Epílogo: Parte 1

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Deuce se sentía tranquilo, en paz, más de lo que jamás se había sentido antes. Un silencio y una calma acogedora lo envolvían, como si el mundo se hubiese detenido y ya no importara nada. Ya no sentía dolor, ni hambre, ni frío. 

Su cuerpo se sentía tan ligero. Poco a poco se estaba apagando, pero no sentía miedo, solo una suave quietud que lo arrullaba hasta dormir. 

Creyó haber visto a Ace, esperándolo a lo lejos, dándole la espalda.

Su corazón dio un brinco, y corrió para alcanzarlo, para abrazarlo después de tanto tiempo.

Pero Ace se dio la vuelta.

Es muy pronto todavía — Apenas susurró, pero Deuce lo escuchó perfectamente.

Y entonces, abrió los ojos. Estaba en una cama cálida y suave, cuidadosamente envuelto entre mantas blancas y limpias. Miró alrededor, intentando orientarse, pero esta no era su casa, ni ningún lugar en el que hubiese estado antes.

Altos vitrales de cristal por los que se colaba la luz del atardecer, amplios techos abovedados y velas que brillaban tenuemente con un fuego verde. Era una habitación extrañamente acogedora, a pesar de la penumbra. No sabía cómo había llegado ahí, pero por alguna razón, se sentía seguro.

Escuchó pasos acercándose, y vio a alguien asomarse en la puerta, alguien que no conocía.

Oh, ¡pues mira quien decidió despertar! Menos mal, todos estaban preocupados por ti —Lilia le dijo con las manos a la cintura—. ¡Ey! —Volteó al pasillo y gritó—. ¡Ya ha despertado!

Y entonces, sintió varios pasos acercándose corriendo, haciendo crujir el suelo.

¡Deuce! —Riddle básicamente se lanzó sobre él. Tomó sus manos con fuerza, demasiada fuerza—. ¡Jamás, jamás vuelvas a asustarnos así! ¡Si te mueres te mato, ¿oíste?!

Riddle gritó aliviado, incapaz de contener todo lo que sentía, y echó a llorar descontroladamente. Como un niño pequeño, el rostro se le puso rojo. 

Por fin... —Trey se frotó los ojos, intentando sin éxito que no se vieran las lágrimas corriendo por su rostro. 

¿Trey...? ¿Riddle? —Murmuró confundido. Sus sentidos poco a poco iban regresando a él—. ¿Qué pasó? ¿Dónde estamos...?

Ambos se miraron a través de las lágrimas, pensando en cómo explicarlo. Ni siquiera ellos estaban seguros de lo que había ocurrido.

Estamos en el bosque —Reconoció la voz de Vil, y lo vio entrar a la habitación. La quemada que ardía furiosamente en su piel ahora estaba cubierta con un vendaje. Se cruzaba de brazos, y se notaba que estaba inquieto—. En un castillo aterrador. No queda nada de Lupu, solo cenizas...

¡A mí no me parece aterrador! ¡Me parece bellísimo! —Rook dijo contento. A diferencia de Vil, se acostumbró al lugar bastante rápido, fascinado por la arquitectura—. Pensar que todo este tiempo, este castillo se estaba escondiendo entre los árboles y las espinas, ¿¡cómo no pude haberlo encontrado antes?!

Me da un poco de escalofríos, pero es mejor que las ruinas de Lupu... —Epel estaba aterrado, pero trataba de ver lo mejor de la situación —Además, es cálido y Lilia ha sido amable con nosotros..

A Lilia no le funciona la cabeza —Vil contestó, después de mirar alrededor para asegurarse de que el extraño sujeto se había ido. Su extraño anfitrión nunca pasaba demasiado tiempo en el mismo sitio, apareciendo y desapareciendo de la nada, sumamente ocupado con todos los nuevos huéspedes, observándolos, vigilándolos—. No me da buena espina...

𝘽𝙡𝙤𝙤𝙙𝙮 𝙏𝙚𝙖𝙧𝙨Donde viven las historias. Descúbrelo ahora