La luz que entraba por la ventana me molestaba, y mi brazo estaba entumecido.
Despierto y lo primero que hago es voltear y ver a Cris acostado a mi lado, acurrucado en mi pecho con mi brazo bajo su nuca. Su cabello se encontraba alborotado, y sus mejillas teñidas de rosa, me resultaba tierno siendo franco.
Me sentía confundido, Cris es mi mejor amigo, ¿cómo pudo ocurrir todo esto? no soy homosexual, no tengo nada en contra de ellos pero no lo soy.
Traté de moverme cautelosamente para no despertarlo, pero mi intento no dio resultado.
Cris comenzó a despertarse y apenas lo hizo se quedo inmóvil observándome a los ojos. Su mirada expresaban una combinación de timidez con algo de vergüenza y un toque de dulzura.
-Buenos días- dije con una sonrisa tratando de aliviar el ambiente.
-Bu-Buenos días Santi- tartamudeó aún observándome. - Lo siento- se disculpo apenado escondiéndose en mi pecho.
- No te preocupes tonto - respondí acariciando su cabello dulcemente.
Pasaron un par de minutos y yo solo lo abrazaba, no podía entender el porque, pero me sentía cómodo y bien con el a mi lado.
-Bajemos a desayunar tío ¿qué dices?- pregunté sonriendo.
-Esta bien- respondió tímidamente forzando una sonrisa.
Nos pusimos una camiseta, nos cepillamos las dientes y bajamos a la cocina.
Su prima aún dormía así que nos preparamos el desayuno con cuidado tratando de no hacer tanto ruido.
Terminamos comiendo unos sanduches con jugo en su habitación, son apenas las 10 am, e iríamos a la playa al medido día.
El aire se sentía algo tenso aún, me costaba asimilar lo que había ocurrido. Había roto todo lazo de relación con Camila el día anterior, y me sentía terrible, pero hace un par de horas desperté con mi mejor amigo entre mis brazos luego de una noche apasionada. Sin embargo traté de actuar como si nada, y me comportaba de forma normal para que no se sintiese mal.
- ¿A que playa quieres ir?- pregunté rompiendo el silencio aún masticando un bocado del delicioso desayuno.
-No sé, ¿a cual quieres ir tú?- respondió curioso.
-Vamos a una lejana, que tal a esa que queda al sureste de la isla, no recuerdo el nombre - comenté confundido y algo enfadado por mi terrible memoria para los nombres.
-¿Paguito? - preguntó. - La playa de los surfistas - afirmó con una sonrisa.
-Si - contesté emocionado.
-Que bello se ve sonriendo- pensé.
-Bueno iremos a esa Santi - decidió contento.
Paso una hora, y su prima ya había despertado, ella desayuno, mientras que nosotros arreglamos nuestras cosas y nos cambiamos, preparamos algo de comida para llevarnos la, una cava pequeña con hielo, y ya estábamos listos.
Tomamos un taxi, y por suerte nos toco uno muy amable y divertido; un tipo joven de unos 27 años. Durante todo el camino escuchamos buena música y hablamos de mil cosas triviales, además compramos una botella de Vocka antes de llegar a la playa.
Cuando llegamos, estaba algo llena de gente, pero no tanto como en un fin de semana, lo cual era genial, alquilamos un lugar con una mesa pequeña y un par de camillas, colocamos nuestras cosas y Cris y yo nos fuimos directo al agua, su prima solo se acostó a leer un rato.
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Modelos de papel. #Wattys2016
Teen FictionDesde que llegas a este mundo todos tienen ciertas esperanzas en base a ti, ya inconscientemente sin haberlo planeado tienes un patrón ¨correcto¨ de proceder, incluso pensar, o aún peor sentir... ¿qué ocurre cuando echas a un lado todas estas norma...
