mostré un foto con el sombrero que Tyler me había regalado -Me lo regalo Tyler Owens-

-Lo sé, Kiddo- me sonrió- Jensen nos mandó una foto-

-Vimos como le sonreías, Rayito- Miggy me molestó

-No es verdad- le solté montándome en su espalda, de caballito- Ni siquiera me sonrojé-

-La foto dice lo contrario- Robby también se burló mientras llevaba el carrito del super

-Se unen para molestarme- me reí – Sam me contó de la lección del huevo. Me hubiera gustado estar-

-A nosotros igual nos hubiera gustado que estés, rayito-

- Entonces, ¿Ahora iremos a competir mundialmente?- le pregunté a Johnny

-Ese es el plan, Mini LaRusso- Johnny tomó gaseosa- Ir al Sekai Taikai es algo grande-

-Guau, una vez oí de ese torneo- solté ganando sus miradas- Fue cuando fui a competir en España, pero no sabía de que era. Les irá increíble chicos-

-¿Les? Querrás decir "Nos"- dijo Robby mientras me bajaba de Miguel

- No sé si sea material para ese torneo-

-Pero claro que lo eres, Rayito- Miggy me abrazó por los hombros – Eres una luchadora muy fuerte, estoy seguro que ganarías el torneo sin problema-

-Además, eres el corazón y luz del equipo, bonita- Robby me sonrió

-Y no está en discusión- Johnny habló – Eres mi peleadora estrella, la Reina Águila-

-Yo... Esta bien- le sonreí a los tres -Johnny, ¿Puedo escoger el helado de esta semana?-

-Bien, pero ya no lleves ese que te gusta de limón. Sabe horrible-

Little VictoriesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora