Capitulo: 21

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Capitulo: 21

Estoy delante de la puerta del club, pero desde donde estoy parece la boca del lobo y la música que suena a todo volumen retumba en mis oídos como campanas fúnebres. El Jefe y los demás están conmigo, respaldándome, esperando a que decida entrar. Respiro, saco mi pistola de la cintura de mi pantalón y se la paso al Jefe, no la necesito donde voy. Finalmente me decido y atravesamos la puerta. Nada mas entrar las miradas de Ricardo y sus secuaces se giran hacia nosotros, la mayoría cargadas con sorna. Sonrío y como respuesta levanto mis dos manos con los dedos corazón en alto por encima de mi cabeza. Sus caras pasan de mostrar diversión a ganas de dispararme. Todas menos dos. Ricardo y Frank me miran desde el centro del local sonriendo, el primero impresionado y el segundo orgulloso. Frank está completamente hecho polvo, solo lleva puestos unos vaqueros manchados de sangre y una camiseta hecha jirones. Por todo su cuerpo se ven moratones de diverso tamaño, tiene el ojo derecho completamente hinchado y hay varias brechas abiertas en su cara.

-Llegas puntual, creía que era elegante llegar tarde.- dice Ricardo sonriendo.

-No vengo de un barrio elegante.- respondo avanzando hacia él mientras me quito la sudadera y la camiseta.

Esto le saca una risa. Hace una señal a dos de sus secuaces para que se lleven a Frank y se quita también la camiseta. Me sorprendo al ver que está increíblemente fuerte, no parecía tan enorme cuando llevaba su gabardina de cuero, pero la realidad es que está completamente musculazo.

-¿Cómo quieres hacerlo?- me pregunta mientras se sitúa delante de mí.

-Doloroso- respondo con rabia.

-Tú mandas- responde.

Acto seguido se lanza sobre mí intentando darme una patada en la cabeza. Me agacho y le propino dos puñetazos rápidos en la zona lumbar. Se gira y me lanza un codazo con el brazo derecho, vuelvo a agacharme y cuando su golpe pasa de largo le propino una patada en la pierna izquierda que lo deja de rodillas. Me preparo para propinarle un rodillazo en la cara, pero él responde golpeándome en el abdomen y haciendo retroceder mientras se pone en pie. Me hace retroceder y me golpea en el pecho dejándome sin aire para después lanzar su puño en la boca de mi estomago, dejándome doblado y listo para recibir su gancho de derecha directo en la cara que me deja en el suelo, dolorido y sangrando por la nariz.

-¿Así de doloroso está bien?- me pregunta riéndose.

Apoyo las manos en el suelo y me levanto de un salto. No espero ni un segundo y le propino una patada en la cara que lo hace retroceder sorprendido. La sangre brota a borbotones de su nariz y empapa su pecho. Avanzo y golpeo su cara con mi codo derecho mientras que lo agarro con la mano izquierda para mantenerlo cerca. Finalmente cae al suelo y se arrastra para apartarse de mí. Pero aun no he acabado con él. Me acerco y lo agarro del pelo para obligarlo a levantarse. Estoy a punto de golpearle de nuevo cuando oigo un disparo y caigo al suelo mientras la sangre empieza a salir de mi hombro izquierdo. Miro hacia arriba y veo a Frank apuntándome con un arma humeante. Mi Jefe y el resto reaccionan sacando sus armas, al igual que la banda de Ricardo. Todo el mundo tiene a alguien en el punto de mira. Ricardo se levanta y le da un par de palmadas en el hombro a Frank mientras le dice:

-Tenías razón, el chico pega muy duro.

-Te lo dije, pero no hiciste caso.

-¡¿Qué cojones pasa aquí?!- grita el Jefe apuntándolos a ambos con sus armas.

-Que tu chico está en el suelo herido de bala y sino tiráis todos las armas va a acabar mucho peor- responde Ricardo sonriendo de manera amable.

El Jefe fulmina a Ricardo y sobre todo a Frank con la mirada pero al final, él y el resto dejan sus armas en el suelo y las alejan de una patada. Yo intento levantarme y recibo un disparo en la rodilla derecha que me hace caer de nuevo y provoca que se me escape un grito de dolor. El Jefe grita e intenta avanzar hacia mí pero Ricardo le golpea con la culata de su pistola y lo hace caer al suelo para acto seguido gritar:

-¡Todos de rodillas!

Frank se agacha a mi lado mientras los demás se ven obligados a obedecer y me dice:

-Lo siento, no es nada personal.

-Que te den- digo apoyándome sobre mi brazo derecho e intentando levantarme.

-Es cuestión de negocios, ya sabes lo que dicen "adaptarse o morir".

-Pues a ti te toca morir- digo sonriendo mientras pulso la tecla de enviar de mi móvil sin sacarlo del bolsillo.

Frank me mira entre curioso y divertido y entonces una bala entra por una de las ventanas superiores y le revienta la cabeza. Todos los miembros de la banda de Ricardo se giran y ven caer el cadáver de Frank. Entonces Manel efectúa otro disparo desde uno de los tejados vecinos y otro miembro de la banda cae. Para cuando se dan cuenta de lo que está pasando, el Jefe y los demás ya han desarmado a varios de los secuaces de Ricardo y empezado a disparar. Entonces todo se vuelve caótico y todo el mundo corre a refugiarse de los disparos en cualquier parte. Yo me arrastro hasta quedar cubierto tras una mesa caída y me concentro en mantenerme consciente. El Jefe corre y se sitúa conmigo detrás de la mesa.

-No sé si tu amigo tiene buena puntería, buena suerte o las dos cosas.- dice sonriendo y feliz de seguir vivo mientras me da mi arma y me inyecta una dosis de morfina, lo cual no me hace nada pero es una excusa perfecta para curarme parcialmente.

-Teniendo en cuenta que le hemos enseñado a usar un rifle en menos de un día diría que es mas suerte que otra cosa.- digo antes de asomarme y disparar dos veces en el pecho a uno de los hombres que intentaba cambiar de cobertura.

-Sí, la verdad es que parece que se le ha acabado la suerte, ahora no está dando ni una- dice riéndose mientras se asoma y dispara junto a mí antes de volver a cubrirnos.

-Da igual, solo tenía que acertar un disparo, al menos ha sabido reaccionar rápido al cambio de planes.- digo aliviado pero al mismo tiempo triste por la muerte de mi mentor.

En ese momento miro por encima de la mesa y veo que Ricardo está corriendo hacia la salida. No me lo pienso dos veces y le disparo en la pierna, haciéndole caer. Después salgo corriendo hacia él cubriéndome con las mesas derribadas por mis compañeros. Cuando le alcanzo aun está intentando arrastrarse hacia la salida con su pistola en la mano derecha. Se la piso y esto hace que la dispare hasta descargarla, luego lo cojo del pelo y lo obligo a levantarse y a dirigirse cojeando delante de mí hasta donde todo el mundo pueda vernos:

-¡¡Soltad las armas!!- digo haciéndolo ponerse de rodillas y colocando la punta de mi pistola en su cabeza. Veo que hay varios que se están planteando no obedecer así que levanto el arma y le disparo directamente en la cabeza a uno- ¡¡He dicho que soltéis las putas armas!!- digo colocando de nuevo el cañón en la cabeza de Ricardo.

Finalmente hacen caso y lentamente van dejando las armas en el suelo. Hago una señal a mis compañeros para que las recojan y espero a que se sitúen junto a mí.

-¿Qué quieres hacer ahora?- me pregunto el Jefe al ver que estaban todos con las manos en alto y mirándonos.

-Disparad.-digo sin ninguna duda.

-Dani, ¿vas a poder mirarte en el espejo si matas a todas estas personas sin necesidad?- me pregunta preocupado y mirándome a los ojos.

-Sí.- digo disparando el arma en la cabeza de Ricardo sin apartar la mirada del Jefe. Dejo caer el cuerpo y mientras me dirijo a la salida les digo.- Matadlos a todos y quemad el edificio, vamos a enviar un mensaje, esta ciudad es nuestra.

Salgo del edificio mientras oigo una gran cantidad de disparos y me reúno con Manel, me esperaba una mirada de reproche por lo que acababa de hacer pero en sus ojos solo había indiferencia.

-¿Así es tu vida normalmente?- me pregunta mientras se acomoda el rifle en el hombro y nos dirigimos hacia la moto.

-¿Caótica?- pregunto riéndome y aliviado de poder terminar de cerrar mis heridas mientras me ponía una camiseta.

-Sí, caótica.- responde riéndose también.

-Completa y absolutamente caótica.- respondo.


Ascua (editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora