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Un poco lejos de ellos, Suneo y Gigante eran los que estaban más cerca del azabache concentrándose en disminuir la mayor distancia posible, a su vez que intentaban esquivar sus ataques.

Entre tantos movimientos bruscos, Suneo que aún estaba afectado por el golpe que recibió hace unos minutos se agarró la cabeza, quejándose en voz baja por el repentino mareo que le había dado, y como se encontraba quieto, fue el blanco perfecto para el azabache, quien no dudó en disparar contra él.

Cuando se dio cuenta de esto, solo vio esa rafaga de aire comprimido acercarse a él a máxima velocidad, asustado solo optó por gritar aceptando ya ser alcanzado, cerró los ojos con miedo, pero el golpe que nunca llegó, Gigante lo había agarrado a tiempo del brazo, jalandolo hacia a un lado evitando fuera derribado de nuevo.

— ¡Suneo! Presta atención ¿Quieres? — Regaño el más alto de los dos, soltando con brusquedad su brazo.

— L-Lo siento... — Dijo apenas Suneo, aún recuperándose del susto y nervioso.

— ¡Si no te concentras, acabarás de nuevo en el suelo! — Insistió, Gigante se volteo a ver al azabache para estar atento por si volvian a ser atacados.

— ¡Ya lo sé! ¡Pero me estoy cansando y no nos hemos acercado ni un poco! — Tenía miedo, no quería volver a ser golpeado y empezaba a creer que todo lo que estaban haciendo era totalmente inutil.

— Eso es porque lo único que haces es hacerte para atrás, tienes que acercarse al mismo tiempo que esquivas, ¿Es acaso tan difícil? — Empezando a enojarse, se volteo a mirar a Suneo con el ceño fruncido, no podía creer que él se pusiera de ese modo en el momento menos indicado.

— ¡Lo dices porque tu te mueves más rápido! ¡Yo he sido golpeado mas veces que tu! ¡Me duele todo el cuerpo! — Sintiéndose también molesto, miro a Gigante apretando sus puños y con algunas lágrimas en sus ojos. No es como si no quería ayudar a Nobita pero nada de lo que hacían estaba funcionando.

Mientras que ambos se miraban con clara molestia, ignoraban todo lo que sucedía a su alrededor por concentrarse en querer tener la razón de su discusión, pero al poco tiempo, el primero en cortar con la pelea de miradas fue Suneo, percatandose de la luz que venía por detrás de Gigante.

Llevando una de sus manos a sus ojos, limpiándose las pocas lágrimas su expresión cambió a una de ligera sorpresa. — ¿Qué es eso? — Pregunto confundido, ya dejando de lado lo molesto que se sentía.

Gigante al escucharlo también se giró a ver. — ¿Qué es que? — Dando por terminada la discusión anterior.

Les costó un poco entender lo que sucedía y cuando lo hicieron, ambos se sorprendieron al ver que esa luz provenía del oji verde, siendo Suneo el primero en reaccionar, que sin ocultar su sorpresa, extendió una de sus manos señalandolo.

— ¡Mira Gigante, es Luca! —

— ¿Por qué se ve así? — Pregunto Gigante, sin creer lo que estaba viendo.

— ¿No se suponía que había dejado de ser un Spal? —

No sabían la respuesta, y no eran los únicos que se preguntaban eso. Doraemon y Shizuka también tenian la misma duda.

Los cuatro estaban pendientes de lo que Luca podría hacer. Había pasado ya un tiempo desde que lo vieron de esa forma y sabían de lo que él podía ser capaz, pero sin saberlo, el haber pasado toda su atención hacia el oji verde había sido un error, no se daban cuenta de que el azabache se encontraba extrañamente "tranquilo".

Él lo único que quería en este momento era que lo dejaran en paz, los veía como obstáculos, ya había logrado tener a los chicos que le importaban y ahora lo único que faltaba era deshacerse de aquellos que impedían que fueran felices. Ya era muy molesto que intentaran acercarse a él.

Combinados (Nobita x todos)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora