21. El Desconocido

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Finalizada la canción, con un último acorde de la guitarra de Nate, un silencio denso se apoderó del círculo alrededor de la fogata.

Y entonces, un dúo de aplausos irrumpió en la quietud. Alex y Shawn se levantaron al mismo tiempo con un salto emocionado.

—¿Qué demonios? ¡Es como si la hubiesen ensayado!

—¡Les salió increíble!

Jude se limitó a un par de cabeceadas aprobatorias y encendió un cigarrillo.

Cade dejó de observar las cuerdas, todavía vibrantes, para mirar a Io y lo atrapó contemplándolo de vuelta. Un arrebol encantador cubría su rostro; pero, a diferencia de todas las veces en que algo lo avergonzaba, él no le apartó la vista en esta ocasión.

Perdido en los lechos verdeantes de sus ojos, incendiados por el brillo de la fogata, el resto del mundo se oscureció desde los bordes hasta desaparecer, y el coro de aplausos pasó a oírse como un murmullo distante. Cade sintió que el tiempo pasaba por su lado sin tocarlo, cada vez más lento, y que solo sus latidos acelerados lo mantenían andando, tirando con fuerza de cada segundo para evitar que se detuviera por completo. El creciente desfase pronto se volvió insoportable y lo mareó hasta los vértigos.

Un trasteo repentino de cuerdas, en cuanto Nate dejó su guitarra en el suelo, arrancó a Cade de aquella realidad lejana en que, por un momento, había existido solo junto a Io. El mundo recobró claridad y los aplausos volvieron a sonar ensordecedores.

Dirigió su vista a la guitarra y no a Nate, temiendo encontrarse con la misma expresión que tenía antes, al darle aquella extraña advertencia que lo había descolocado todo. No obstante, aún luego de infundirse el valor necesario, fue Nathan quien le hurtó la suya.

Y aquello fue abismalmente peor.

Devastado por el rechazo, volvió en busca del calor de los ojos de Io sin percatarse de la frialdad que se había quedado prendada de los suyos.

Io lo miró entonces de una forma por completo diferente; con un dolor punzante que atravesó el pecho de Cade y que le clavó el corazón entre los pulmones.


***


Para cuando el azul del cielo empezó a deslavarse entre los grises y amarillos de la tarde, el grupo se había dispersado otra vez.

Shawn había recuperado su móvil y editaba videos, mientras que Nathan se había apartado para tocar sentado en el muelle, en donde Jude lo acompañaba fumando y charlando.

Cade se paseaba alejado del campamento con la excusa de recoger ramas para alimentar el fuego, aunque no parecía haber necesidad de ello. La hoguera estaba tan alta que incluso al interior de la tienda, donde se había refugiado del frío y las miradas, Io podía sentir el calor que irradiaba.

Dudó sobre acercarse a él. Incluso luego de la canción que habían compartido juntos, cuando pensaba que no podían estar más cerca y en mayor sintonía, Cade había vuelto a portarse igual de distante; si no era que más...

Y con cada cuarto de hora, se planteaba otra posible explicación. ¿Era por algo que había dicho? ¿Algo que había hecho?... ¿Algo en la conversación de la noche anterior o en la de esa mañana?... ¿Se habría dado cuenta Cade de que había movido su bolsa de dormir más cerca de él durante la noche?... ¿Estaba molesto por eso?

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⏰ Última actualización: Jul 16 ⏰

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