Capitulo: 16

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Capitulo: 16       

Dani.

Estoy descargando toda la ira acumulada en el saco de boxeo, es algo que sienta bien a veces. Mi razonamiento a la hora de hacer esto es simple: si le pegas muy fuerte al saco mucho rato te cansas, si tienes el cuerpo cansado tu mente se centra en eso y si no puedes pensar en el cabreo no estas cabreado. Pero hoy el método falla, por mucho que le pegue al saco y me canse no consigo que la ira y la frustración abandonen mis pensamientos. Demasiados problemas juntos, demasiadas cosas que arreglar, demasiados errores por mi parte. No debí irme del encuentro entre las bandas y ya que me fui tampoco debería haberme ido del hospital sin librarme de esa cosa que simulaba ser David. Demasiados errores, demasiados problemas y muy poco tiempo para arreglarlo todo y evitar que nadie salga herido. Y aquí estoy, después de que Ricardo soltara al Jefe y me dejara irme con él, pero reteniendo a Frank para garantizar que fuera a la pelea. Deje al Jefe en su casa y volví al gimnasio, al lugar en el que convirtieron mi cuerpo en un arma, para defenderme a mí o a otros. Pero no he conseguido hacerlo, no he conseguido defender a nadie. Y todo esto lo paga un saco de boxeo que no tiene la culpa de nada, pero mejor él que una persona cualquiera. Con cada golpe me arrolla la culpa por algún motivo y con la culpa la ira. El tiempo entre los golpes es cada vez menor y entonces pasa algo que no tenía previsto. Con el último golpe se rompe el saco, primero no me lo creo pero el agujero en el que esta hundido mi puño y del que sale arena es una evidencia clara de que me está pasando algo. Una idea cruza mi mente y salgo corriendo al vestuario, abro la puerta a toda prisa y me situó a toda prisa delante del espejo. Están brillando, mis ojos están brillando y esta vez es literal, no es solo el cambio de color sino que están emitiendo luz. Me concentro para apagarlos como ya he hecho otras veces pero no funciona. Empiezo a frustrarme y cierro los ojos con fuerza esperando que cuando vuelva a abrirlos sean normales. Abro los ojos y veo que no solo siguen brillando, sino que además no estoy solo. En las sombras, lejos de la luz de las ventanas hay dos esferas brillantes de color púrpura. Me doy la vuelta y las esferas avanzan hacia la luz. El falso David tiene un aspecto distinto al habitual, su piel es negra, como la obsidiana; lo que en sus ojos debería ser blanco es rojo, pero lo más espeluznante de todo es su sonrisa. ¿Por qué sonríe? Esta a solas conmigo, estoy enfadado y siento deseos de destrozar todo a mi alrededor. Pero el sonríe, no tiene miedo. Enciendo las llamas de mis brazos y me dispongo a atacarle cuando entonces dice:

-Por dios, si aun no he hecho nada.- intenta hacerse el gracioso, pero no estoy de humor y disparo. Él rueda a la derecha sin inmutarse y continua diciendo- Creo que aun no me he presentado bien, soy Netral.- vuelvo a disparar y el se cubre detrás de las taquillas- Veo que estas enfadado, no puedes apagar tus ojos ¿verdad? Es curioso que antes pudieras hacerlo y ahora no- me acerco a las taquillas y las derribo de una patada, esperando sepultarlo bajo su peso, pero entonces oigo su voz a unos metros de mí- Aunque supongo que te era más fácil controlar tus emociones cuando no las tenías- al oír su voz me giro y lanzo un chorro de llamas con ambas manos, pero esta vez no evita el fuego y sale volando contra la pared. Cuando se levanta veo que no hay quemaduras, ni heridas de ningún tipo- Seguramente te estarás preguntando como me he atrevido a ir a por ti sabiendo que estabas solo, la respuesta es simple. No puedes hacerme daño por la noche.

-Es posible, pero voy a intentarlo.

Me acerco a él y lo levanto agarrándolo por la garganta, aprieto y con la inusitada fuerza que he adquirido estos días lo lanzo al interior del gimnasio. La puerta del gimnasio se rompe cuando Netral choca con ella en su vuelo y él choca con el suelo y rueda durante más de diez metros. Corro hacia él y cuando se esta levantando para soltar alguna gracia le propino una patada en el pecho que le hace salir volando hasta chocar con la pared y dejarle un cráter con su forma. Cojo aire esperando que no se levante, pero lo hace mientras dice:

Ascua (editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora