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El sol me golpeaba la cara mientras salía del coche. El olor a cloro y la algarabía de la gente me envolvieron como un abrazo reconfortante. ¡Estaba en el parque acuático! Después de días encerrada en una habitación de hospital, este lugar era un sueño hecho realidad. Sentí un nudo en la garganta, una mezcla de alegría y nervios. ¿Podría disfrutar de esto como antes? ¿Sería tan fuerte como creía? Pero al ver a mis amigas, a Miggy y a Hawk, todas mis dudas se desvanecieron. Era como si estuviera tocando el suelo por primera vez en mucho tiempo. Respiré profundo y me lancé a entrar al parque.

Fui directo a los vestidores para cambiarme, me coloqué mi traje de dos piezas negro y mi short de mezclilla, estaba en la puerta de la entrada que separaba los vestidores masculinos y femeninos, observaba mi reflejo en el espejo, no gustándome lo que veía.

-¿Nena?- preguntó Hawk llamándome desde el pasillo

-Aquí estoy-

-¿Qué pasa? ¿Por qué no has salido? ¿Te sientes mal?-

-No, es sólo que...- miré el espejo – Estoy pensando en volverme a cambiar-

-¿Por qué?-

-No me gusta como me veo- bajé la mirada

-Oye- tomó mi mentón – Te ves increíble, eres la más bonita de todo el lugar-

-No es cierto. ¿Ya viste a Moon y a Yass?-

-No, no me interesa nadie más que tú- se acercó a mí – Lo sabes, no he visto a nadie más que a ti – tomó mi mano – Ven- empezó a caminar hacía la salida de los vestidores pero me paré en mi lugar -Todo estará bien, nena- se acercó de nuevo – Estamos aquí- salimos de nuevo y llegamos a donde estaban Miggy y las chicas junto con Sam

-Hola Rayito- me dijo Miggy

-Hola Miggy- le sonreí

-Te ves bonita-

-Gracias Miggy- quise sentarme a su lado pero Sam estaba de su lado derecho y Hawk de su izquierdo

-Ven aquí, nena- Hawk tomó mi cintura y me tiró junto con el al camastro que daba a lado de Miggy, estabámos compartiendo camastro

-Espero que Ethan pueda venir-

-Si claro- contestó Miguel sarcásticamente

-Miggy- lo regañé – Si lo inténtaras te caería bien-

-Solo lo soporto por ti- me contestó

-Es buena persona- le miré – No tienes que estar celoso- besé su mejilla – Tu eres mi mejor amigo-

-Y así se quedará- me sonrió

-Eres imposible- me reí -¿Se van a meter?- señalé las albercas y los toboganes

-Todavía no, nena. ¿Por qué?-

-No sé, quería meterme un rato- miré la alberca más cercana a los camastros y miré a ver a Miggy

-Ve, Rayito. Desde aquí te veo, te alcanzó en un momento- señaló a Sam

-Esta bien- me dirigí hacía la alberca y decidí sumergirme completamente; al parecer no estaba esta zona tan transitada porque pude nadar un momento, sumergida en el agua; unas manos en mi cintura me hicieron detenerme y sacar mi cabeza del agua

-Hola bonita- dijo Robby rodeando mi cintura con un brazo para acercarme a él, sintiendo la piel de su pecho desnudo contra el mío – Te ves muy bonita. ¿Cómo te sientes?-

-Me siento rara, pero bien – le sonreí – Que bueno que has llegado-

-Dije que te cuidaría- besó mi mejilla

Little VictoriesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora