Cap. 35

18 2 0
                                        

Samantha POV

Tres meses.

Eso era lo que había pasado desde el hospital, desde el miedo, desde las noches sin dormir. Ya no temblaba con cada ruido, ya no despertaba llorando, pero algunas inseguridades seguían ahí, escondidas, esperando el momento justo para salir.

La casa estaba llena de risas.

Rocío hablaba con Ari en la cocina, Juan y Aldo discutían sobre algo que no entendía mientras Osvaldo servía bebidas como si fuera el anfitrión perfecto.

Yo estaba sentada en el sillón, observándolo.

Siempre lo hacía.

No porque desconfiara de él… sino porque a veces el miedo se vestía de celos.

— Samy, ven —me llamó Rocío—. ¿Quieres algo de tomar?

— Ahorita —respondí sin despegar la mirada.

Osvaldo reía con una chica que no conocía. Alta, cabello claro, demasiado cerca para mi gusto. Ella le tocó el brazo mientras hablaba y él no se apartó.

Sentí ese nudo en el estómago.

Ridícula, pensé.

Es solo una amiga.

Pero mi mente no ayudaba.

— ¿Quién es ella? —pregunté cuando Rocío se sentó a mi lado.

— ¿La rubia? Es Ali, amiga de Juan. Vino con él.

Asentí, fingiendo calma.

Ali volvió a reír, inclinándose más hacia Osvaldo. Algo dentro de mí se apretó.

¿Por qué no se alejaba?

¿Por qué él no decía nada?

Me levanté sin pensarlo demasiado y caminé hacia ellos.

— Amor —dije, apoyando mi mano en su hombro—. ¿Me ayudas con algo?

Osvaldo levantó la vista, sorprendido.

— Claro —respondió de inmediato.
Ali me miró de arriba abajo, luego sonrió.

— No sabía que tenía novia —dijo.

Forcé una sonrisa.

— Pues ahora ya sabes.

Osvaldo carraspeó incómodo y me tomó de la mano.

— Ella es Samantha —dijo—. Mi novia.

Eso debería haber sido suficiente… pero no lo fue.

En la cocina solté su mano con un poco más de fuerza de la necesaria.

— ¿Te divertías? —pregunté, cruzándome de brazos.

— Samy… —suspiró—. ¿Qué pasa?

— Nada —mentí—. Solo que parecía que se te olvidó que yo estaba aquí.

Me miró en silencio unos segundos.

— ¿Estás celosa?

No respondí. Eso fue respuesta suficiente.

Osvaldo POV

Sabía que algo no estaba bien desde que la vi levantarse del sillón con esa expresión.

Samantha no hacía escenas, no así. Cuando estaba insegura, se le notaba en los ojos.

— Samy —dije en voz baja—. Mírame.

Ella evitó mi mirada.

— No me gustó cómo te miraba —admitió finalmente—. Ni cómo tú… no hiciste nada.

Me acerqué un poco más.

— No hice nada porque no había nada que hacer —respondí—. Tú eres mi novia, Samy. No tengo que demostrarle nada a nadie más.

Sus labios temblaron apenas.

— A veces siento que… —se quedó callada—. Que alguien podría aparecer y…

— No —la interrumpí—. No hay nadie más. Nunca la hubo.

Tomé su rostro con cuidado, obligándola a mirarme.

— Te amo —dije sin rodeos—. Y no voy a irme por una sonrisa ajena.

Sus ojos se humedecieron.

— Lo siento —susurró—. No quería arruinar la noche.

— No la arruinaste —sonreí leve—. Solo me recordaste que tengo que abrazarte más seguido.

La rodeé con mis brazos. Se aferró a mí, enterrando el rostro en mi pecho.

— Quédate conmigo —murmuró.

— Siempre.

Desde la sala, Aldo silbó.

— Ey, ¿van a volver o ya hacemos reunión de terapia grupal?

Samantha rió bajito por primera vez en la noche.
Y su risa… hizo que todo valiera la pena.

𝙎𝙝𝙚 𝘪𝘴 𝘮𝘺 𝙨𝙤𝙪𝙡𝙢𝙖𝙩𝙚Donde viven las historias. Descúbrelo ahora