23.-

13 0 0
                                        

"Hija por favor hablemos"

"Lo lamento mucho"

"Por favor responde"

"Yo y tu padre necesitamos hablar contigo".

"Hija"

"Mi amor"

"Por favor"

Los continuos mensajes que le enviaba su madre le hacían recordar dia a dia lo horrible que era haber sobrevivido. Ya habian pasado unos meses desde que abandono su hogar, y los mensajes no paraban.

"Hola mamá ".

Fue lo primero que dijo. Espero unos cuantos segundos y como si hubiese estado esperando todo el dia, su madre respondió.

"Hija, que bueno que respondes".

"No sabes lo mucho que queria hablar contigo"

"Yo también necesito hablar contigo. Veamonos en la cafeteria de los tweak, en dos horas".

Apago su celular y se tiro en el sillon. No queria ir pero tenia planes, y su madre era parte de él. 
Miro a Kenny salir de la habitación.
Venia con los ojos llorosos seguramente de tanto bostezar, se acercó a la mujer de cabellos rubios y besó su frente antes de que esta hablara.

— Voy a ver a mi madre.

— ¿que? Crei que no querías verla.

— Lo se, pero tengo que hablar con ella sobre algo importante.

— ... entiendo.

— ¿me vas a esperar?

— No tengo de otra ¿no crees?

— Es cierto, lo siento...

— Por qué te disculpas, no lo digo en mala, cariño.

— Um... tengo que prepararme para ver a mi mamá, ¿crees que debería ir vestida así?

— Si quiere hablar contigo más le vale que sea por tu bien. Ve como tu quieras, no puede decirte nada, eres independiente y no dependes de su opinión.

— Esta bien. Entonces... iré así mismo.

...

Los nervios la hacían sudar frío, estaba sentada hace diez minutos en aquella mesa vacia. Mientras su ex compañero, de pie a un lado suyo charlaba con ella y de lo bueno que era verla de nuevo.

— Hija.

— Mamá. 

— L-los dejo solos.

— Adios tweek.

— Hija, que bueno que te veo.

— Si... que bueno que viniste sin papá. 

— El no estaba en casa, desde que te fuiste, el... ha estado portandose raro. Ya sabes. Sale porque sí, vuelve tarde...

— Ush. Otra vez el y sus cosas...

— No lo culpes...

— Entonces es mi culpa. — Dijo frunciendo el seño

— no, no es eso lo que quise decir.

— Entonces que querías suponer con eso. De quien es la culpa de que papá sea como sea si no es de él según tu. ¿¡ah!?

— Yo...

— abre los ojos mamá,  esa misma ceguera es la que me saco de la casa, es tu culpa y la de mi papá el que yo no esté ahí.

— perdón...

— No, no te perdono, porque estuve en el hospital, muerta de miedo, de que tu o el entraran y me interrogarab el por que lo hice cuando la unica respuesta son ustedes. Ustedes son el porque yo me quise matar, por que yo ya no queria vivir.

—...

— ¿eso querias escuchar mamá?

— Lo siento hija. De verdad. Pasaron tantas cosas que, se salió de mis manos.

— Ya te dije, no te voy a perdonar.

— ... ¿Hay algo que pueda hacer por ti?

— ... De hecho, si hay algo que puedes hacer.

— ¿que es?

— Dinero. — apoyó sus brazos en el mesón y miró seria a du madre. Empezaría con el plan.

— ¿Necesitas dinero?

— Aun no consigo trabajo, necesito dinero para vivir.

— Lo entiendo hija... cuanto necesitas.

— ... Cuanto puedes darme.

— Tal vez... ¿100 dolares?

— ¿es broma mamá? ¿Tu vives con 100 dolares?

— No, usamos al menos 300 en solo comida... sí le pido a tu papá... podría darte 800.

— ¿al mes?

— ... Al mes

— Esta bien, pero para este mes necesito un poco más. Tengo cosas que comprar para la casa.

— Hare mi mayor esfuerzo por mandarte 1000. Pero hija, perdóname, de verdad nunca quise esto.

— ... Esta bien. Pero nada de visitas con papá.  No le responderé ningún mensaje tampoco.

— Si, esta bien.

El plan había funcionado.
Mil dólares a cambio de un perdón.  Había estado viviendo con lo último que consiguió en una apuesta, una ilegal, en la cual estafó al perdedor.
Ya no podía volver ahi, o la reconocerian.

— Tengo que irme mamá. Mañana tengo una entrevista y me quiero ir a dormir temprano — mintió. 

— Esta bien... ¿podemos vernos otro dia?

— Claro... el fin de semana. Te presentaré a mi novio.

— Que ¿Tienes novio?

— siii, y, ya lo conoces, pero sera sorpresa para el fin de semana.

— Que emoción,  ya quiero que sea fin de semana. — Dijo sincera mientras sonreia.

— Bueno, nos vemos, mamá. 

— Nos vemos hija.

La mujer se levantó para abrazarte a su hija, abrazándola con mucha fuerza, como si no la quisiera soltar más.
Leonor solo suspiró.
Había logrado su cometido.

__________

Lamento si no esta tan bueno, pero no los quería dejar sin capitulo.
Si les gusto den estrellita, si comentan estare respondiendo, muchas gracias por leer ❤️

Azul Mar. - KenjorineDonde viven las historias. Descúbrelo ahora