XXVI

154 23 8
                                        

Después de varios días parecía que ninguna de las chicas hacía algo para que la situación de Haerin y Danielle se arreglara, y esto frustraba de la peor manera a la chica arrepentida. Si bien sabía que era su culpa, no estaba de más un poco de ayuda de sus amigas.

Supo que Minji hizo un intento para que la australiana por fin se diera el tiempo de escucharla, pero eso solo termino en una pequeña discusión así que prefirió dejarlo así.

—Haerin, corre más rápido.

La voz de su maestra de educación física se escuchó por todo el gimnasio. Los estaba castigando con veinte vueltas por no hacer ninguna tarea, y Haerin estaba que se ahogaba hasta con el propio aire al no estar acostumbrada al esfuerzo físico.

De lejos podía ver cómo a Danielle no le costaba, es más, lo disfrutaba: sonreía como si fuera el mejor día de su vida, mientras ella apenas podía estar de pie. Y eso la afectaba de cierta manera, ya no solo se trataba de correr, sino del cómo mostraba que su ausencia no le afectaba en lo más mínimo, en cambio Haerin necesitaba más de la presencia de la castaña. Esto se reflejaba en su respiración, sus pasos cada vez se hacían más pesados, más complicados de completar, así como la idea de que lo que eran ambas se podía salvar.

—Necesitas apúrate, a Liz ya le pusieron otras 10 vueltas por no hacerlo bien — Habló Hanni llegando a su lado. Pudo confirmar su comentario al escuchar las quejas y protestas de su compañera al aumento de ejercicio.

—No puedo más, me voy a desmayar.

—No seas exagerada, ya casi terminamos.

Su amiga hizo que pasara su brazo alrededor de su cuello y así poderla ayudar a terminar.

—Por cierto, hoy voy a salir con Minji, no podré ir a la casa de Hyein.

—No, no, dijiste que íbamos a armar el lego, lo compre para esto. — Trató de parar pero sintió el jalón de la bajita y se obligó a seguir.

—Lo sé, pero Minji se veía muy emocionada por el plan, no pude decirle que no. Te prometo que después haremos el lego.

La coreana no pudo contestar porque la mencionada hizo presencia.

—Vamos, little Kitty, tú puedes.

Ánimo y acomodo el otro brazo de Haerin en su cuello, así podría tener más apoyo. Pero le parecía más incómodo seguir así por la diferencia de altura de sus amigas, aunque no se quejó.

—Así deberían ayudarme con lo de Danielle.

—Ya lo intente, y casi pierdo el desayuno de su mami para siempre, no me puedo arriesgar. Lo siento.

Justo en ese momento la mayor de la sala hizo sonar su silbato anunciando el término del cardio y el inicio de un descanso.

—Pero dijiste que lo harías. Aparte de robarte a mi mejor amiga, no cumples con tu palabra. — Dijo mientras se tiraba al piso, literalmente.

—A ver, yo no robe a Hanni, ella quiso venir conmigo, y segundo, tienes razón, pero si probaras los desayunos de la señora Marsh estarías igual que yo.

Las mayores siguieron a Haerin y se recostaron a su lado. Ella miró a Hanni en busca de ayuda, pero solo se encogió de hombros.

—Me da pena, no hablamos mucho, y si lo hago solo por eso me vería mal.

—Te estás viendo mal conmigo.

—Haerin, creo que es momento de que te arriesgues y hagas algo real que demuestre lo que sientes por ella.

Basorexia (Daerin)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora