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A las cinco de la mañana, Marcia despertó abrazada junto a Esteban. Todavía la habitación del moreno se hallaba muy oscura y él permanecía profundamente dormido. De modo que, ella se separó de su cuerpo con delicadeza, se bajó de la cama, tomó sus prendas de vestir, se quitó el ancho camisón que portaba y comenzó a alistarse.
Cuando sólo le faltaban sus zapatillas altas, se sentó con mucho cuidado sobre la cama y se las puso. Sin embargo, al ponerse otra vez de pie, escuchó de repente una voz grave y adormilada.
—¿Ya te vas?
—Sí, ya me voy... —confirmó ella girándose para verlo—. Tengo que ir a trabajar, pero primero debo ir a alistarme a mi departamento.
—No te preocupes, mi amor. Te entiendo de sobra. —contestó él sentándose sobre el colchón—. ¡Que hoy te vaya muy bien en el bufete!
—¡Nos vemos! —expresó la pelirroja sonriéndole y se le acercó para despedirse con un beso—. Más tarde te llamo para saber cómo te fue en la diálisis, cuídate mucho.
—Gracias por siempre estar al pendiente, te amo. —le respondió Esteban con una plenitud tan grande que sentía que no le cabía en el cuerpo y la besó en su frente—.
—Lo estaré siempre. —le aseguró ella entre susurros—. Es una lástima que no pueda acompañarte por mi trabajo, me gustaría muchísimo hacerlo.
—Quizás el sábado, creo que es el único día en el que puedes, ya que me las asignaron todos los martes, jueves y sábados.
—¡Cierto! ¡Me queda perfecto el sábado! —asintió Marcia contenta por haber encontrado una solución—. De hecho, quisiera acompañarte todos los sábados. ¿Qué opinas?
El moreno se quedó pensativo ante su pregunta, pero a los pocos segundos cedió, pese a estar dudoso. —Por mí estaría genial, si te nace hacerlo, está bien, no tengo ningún problema.
—Perfecto, perfecto. Seré tu compañía todos los sábados. —afirmó la pelirroja con una evidente satisfacción—. Y de paso Inés descansaría más, porque ya sólo se encargaría de acompañarte entre semana.
—Así es, por ese lado también es una muy buena idea. —reconoció el moreno todavía muy pensativo—. Aunque, mi amor, te pido que por favor esto no te lo tomes como una obligación, no, por favor, cuando no puedas ir conmigo, simplemente me avisas y ya. No quiero que pongas en segundo plano tus cosas, tus propios asuntos para atenderme. ¿Me comprendes?
—Por supuesto que te comprendo. Así que puedes quedar tranquilo, te prometo que sabré manejar la situación. —le aseguró ella acariciándole una de sus morenas mejillas—. ¡Ahora sí me voy! ¡Adiós!
[...]
Casi a las seis de la mañana, Marcia sacó las llaves de su bolsa y abrió su departamento. Al cerrar ingresar en él, tuvo la buena suerte de que no había nadie en la sala, es más, el departamento aún se encontraba a oscuras.
De manera que, tiró su bolsa encima el sofá, caminó hasta el pasillo de las recamaras, se cercioró de que las puertas de las habitaciones de sus hijos estuvieran completamente cerradas, lo cual indicaba que todavía dormían y, finalmente, entró a la suya para darse un baño.
Luego de algunos minutos, cuando ya se había cambiado y empezó a secar su cabello de ondas rojizas, oyó varios ruidos en el pasillo y de inmediato sospechó que era Hugo quien se había levantado para irse también a trabajar. Y no se equivocó porque, efectivamente, era el joven preparándose su desayuno en la cocina. Tenía la particular costumbre de hacerlo antes de meterse a bañar, para cuando terminara de cambiarse, únicamente sentarse a comer en la mesa.
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Atreverse a atreverse
FanfictionEs una historia basada en la telenovela La Madrastra 2022 de Televisa. Los protagonistas son Marcia y Esteban.
