- ¿Mi amigo? -

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-Te sientes bien Santi- preguntó Camila preocupada.

-Cariño estas pálido- dijo Elizabet aún más preocupada.

¨-Est... bi... en.. San... ago... ¨

Comencé a escuchar las voces muy distorsionadas, quería hablar y sólo en mi mente sonaban las palabras pero no podía ni mover los labios, de repente siento que pierdo la fuerza y se me cae el cubierto que tenia en la mano, comencé a ver que Elizabet se acercaba pero lo percibía en cámara lenta, solo podía verla borrosa, porque al rededor todo se veía obscuro, me caí del asiento y perdí el conocimiento.

Escuchaba un zumbido muy fuerte, y las voces se percibían ensordecedoras.

-Santi-.

-Santi estas bien?-.

Me costaba hablar, no me salían las palabras y sentía mis dedos entumecidos, logre abrir los ojos, pero la luz me enceguecía.

-Estas bien Santiago- escuché en tono preocupado.

-E.. eso creo- tartamudeé.

-Toma un poco- Dijo alguien. Sentí el roce un vaso contra mis labios y comencé a beber lentamente, tenia un sabor dulce, similar a el agua con azúcar.

Logre recomponerme un poco y ya podía velos mejor, Camila y Elizabet estaban paradas frente a mi, con sus rostros llenos de preocupación, toque mi nuca y me dolía, quizá debido al golpe al caerme.

-¿Qu.. qué ocurrió?- pregunté forzosamente.

-Te desmayaste- respondió Camila.

-¿Ya despertó?- Preguntó su padre acercándose a mi.

-¿Cuanto tiempo estuve desmayado? -pregunté incrédulo.

-Unos 4 minutos- Respondió Elizabet.

-Lo siento muchísimo de verdad- dije avergonzado.

-No tienes porque avergonzarte hijo por dios- exclamó

-¿Estas bien Santi? - Pregunto Francisco mientras se acercaba a mi.

-Si lo estoy Francisco- dije en tono seco.

-¿Ya se conocían?- Preguntó Camila sorprendida.

-Si, estudiamos juntos ¿recuerdas?- afirmé, tratando de que no se notase mi desagrado por el chico.

-¡Cierto!- exclamó.

-Si, y además somos muy buenos amigos ¿cierto?- agregó el con una sonrisa maliciosa.

Lo observe, por un segundo, y vi que todos me quedaron viendo en espera a mi respuesta.

-Por su puesto- respondí con una sonrisa fingida.

-¡Estupendo!- exclamó Elizabez. - Al parecer ya tienes un amigo Franci y se que será más fácil para ti adaptarte- agregó entusiasmada.

-Claro madre- afirmó el sin apartar la vista de mi.

Detesto a francisco, se que no es una persona de fiar, y me consta que no tiene buenas intenciones. ¿por qué tenia que ser el justamente el hermanastro de Camila? que frustración.

-Bueno deberíamos comer helado para celebrar que todo esta bien- Propuso Bruno.

-Me parece bien- dije sonriendo.

-¿seguro que estas bien? ¿no quieres que llamemos a tus padres para llevarte al medico?- preguntó Elizabet preocupada.

-No se preocupe, de verdad me siento bien, gracias por preocuparse- respondí amablemente.

Fuimos a la cocina a comer helado, realmente me sentía bastante cómodo a pesar de todo. Los padres de Camila me ofrecieron quedarme a dormir, había una cama extra en la habitación de francisco, y como el día siguiente era sábado, no había inconveniente por el colegio; respondí en varias ocasiones que no, me daba mucha vergüenza, pero al insistir Camila y francisco decidí aceptar.

Llame a mi madre, y tras tratar de convencerla sin parar acepto, fue algo difícil ya que a mi mamá no le gusta que duerma en casas ajenas, en realidad era la primera vez que lo iba a hacer.

Luego de varias conversaciones, risas, y un buen helado ya era un poco tarde, Camila me enseño la habitación de francisco, era bastante grande, y tenia un par de camas, una desarreglada y otra perfectamente ordenada, en las paredes habían afiches de películas de terror, un gran televisor, y un balcón que daba vista a la playa, la cual quedaba a un par de cuadras.

Me senté en la cama luego de que Camila se fue y justo en el momento entro Francisco.

-¿Como estas amiguito? - preguntó en tono sarcástico con una sonrisa.

-No me hables- respondí sin pensarlo. - tienes suerte de que tus padres me caigan bien- finalicé. Ya no le tenía miedo.

- Por su puesto- dijo entre risas. -De verdad quiero ser tu amigo- agregó.

-Por su puesto- respondí irónicamente.

Me quite los zapatos y me acosté en la cama arropándome y dándole la espalda hasta que me quede profundamente dormido.






Modelos de papel. #Wattys2016Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora