Suena mi celular, cuando lo tomo, veo que es un mensaje de Camila preguntando que si ya estaba listo, conteste afirmando que si lo estaba y que ya salía para allá y me dispuse a bajar para salir de casa. Trate de vestirme lo mejor posible, use unos jeans negros básicos, una camisa vinotinto manga larga, de botones, y unos zapatos negros.
Al bajar a la cocina veo que mi madre esta limpiando un poco, algo común en ella.
-Mami voy a salir- comenté interrumpiendo su labor.
-¿A donde vas tan buen mozo Santi?- preguntó con una sonrisa algo picara.
-A casa de Camila, mi amiga, con quien te dije que estaba saliendo- respondí con una amplia sonrisa.
-Estupendo, ya era hora de que te consiguieras una noviesita- respondió en tono burlón.
-No es mi novia- confesé. - solo voy a cenar con ella y sus padres- agregué.
-Por su puesto- comentó en tono sarcástico. - Un consejito, ¨la comida siempre esta estupenda¨ y ¨aprieta la mano de su padre fuertemente cuando se presenten¨ - finalizó mientras me guiñaba un ojo.
Sonreí y asentí en respuesta a su consejo.
Salí de mi casa y tome un taxi, mire mi reloj. Aún faltaban 20 minutos para las siete, cuando llegue al supermercado que quedaba a un par de cuadras de mi urbanización, compre dos litros de jugo de naranja y un helado bastante grande. Camine un poco más y cerca estaba una dulcería, me compre un chocolate pequeño para calmar mis ansiedad y me lo comí mientras tomaba otro taxi, ya era hora de ir a su casa.
-Buenas noches- dije al chófer.
-Buenas noches caballero, ¿a donde se dirige? - preguntó cordialmente.
-A la urbanización Playa Caribe- respondí con una sonrisa.
-Bien- contestó.
Llegamos rápidamente, y el chocolate que me había comido anteriormente no me había servido de nada, creo que estaba hasta más nervioso, mi estomago se retorcía y mis manos sudaban mucho, ¿cómo serán sus padres? ¿les agradare?
-Vamos Santi mente positiva- pensé.
Toqué el timbre, -aquí vamos- susurré.
Luego de un minuto, Camila se acercaba a la gigantesca reja dorada, se veía simplemente preciosa, tenia un vestido muy sencillo de color blanco con detalles color carne, que llegaba hasta sus rodillas, unos sandalias color negro, un collar que parecía ser negro a la distancia, y su cabello recogido hacia atrás con un cintillo color carne. Mi corazón comenzó a acelerarse, y sentía un nudo en la garganta. La reja se abrió automáticamente y entre.
-Hola Santi- me saludó dándome un beso en la mejilla.
-Hola Camila, luces hermosa- comenté.
-Muchas gracias, tu te ves muy apuesto- agregó con una sonrisa. -Vamos a entrar, no estés nervioso mi papá es un amor, y su esposa aún más.
Caminamos hasta llegar a la puerta de su casa, nada más el pequeño trayecto que recorrimos es hermoso, pasamos por un piso cubierto por baldosas echas de piedras, rodeado por hermosos jardines y frondosos arboles, a la derecha se encontraba como una especie de plaza pequeña, con una fuente, varios banquillos, e incluso un par de columpios, y a la izquierda se podía observar una cancha de tenis y un pequeño estacionamiento en el cual habían un par de camionetas, una negra y una gris, además de una moto bastante bonita.
Caminamos hasta la puerta de su casa y la abrió, entramos ambos y lo primero que pude ver fue un par de sofás muy hermosos color negro, estaban encima de una alfombra color vinotinto y todo esto resaltaba gracias a una hermosa lámpara de araña. por un lado se podía ver una especie de cocina, y por el otro unas escaleras bastante grandes de madera barnizada.
-Santi te presento a Julia- comentó Camila interrumpiendo mis pensamientos.
- Mucho gusto, Santiago Viscaino- dije mientras estrechaba su mano.
-El gusto es mío Santiago- se presento con una amplia sonrisa. Era una mujer que se veía bastante agradable, unos ojos grandes color café acompañados por unas gafas bastante peculiares, su cabello negro estaba recogido en una cebolla, era algo rellenita y con una estatura promedio, quizá 1.60, 1.65, estaba vestida con una franela que se notaba que era victima del tiempo y el uso, unos shorts los cuales imagino que en algún momento fueron unos jeans porque estaban cortados de forma irregular.
-Juliana nos ayuda un poco con la casa, y además es como parte de la familia- comentó Camila mientras hacia un gesto de cariño tocando su hombro. - ¡Ah! y por otra parte, nos preparo una increíble cena- exclamó.
- Me parece estupendo- respondí con una amplia sonrisa. -Ah por ciento traje esto- Comenté enseñado la bolsa con jugo y helado.
-No te hubieses molestado, muchas gracias Santi- respondió Camila contenta. Le entregó la bolsa a Juliana y esta se fue. -Vamos para presentarte a mis padres- finalizó sonriente.
Asentí y la seguí hasta el comedor de su casa, una habitación simplemente hermosa, con una mesa bastante grande decorada con mantel y platos bastante finos, el juego de cubiertos se veía muy costoso, y a los alrededores habían arreglos florales que hacían lucir este lugar como un verdadero castillo. Caminamos un poquito más y cruzamos una puerta en donde se encontraba la cocina, y ahí se estaban sus padres charlando.
Su madrastra, una mujer un poco alta, con un cuerpo bastante estilizado unas facciones jóvenes y un hermoso cabello rubio. Al vernos se acerco apresurada hacia nosotros.
-Tu debes ser Santiago ¿Verdad? mucho gusto cariño- se presento estrechando mi mano, y saludando con un beso en la mejilla.
-Mucho gusto señorita...-
-Elizabet- me interrumpió. - Elizabet West- agregó con una sonrisa.
-Señorita Elizabet- finalicé con una amplia sonrisa.
-Oh cariño, puedes decirme Elizabet- suspiró.
-Esta bien Elizabet, un placer- afirmé con una sonrisa aún más grande que la anterior.
Su padre, un hombre alto, incluso más que yo se acerco, es un señor bastante arreglado con el cabello negro canoso peinado hacia un lado, se veía algo robusto, pero no de forma obesa sino atlética y tenia los ojos azules como los de Camila. Se acerco lentamente a mi detallando me de pie a cabeza.
-Mucho gusto, Bruno Bottiglione.
ESTÁS LEYENDO
Modelos de papel. #Wattys2016
Novela JuvenilDesde que llegas a este mundo todos tienen ciertas esperanzas en base a ti, ya inconscientemente sin haberlo planeado tienes un patrón ¨correcto¨ de proceder, incluso pensar, o aún peor sentir... ¿qué ocurre cuando echas a un lado todas estas norma...
