- Sabia mi nombre -

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Hoy es otro día, y por alguna extraña razón estoy bastante motivado, ya me había preparado y como es martes, no habían muchas opciones de ropa para ir al colegio, sin embargo tome un sweater gris y me dispuse a bajar a desayunar.

-Buenos días a todos- dije con una amplia sonrisa.

-Buenos días cariño- respondió mi madre jocosamente.

- Buenos días Santi- respondió mi padre luego de ella.

-Celeste, dile los buenos días a tu hermano por favor- ordenó mi madre en tono seco. -Eres una señorita y por delante siempre va la educación- agrego en forma rítmica para suavizar las cosas.

Celeste suspiro, se colocó el mechón de cabello que tenia encima de la cara detrás de la oreja y me miro -Buenos días Santi - replicó.

-Buenos días tonta- respondí en tono dulce dándole un beso en la mejilla.

  A pesar de ser a veces una zoquete, comprendía a mi hermana, no debe ser fácil ser la única hija de la familia, y además la menor; mis padres, en especial mi madre son un poco duros con ella, ya que es una señorita, debe ir a clases de etiqueta y ballet, tener buenos modales todo el tiempo e incluso no puede tener novio hasta cumplir la mayoría de edad, esto ultimo se le debe hacer muy difícil ya que realmente es una niña muy bella y no lo digo solo porque sea mi hermana.

  Su rostro es muy simétrico, al igual que yo, saco los rasgos de mi madre, su tez es trigueña casi blanca y su piel es como la porcelana lisa, sus ojos color miel son bastante grandes y expresivos, su cabello es castaño, un poco mas claro que el mío, el cual le llega hasta la cintura formando bucles en las puntas, sus cejas son simplemente perfectas formando un arco casi al final de si mismas, y al igual que a mi, por lo general nos preguntan que si no las hemos sacado e incluso depilado, por otra parte su nariz es hermosa, pequeña y perfilada, sus labios son chiquitos pero bastante carnosos, es una niña delgada y con un cuerpo bastante bonito, y además es algo alta para su edad, ciertamente cualquier niño se volvería loco por ella, y aunque es mi hermanita menor no le pongo tanta importancia a que tenga un noviesito, sin embargo prefiero reservarme lo y evitar confrontaciones con mis padres, no quiero que piensen que les llevo la contraria ni que no respeto su autoridad.

  Acabé el desayuno rápidamente, tenia mucha hambre para variar y me dispuse a irme y esperar el autobús, me despedí de todos y me eche a caminar hacia la parada, observe a lo lejos que Cristofer ya estaba ahí e hice un gesto de saludo con la mano a lo que respondió con una amplia sonrisa.

-¿Listo para tu segundo día?- Pregunté a manera de chiste.

-Por su puesto- respondió entusiasmado.

  Sonreí y comenzamos a charlar hasta que llego el autobús, subimos y aún hablábamos en los últimos puestos que escogimos, bueno en realidad uno de los pocos que estaban desocupados; el autobús hace su ultima parada para ya comenzar el camino hacia el colegio en lo que sube ella, Camila Bottiglione, una hermosa chica con ascendencia Italiana, con unos hermosos ojos azules resplandecientes como el mar, unos labios disimulados pero rosados al igual que el color de sus mejillas en contraste con su blanca y hermosa piel, su cabello era castaño con muchos reflejos rubios principalmente en la frente, es delgada y alta, aunque no tanto como yo, simplemente perfec...

-¿Te sucede algo tío?- pregunto Cristofer imitando el acento español, sacándome de mis pensamientos.

-Eh, no ocurre nada tío- respondí burlándome de su comentario tratando de no sonar nervioso.

  Camila paso por el lado de nosotros y yo quede inmóvil viendo hacia el frente, mis manos sudaban y mi corazón latía muy fuerte. Llegamos al colegio, ya las puertas del autobús se abrieron y baje arrastrando a Cris lo mas rápido posible, quien me miraba extrañado. Entramos al salón, me senté en mi pupitre y saque mis cosas, ya me había calmado un poco, Camila estudiaba en mi salón así que trate de mantener la compostura mientras entraba y ocupaba su lugar.

-¿Te encuentras bien Santi?- pregunta Cristofer en un tono más preocupado.

-Por su puesto que no me encuentro bien, la chica mas bella de la clase esta entrando y yo parezco un inepto- pensé ensimismado.

-Por su puesto que estoy bien tío- respondí a manera de chiste para que no notase mi incomodidad.

- Eso espero gilipollas- agregó siguiéndome el juego.

Se abre la puerta y entra ella, ciertamente no era la más hermosa del salón pero sin embargo para mi era perfecta, camino hasta mi columna y se sentó dos puestos detrás de mi.

- Te gusta tío, se le nota- Inquirió Cristofer con una maliciosa sonrisa.

-Que hablas gili....- Un toque en mi espalda interrumpe mi obvia mentira.

-Hola San...¿Santiago no? -.rió de forma coqueta-. Disculpa la molestia ¿tendrás un lápiz que me prestes?

-Ho o la-. Me avergoncé al trancar me. - Por su puesto- le entregue el lápiz que tenia sobre el pupitre.

-Muchas gracias, a la salida te lo devuelvo- respondió la chica de ojos azules con una amplia sonrisa y se devolvió a su lugar.

  Cuando reviso mis cosas me di cuenta de que le había dado mi único lápiz, Cristofer se dio cuenta e inmediatamente comenzó a reír.

-Toma tío- Me entregó otro que tenia.

-lo tome y aun desconcertado pensé... Sabia mi nombre. 


Modelos de papel. #Wattys2016Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora