La gente del pueblo se reunía alrededor de la pira, sus rostros iluminados por el resplandor anaranjado de las llamas. Algunos todavía sostenían firmemente sus antorchas mientras que otros se abrazaban, pero todos tenían su atención en la hoguera, acercándose a ella, escuchando cuidadosamente, como si estuviese por contarles un secreto.
Nadie hablaba, nadie se atrevía. Apenas se oían murmullos.
El fuego crujía, y la multitud esperaba ansiosa.
Todos contenían el aliento. El archidiácono, sin querer perder más tiempo, acercó la antorcha encendida a los troncos de madera, cuando una vez más, lo interrumpieron.
—Una disculpa por la demora, su excelencia —Alguien se atrevió a levantar la voz, alzando su mano en el aire para llamar la atención de la gente. Por fortuna, llegó justo antes de que la pira se prendiera en llamas—. Por favor, permítame un segundo de su tiempo —Era Jade Leech, que no tardó en ocupar su lugar usual, junto a Azul y su gemelo. Las miradas lo siguieron cuidadosamente—. Espero no llegar demasiado tarde.
—¿Cómo osas a interrumpir? —Rollo preguntó frunciendo el ceño, empezando a hartarse—. No tengo nada que escuchar. Tus compañeros y tú ya han interferido lo suficiente —Chasqueó los dedos—. Guardias.
Los soldados empezaron a avanzar entre la multitud para alcanzarlos, pero ni Azul, ni Floyd, ni Jade entraron en pánico, es más, ni siquiera se movieron de donde estaban parados.
—Oh, yo creo que sí tiene que escuchar —Un rostro familiar apareció junto a Jade. Por su ceño fruncido y la forma en la que cruzaba los brazos sobre su pecho, era obvio que no quería estar ahí. Era Jamil, el principal sirviente de la familia Al-Asim—. Así lo quiere Kalim. Es uno de sus mayores contribuidores monetarios, ¿no es así? Entonces más le vale escuchar.
No entendía por qué a Kalim le importaba tanto esto, pero no tuvo más opción que obedecer cuando le pidió que fuera en su nombre, a pesar de que este pequeño espectáculo estaba interrumpiendo su tan preciado día libre.
Al menos Kalim había prometido compensarlo, pensó. Ahora solo le quedaba esperar que esto acabase rápido y pudiese regresar a casa.
Al escucharlo, Rollo levantó su mano en el aire, indicándole a sus hombres que se detuvieran.
—Me alegro de que Jade haya conseguido traerte —Azul le saludó, en un susurro—. Me alegra verte, Jamil.
—Yo odio verte, Azul —Jamil le contestó, y Azul no pudo evitar reírse. Ya conocía a Jamil por negocios, y parecía que algunas cosas entre ellos nunca cambiarían.
—A buenas horas, Jade —Floyd chasqueó la lengua, mirándolo impaciente. En su voz había un atisbo de esperanza—. ¿Conseguiste algo útil?
—Oh, conseguí muchas cosas. Azul tenía razón, el trabajo que hemos realizado estos meses ha valido la pena —Respondió sonriente como siempre, sosteniendo una pila de papeles—. Realmente fue útil estrechar lazos con la familia Al-Asim, quién diría que tienen acceso exclusivo a la sacristía por ser contribuidores importantes —Contó, entretenido—. Idia también me ayudó a desenterrar varias cosas, fue muy considerado de su parte tomando en cuenta la poca anticipación con la que se lo pedí. Supongo que después de años trabajando como arquitecto para construir iglesias, aprendes unos cuantos secretos.
—¿De qué disparates estás hablando? —Rollo peguntó.
—Oh, ¿no las reconoce? Hablo de estas órdenes —Levantó el trozo de papel en el aire y lo movió de un lado a otro para que todos pudiesen verlo—. Órdenes para envenenar el pozo de la ciudad.
ESTÁS LEYENDO
𝘽𝙡𝙤𝙤𝙙𝙮 𝙏𝙚𝙖𝙧𝙨
Fanfiction¿Qué es un hombre? No más que una miserable pila de secretos. 𝘈𝘜 𝘛𝘸𝘪𝘴𝘵𝘦𝘥 𝘞𝘰𝘯𝘥𝘦𝘳𝘭𝘢𝘯𝘥 𝘉𝘢𝘴𝘢𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘊𝘢𝘴𝘵𝘭𝘦𝘷𝘢𝘯𝘪𝘢 𝘠𝘶𝘶 𝘦𝘴 𝘶𝘯 𝘤𝘩𝘪𝘤𝘰 𝘦𝘯 𝘦𝘴𝘵𝘢 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰𝘳𝘪𝘢. 𝘈𝘊𝘓𝘈𝘙𝘈𝘛𝘖𝘙𝘐𝘈: 𝘕𝘪 𝘭𝘰𝘴 𝘱𝘦𝘳𝘴�...
