- Sabor a cacao y canela -

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Quede paralizado, sorprendido, atónito, no sabría como describir lo que sentía, una electricidad recorría mi cuerpo, el calor de sus delicados labios se unía perfectamente a los míos, sin embargo yo solo quede inerte observándolo, sus largas pestañas fueron cerrándose lentamente escondiendo detrás de ellas el brillo que relucía de sus hermosos ojos.

Sus dedos continuaban en mi rostro podía sentir claramente la calidez que me transmitían en contraste al frió que nos rodeaba, en un momento de dispersión simplemente me deje llevar y mis ojos se fueron cerrando lentamente y solo podía sentir el sabor de sus dulces labios y escuchar el ruido de la nada que nos cubría con su manto.

Sus labios se movían suavemente rozando los míos de forma sutil e incluso tierna, podía sentir ese dulce sabor a cacao y canela que se desprendía de ellos, produciendo que mi corazón latiese descontrolado. Apreté su pequeña y caliente cintura un poco más fuerte haciendo que su cuerpo se estremeciera, mientras que sus labios rosados se movían en perfecta sincronía a los míos como una única melodía que me producía intriga e incluso deseos de nunca separarlos.

Solté su cintura y pose mi mano en su suave rostro, mis labios se fueron abriendo lentamente permitiendo que parte de su lengua tibia buscase espacio entre ellos tímidamente, podía percibir más intensamente su sabor.

Los segundos seguían transcurriendo, y mi piel cada vez se encendía más, mi pulgar acariciaba suavemente su delicado pómulo y mis dedos se habrían paso entre su suave cabello, nuestras respiraciones agitadas pedían oxigeno, pero nuestros labios se negaban a separarse, se rosaban entre si, se comían con dulzura y desesperación, se necesitaba, ya solo eran un par de labios, en vez de dos, ya no nos pertenecían, un mundo de sensaciones recorría mi cuerpo, mi mente, y mi alma.

Sus mano comenzó a acariciar mi pecho, yo solo tomé su cabello con un poco más de firmeza, sin darme cuenta y en cuestión de segundos mi franela ya estaba en el piso, y nuestros torsos calientes juntos, su piel blanca contrastaba claramente con mi piel bronceada, pero nuestro calor es el mismo, mi brazo recorrió su cintura uniéndolo más a mi, con la esperanza de que nuestros cuerpos se fundiesen en uno solo.

Caricias por doquier, mis dedos inspeccionaban su cuerpo con curiosidad, y mi piel era victima de la sus caricias desvergonzadas. Podía sentir claramente su fibroso cuerpo, mientras nuestros labios pelaban en una batalla de nunca acabar, su pecho, su esbelto abdomen, su pequeña cintura que me estaba llevando a la locura, su espalda, sus hombros, sus brazos todo su cuerpo ya era mío.

¿cuanto tiempo había pasado? ¿somos nosotros de verdad? he perdido el juicio.

Su dorso se encontraba envuelta en mis brazos, y mi pecho solo sentía el contacto de sus tibias manos.

Mi acompañante mordió suavemente mi labio inferior y se fue alejando lentamente, sus ojos buscaban los míos que se encontraban perdidos en el vacío.

Sus mejillas tornaros un sutil tono rosa.

-Este es nuestro secreto - fue el ultimo susurro que salío de sus labios antes de apoyar su cabeza en mi pecho desnudo y quedarse profundamente dormido.






Modelos de papel. #Wattys2016Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora