¿Dónde está esa enana? Después de lo que pasó ayer, de las interrupciones y su nerviosismo me di cuenta de lo que estaba tratando de hacer. Tampoco es que yo fuera tonta, y ella y sus amigas, incluyendo a Danielle, hicieron un mínimo esfuerzo por esconder sus verdaderas intenciones.
Yo trate de hablar con ella también, pero pasaba algo que no nos dejaba, como la llegada de la mamá de Haerin, su espontáneo deseo de irse, y como tomamos caminos paralelos al pasar la esquina de esa calle; podría tomarlo como una señal, pero no quiero quedarme con la incertidumbre del "hubiera". Ya no había mayor humillación de la que ya pasé con ella.
Yo sabía que buscar un duende era difícil, pero no imposible como estaba siendo en estos momentos. Aunque la escuela era grande, era considerablemente fácil encontrar a alguien, más si te sabías su horario de memoria, esto solo porque íbamos en el mismo grupo. Pero no la encontraba por ningún lado.
A lo lejos vi a su mejor amiga, pero la idea de ir a preguntar se desvaneció de mis pensamientos al verla con Danielle. Hace un rato se estaban distanciando de a poco, y era preocupante ver a mi amiga decaída cuando esa distancia se notaba más.
Haerin parecía una buena persona, así que atribuí su extraño comportamiento con Dani con algún problema pasajero en su vida personal, no quería meterme y estar en medio, aunque de cierta manera ya estaba ahí. Ser copresidente de clase, parte de mi deber era llevar una buena convivencia con mis compañeros, especialmente con la presidenta, cosa que se podría ver afectada por su amistad casi rota, pero jamás cambiaría a Danielle. No quería pensar en eso.
Ya llevaba más de diez minutos buscándola, la mitad de mi receso perdido. No tengo idea donde más podría estar, pero en la cafetería, en el salón, en el patio principal y en dirección no estaba. Solo faltaba la sala más alejada de la entrada; la biblioteca no era tan recurrente para la mayoría de los alumnos de esta escuela, por lo que generalmente se encontraba vacía, a excepción de la recepcionista.
Me dirigí hacia allí, era mi última esperanza en el día, porque después no tendría el valor de hacerlo. Ni siquiera Danielle sabía lo que estaba planeado hacer.
Abrí la puerta, una parte de mi quería que se encontrará ahí, y la otra quería con todas sus fuerzas que no, más que nada porque no sabía que decir. No tenía nada planeado, ni siquiera yo me tenía fe, estaba perdida.
Desafortunadamente, quizá muy afortunadamente, ella sí se encontraba ahí. Parecía que la puerta no tenía ni tantito aceite desde que la colocaron, porque sonó hasta el otro extremo del gran cuarto. Tanto la recepcionista como Hanni voltearon a verme. La señora grande me brindo una sonrisa y se volvió a perder en sus cosas, mientras que la otra chica simplemente me ignoro. Gran inicio.
Me senté a su lado, esperando algún indicio de cualquier cosa, hasta de molestia. Pero ella seguía ignorándome. Era imposible que ella siguiera siendo igual a como era en la primaria.
Aclaré mi garganta antes de hablar.
—Hola, Hanni — Nada—. Hanni, te estoy hablando — Seguía en la misma posición —. Dios, eres jodidamente difícil.
Decidí pasar mi mano cerca de su cara, la cuál estaba viendo hacia abajo, en dirección del libro que estaba leyendo.
Se quitó los audífonos, demostrando el gran volumen al que los tenía. Creo que no me estaba ignorando.
—¿Qué pasó? — Al menos no estaba siendo hostil, es más, su voz era más aguda de lo normal.
—Hola.
—Hola, ¿pasó algo?
—No mucho, lo de siempre, ya sabes. — Le sonreí, idiota.
—Ah, que bien. — Me devolvió la sonrisa, rara, pero era una sonrisa, e intento volver a ponerse los audífonos, pero la detuve.
—Bueno, si pasó algo.
—¿Qué pasó? — Repitió, con el mismo tono amable.
—Pasa que tu y tus amigas no son nada discretas. Me di cuenta de lo que intentabas hacer.
—Oh, ¿y qué intentaba hacer? — Su tono cambio a uno más ... ¿retador?
—Hablar conmigo.
—Eso lo puedo hacer siempre. — Su mirada no se apartaba de la mía, empezaba a ser inquietante.
—Sabes a lo que me refiero. Vine a eso, quiero arreglar las cosas contigo. No quiero que sea incómodo estar en el mismo grupo de personas, o que no nos alejemos aún cuando estamos a diez metros.
—Claro, podemos hacer eso.
—Es lo mejor.
—Lo es.
Nos quedamos en silencio, pero no retiraba su mirada de mí.
—¿Te puedo hacer una pregunta? — Volví a hablar.
—¿Si?
—¿Por qué lo hiciste? — Esperé que entendiera a que me refería.
—¿Por qué te bese? — Asentí — No lo sé. El alcohol me hizo...
—¿El alcohol es tu excusa? No debes buscar una, puedes hacerlo sobria.
¿Qué mierda dije?
Ella sonrió y ladeó la cabeza.
—¿La verdad? — volví a confirmar con la cabeza —. Me moleste contigo ese día, estabas... diferente, distante. Entonces tu desapareciste y Sunghoon apareció con esa botella. Y luego, bueno, fui contigo. No lo pensé bien en su momento... Lo siento.
Desde la mitad de su diálogo había dejado de sonreír, en cambio parecía estar nerviosa. Podía notar las pequeñas gotas de sudor en su frente, aún cuando eran casi invisibles.
—Yo te correspondí porque quise — dije—. Porque me gustas.
—¿En serio? No lo sabía.
No estaba entendiendo su actitud, era tranquila y hasta era sarcástica. Volvió a sonreír, miro alrededor de nosotras y me beso.
—Creo qué también me gustas.
Holaaaa, perdón por la tardanza. Estuve ocupada con algunas cosas personales y de la historia, pero ya está aquí. Trataré de ya no desparecer.
¿Qué les pareció el capítulo?
Sin más, nos vemos la próxima semana.
No olviden votar, graciaas.
ESTÁS LEYENDO
Basorexia (Daerin)
Fanfiction-Kang.... sabes que no te pondré atención. Deja de intentarlo. - ¿Te puedo besar? Basorexia: Necesidad repentina de besar a una persona. ¿Qué es besar? Al buscarlo encontramos la definición de "Tocar u oprimir con un movimiento de labios a algui...
