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Adam: Deberías ir. Suena divertido.

Tu: Pero es uno de nuestros fines de semana.

Adam: Tendremos muchos más. No te preocupes.

Tu: Ok...

TU

*Un día antes de la excursión a Milán*

Hablo por teléfono con Sam...

Sam: Ok, mujer ¿Estás sola?

Tu: Si, Julia salió.

Sam: No te oyes muy emocionada por ir.

Tu: Tu sabes que de niña mi sueño era Los Ángeles, y bueno vivo ahí así que no hay donde quiera ir.

Sam: ¿Compraras algo de ropa para ti y para mi allá verdad?

Tu: Tal vez.

Sam: Por favor, me conformo con un vestido.

Tu: Ok, vestido y uno que otro accesorio, y solo eso.

Sam: Si... te amo... a no espera, tienes novio.

Tu: ¡Dios! -riendo-.

Sam: ¿Sabes que deberás hacer?

Tu: ¿Qué?

Sam: Comprarte muchos vestido, no solo para ti, para que los luzcas con Adam.

Tu: Sam.

Sam: ¿Qué? Según Michael, Adam ama tus piernas.

Tu: ¡Sam!

Sam: Solo digo que deberías arreglarte para tu hombre.

Tu: Ajá... Debo colgar, Adam no tarda en venir para acompañarme a la terminal de autobuses. Saluda a Patrick de mi parte.

Sam: Lo haré y tu a Adam de mi parte. Cuídate muchísimo.

Tu: Tu igual. Bye.

Sip... después de mes y medio de conocerse Sam y Patrick se hicieron pareja.

Tocan la puerta y sé que es Adam.

Adam: ¿Llevas todo?

Tu: Si...

Adam: No sé qué pensaba cuando te dije que fueras.

Tu: Solo será una semana.

Adam: Lo sé.

Debo ir primero a la parada autobuses, tomaremos uno hasta Virginia y de ahí tomaremos un barco para llegar a Milán.

El viaje de casa a la parada es bueno, solo ir hablando con Adam.

Me despido de él y subo junto a mis compañeros al autobús.

La primera parada que hacemos es en Colorado, para bajar a comer.

Yo decido solo ir al baño, entro a él y cuando voy a salir de vuelta algo me tapa la boca, mi vista se nubla y es como si cayera dormida.



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