Capítulo XXX (1ªparte)

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Buenas gente. Siento la espera, pero últimamente no me queda mucho tiempo para escribir. Os informo. Este capítulo es el último, pero aún no tengo muy claro si constará de dos o tres partes, lo iré meditando a medida que escriba.

Muchísimas gracias por leer y de verdad, espero que os guste. :D
Que tengáis un gran día.





La vida pasa tan deprisa, que sin darte cuenta ya tienes veintiún años. Vas a la Universidad que tu nota media te permitió escoger y eliges la carrera que definirá tu futuro.

Volverte "casi" adulto no es muy agradable. Las responsabilidades, seguir unas normas que no se sabe exactamente a quién benefician y comprender la frase de "no tengas prisa por crecer" o "cuando seas mayor lo entenderás" te hacen darte cuenta, de que ya no tienes dieciséis años. Que las preocupaciones más tontas como, "esa chica me miró mal" o "suspendí un examen", no tienen ni punto de comparación con lo que nos espera.

Sin duda, la mejor época no es aquella en la que tienes todo lo que puedes desear, sino en la que sin tenerlo todo, eres feliz.

Tengo una firme teoría que he desarrollado a lo largo de los años. El ser humano jamás madura. Esto suena un poco incoherente, ya que cuando eres pequeño siempre te dicen que debes madurar, pero... ¿qué es exactamente madurar?

Lo que en realidad adquieren las personas es experiencia, no madurez.

-Apuesto lo que sea, a que no has escuchado nada de lo que te he dicho.

Me fastidiaba admitirlo, pero tenía razón.

-Estaba pensando que solo nos faltan dos meses para terminar el tercer año de carrera.

-Cómo pasa el tiempo ¿no?

-Sí, pasa muy deprisa.

-Quien me diría que terminaría viviendo contigo y con Alaia- me ofreció un poco de zumo de mora-.

-Corrección, nosotras terminamos viviendo con ella.

Zach y yo nos matriculamos en la misma Universidad a unas dos horas de nuestra queridísima Bedelglan. Estuvimos buscando un apartamento donde vivir y Alaia se ofreció muy amablemente a que nos fuésemos con ella. Pensé que la convivencia sería complicada, pero una vez que la conoces de verdad, te das cuenta de que es una chica muy agradable.

-Por cierto ¿Dónde está Alaia?- Zach miró a ambos lados de la casa sin encontrarla-.

-Me dijo que tenía una reunión en el club de natación.

-¿Reunión?... reunión...- bajó el noto de su voz hasta ser casi inaudible-.

-¿Estás bien?

-Tengo el presentimiento de que se me olvida algo.

Miró hacia el techo fijamente y estuvo en esa posición un buen rato.

-Zach, si lo que buscas es que el techo responda a tus preguntas...

-¡REUNIÓN!- gritó sobresaltándome- ¡dios mío la reunión!

-¿Pero de qué estás hablando?

-¡Rápido vístete, vamos a llegar tarde!- salió corriendo hacia la habitación dejándome sola en medio del salón-.

-¿De qué reunión hablas?- alcé la voz para que escuchase-.

-Con mis compañeros de clase- un vestido salió volando de su habitación- ¡quieres darte prisa!- volvió a gritar-.

-Zach, no sé si recuerdas que son TUS compañeros no los míos- cogí el mando de la televisión para subir un poco el volumen-.

-De eso nada monada- salió a medio vestir y me cogió del brazo para tirarme literalmente sobre mi cama- ¡tú! vienes conmigo.

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