23. Promesas Rotas

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TW: este capítulo contiene algunas escenas descriptivas de violencia. Les pido discreción ♥

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Las semanas posteriores al viaje habían transcurrido tortuosamente lentas. De vuelta en casa, todo estaba como al momento de marcharse. La misma basura en el suelo; las mismas manchas de humo de tabaco en el cielo...

Y el hecho de que su hermano no estaba allí.

Logan había enfrentado cargos por un delito menor de intento de comercialización de mercancía robada, pero como Jhonen había escapado con todo, no había evidencia en su contra, salvo la declaración de los compradores, quienes ya contaban con antecedentes, de manera que su hermano había sido condenado a una sentencia de ocho meses, reducidos a cuatro mediante un acuerdo de culpabilidad y la posibilidad de salir incluso antes por buena conducta.

Oír la noticia de boca de su padre le trajo a Io un sentimiento agridulce. Estaba aliviado de que su hermano podría salir pronto de prisión. Pero por otro lado... muchas cosas podían pasar en esos cuatro meses. El carácter de Logan era demasiado impredecible, e Io rogó porque nada suscitara su ira al punto de causar otro incidente dentro de prisión que aumentara su condena. O incluso... que Logan provocara que le matasen allí dentro.

Sin empleo, su padre volvía a las andanzas; podía sentir el hedor a alcohol que emanaba de su aliento y de su ropa cuando volvía tarde en la noche. Y la comida en las alacenas comenzaba a agotarse. En cuanto a su relación, las cosas no habían empeorado ni mejorado con la ausencia de Logan. Simplemente se mantenía.

Las semanas siguientes, Io se la pasó sintiendo que tenía la cabeza en todos lados, menos en su sitio correcto. La presencia de Cade en sus pensamientos se hacía más persistente con cada día que permanecían distanciados. Y, bañados por la nostalgia, de algún modo incluso los recuerdos que en principio le asustaban, encontraban la manera de volverse dulces conforme él se afanaba en revivirlos.

Rescataba de entre aquellos momentos confusos detalles como el calor de su cercanía en el frío nocturno, el sonido de su respiración agitada, e incluso la huella de sus dedos en su piel. Se agitaba hasta perder el aliento al rememorar el susurro tibio de su nombre en su oído, y la sensación de sus labios en su cuello ardía con la misma fuerza que en ese instante, incluso en las noches más heladas.

Un intenso calor le encendía el rostro hasta sofocarlo y algo en el fondo de su vientre se estremecía con una sensación que no era dolor; aunque se le parecía.

Y entonces se sorprendía a sí mismo tocando la piel lisa de su garganta, intentando revivir cómo se había sentido. No había ninguna marca allí, pero las había visto antes en Logan y sabía bien cómo se producían.

Sabía lo que aquello había sido, pero a Io le aterraba nombrarlo.


***


Empezaba a notarse más cada día la llegada del invierno. Traía consigo mañanas gélidas y noches ventosas que golpeaban ferozmente contra los cristales de su ventana y en las tejas del techo.

Cade dejó a un lado los cuadernos de los que no se había despegado desde la tarde y miró la hora en su móvil. Ya eran casi las doce de la noche, lo que significaba que pronto sería viernes.

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