XXVII

76 18 5
                                        

—Yo...

¿Qué podría decir si toda mi atención estaba dirigida en los labios de ella? Tenerla ahí, por fin dándome un poco de atención había hecho que todos mis sentidos se activarán de golpe. Mi corazón latía demasiado rápido y ya no solo era por la discusión que estaba generando, sino porque sabía que era el momento de arriesgarlo; era momento de demostrar lo que sentía por ella.

—No la tienes. Kang... sabes que no te podré atención. Deja de intentarlo.

Vi sus intenciones de marcharse, como su cuerpo me dio la espalda. No lo iba a permitir, ¿no?

Tenía semanas deseando tener su atención, y ahora que la tenía la iba a desperdiciar... ¿así? Viéndola marcharse, no. No lo iba permitir.

Tomé su mano antes de que se pudiera alejar lo suficiente para que ya no pudiera alcanzarla y con un movimiento hice que otra vez estuviéramos de frente. ¿Pero ahora qué?

Sus ojos estaban fijos, quería creer que había un poco de esperanza reflejados en ellos, así que lo solté.

—¿Te puedo besar?

...

Silencio.

Un silencio tenso se apoderó de ambas, envolviendo el ambiente en una incomodidad casi irrompible. Con cada segundo, las palabras dichas se volvían más confusas, más difíciles de descifrar.

Fue ahí donde Haerin lo entendió, quizá ella solo había visto lo que quiso ver, se quedó con lo que le favorecía, con lo que no lastimaba. Ella no le gusta a Danielle.

Soltó lentamente su agarre y aclaro su garganta.

—Lo siento, yo... Lo confundí, ¿si? Perdón, me tengo que ir — camino hasta sus cosas, arreglándolas lo más rápido que pudo y fue directo a la salida —. En serio lo lamento, ya no te molestaré. Adiós.

...

Afuera de la institución estaban las dos amigas de ambas, esperando una señal de que por fin todo sería como antes, pero en cambio pudieron escuchar pasos acelerado y después vieron a Haerin saliendo con la respiración agitada, fuera de si.

—¿Hae? ¿Qué pasó?

—Nada, Hanni. Ya me voy.

Y se fue con los mismos pasos rápidos.

E incluso en esos momentos solo podía pensar en los carnosos labios de la chica que la rechazo. Podía seguir sintiendo las reclamaciones, la pequeña arruga que se genera en el arco de sus labios estaba pegada en su cabeza sin ninguna intención de irse y a decir verdad no le molestaba.

Pero ahora sabia que ya no podía volver a tenerla cerca, quizá no por decisión propia, sino por Danielle. ¿Cómo se habría sentido? Simplemente había arruinado más las cosas, y por supuesto que entendía la posición de Mo Dani; había sido culpa suya e iba a vivir las consecuencias. No es que no le dolería, pero ya no podía hacer nada, era decirlo o perderla. Y aunque ya no tenía esperanzas, lo había intentado y con eso se quedaba.

...

Mientras tanto Danielle se había quedado en el gimnasio, sin poder procesar lo que había pasado. Tenía todas las emociones revueltas, y aún así no sabía que pensar.

Nunca se hubiera imaginado escuchar a Haerin diciéndole algo así, ni siquiera sabía si solo era un simple beso o un sentimiento más allá por parte de la coreana. Y si fuera así se sentía culpable de no poderle corresponder, probablemente Haerin confundió todo, porque solo actuaban como amigas, ¿no?

Quizá algunas veces Haerin la trataba diferente, pero ella no lo noto, porque no sentía nada extraño... Aunque recordaba algo.

Una vez, una de las tantas veces en las que iban a casa de Haerin a jugar, todas las chicas se habían ido y solo estaban ellas dos en la casa, porque la familia de la dueña de la casa habían ido a visitar a la abuela.

Estaban viendo la película más tonta que pudieron encontrar, pero se reían de lo ridícula que era cada escena o por la risa de la otra. Disfrutaban la presencia ajena.

En una momento específico ambas tomaron al mismo tiempo palomitas, rozando levemente sus manos, súper cliché, y aún así no pudo evitar sentir el tonto cosquilleo del que siempre escuchaba.

—Perdóname — Dijo Haerin aún riendo, pero sin quitar su mano.

—No, está bien— Respondió y ella tampoco quito su mano.

Haerin le sonrió, una sonrisa algo diferente, quizá eran sus ojos mirándola un ¿poco de mas? No sabía explicarlo, pero veía ese brillo peculiar en sus ojos.

—Me gusta cuando te quedas conmigo, Dani. Eres como un lugar seguro. Te quiero.

Regresó en sí, aún sintiendo la mirada en ella, como si Haerin siguiera ahí, rozando su mano sin dejar que el cosquilleo en el estómago de Danielle desapareciera.

Pero el gimnasio estaba vacío, en silencio y frío. Y fue justo ahí cuando lo entendió.

Ese día en el sillón, ese roce tonto, esa sonrisa, ese "te quiero". No habían sido cosas pequeñas.

No para Haerin. Y no para ella, aunque lo hubiera ignorado por semanas.


~~~

Chicooos, holaa.
JAJAJA que onda con lo que me tarde en actualizar. Pero bueno, les tengo este cap de regreso y espero que pronto haya otro.
Mil gracias por esperarme, los tqm.
Los leo prontooo.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Dec 11, 2025 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

Basorexia (Daerin)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora