Capítulo 9 (maraton 2/3)

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Narra Abbie 

—¿A dónde vamos? —reí —. Que yo sepa, éste no es el camino a casa. Dije casi gritando, la velocidad de su motocicleta era un poco alta.

—Pensaba ir a las tiendas.

—¿Te refieres a un Shopping?

—Si, eso. Vamos allí.

Al llegar, ambos nos dirigimos a la sección de ropa. Había muchísima variedad, particularmente creo que Corea tiene la mejor ropa. Es genial. Escogí un par de shorts y pantalones rasgados muy diferentes y hermosos, algunas camisetas, y zapatillas. Jin Young, escogió para mí un perfume con un olor exquisito y aparte, una ropa interior de color negro con encaje.

Al ver una camisa y un short muy lindos y combinables; caminé hacía el probador de aquella tienda inmensa, ya adentro me quité toda la ropa,  hasta quedar en ropa interior. Miré un rato pequeño mi cuerpo en ropa interior, y sonreí. Luego, Jin Young tocó la puerta y entró.

—¿Qué haces? —dije riendo, y cubriendo lo más que podía.

—Te traje otra prenda, amor.

—Pudiste dejarla en el colgador.

—Claro, lo siento. —dijo él, mientras tomaba el picaporte. Me interpuse en su camino y le sonreí. Él me miró algo confundido. Podría decir que conociéndolo, podría apostar que tenía la misma idea que yo. Pero no, él sólo simplemente quiso dejar una prenda e irse. Le besé los labios, y muy lentamente retiré estos. Él abrió los ojos muy lento también.

—Gracias. —dije tomando la prenda de su mano. Él se mordió los labios y me miró.

—No me creo que casi haya dejado esto oportunidad pasar.

—Ni yo. —bajé mi mano por su pelvis.

—Estaba tan cegado con la felicidad de hacerte mi novia, que había olvidado lo mucho que nos gusta hacer éste tipo de cosas. —habló él, aún si creerlo. Puse mi dedo índice en sus labios y sonreí.

—Hablas demasiado, amor. —musité yo, mientras tomando su pene dentro de su pantalón. Hice leves masajes durante unos minutos, él gimió al contacto completo, su pene comenzaba a dar el pre-semen que tanto me gustaba, ayudaba mucho con su lubricación. Cerró sus ojos, y coloco su cabeza hacía atrás, mientras se apoyaba en el espejo.

Verlo así me fascina, él excitado a causa de mi, me excitaba el doble. Paré un momento, retiré mi mano y había gota de su esencia en esta. Lo miré fijamente, y mientras él sonreía, llevé mi dedo hacía mi boca. Lamí de éste, quitando todo. Su mirada cambió muy de repente, podía observarse toda la lujuria en sus bellos ojos.

—Puedes irte, si deseas. —dije burlona.

—No me iré. No hasta acabar en ti. —dijo besándome. Él me acorraló contra la pared, y poniendo sus brazos a cada lado de mi cuerpo, bajó para besar mis piernas. Subió hasta mi vagina y quitó mi ropa interior. Se deshizo de la ropa de ambos. Me levantó y me cargó sobre una de las paredes, su miembro rozaba mi entrada, ya excitándome mucho. Se movía al rededor pero no entraba, eso me desesperaba.

—Jin Young.

—¿Qué quieres, amor?

—Que me folles.

—¿Cómo, amor?

—Rápido y duro, por favor. —dije agitada, le mordí el labio inferior y sonreí. Me alzó un poco más, y finalmente, entró en mí. Ya podía sentir lo duro que su pene se encontraba, él no dejaba de mirarme, quería ver todas las expresiones que hacía. Empezó a moverse lentamente, y sus preciados gemidos gruesos se hacían presente, me calentaban mucho sus suspiros. Sus grandes embestidas empezaban a ser cada vez más rápidas, y tocaban mi punto sensible.Un pequeño grito se me escapó al sentir que él me lo hacía más fuerte. Me besó para silenciar mi boca, y poco a poco, el placer iba aumentando. Por otro lado, la adrenalina de ser descubiertos por alguna persona en cualquier momento, hacía más excitante ese encuentro sexual.

El jr Pervertido/ Editando Donde viven las historias. Descúbrelo ahora