Excursión improvisada

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Al llegar allí, el profesor se bajo a hablar con el señor que se encontraba parado en la entrada al gran cerro. Todos los estudiantes se asomaron intrigados a la ventana, mientras la cabeza pelirroja de Marcos aun reposaba sobre el hombro delgado de Rubi. Él chico lo miraba con aire confuso. Sus dedos tocaron delicadamente un pequeño mechón rojo.


-¿Qué piensas?- preguntó Marcos recién despertado.

-Solo pensaba... Debe ser lindo lavar tu pelo. Es suave.- contestó el rubio. 

-Gracias.

A Marcos aquello lo pillo de imprevisto. ¿Rubi diciendo algo así? Bueno. Tampoco era de extrañarse, nunca había sido muy tímido. Sin embargo que asumiera algo tan... tan... No encontraba otra palabra. Tan gay en voz alta, era algo realmente sorprendente. Marcos se incorporó justo a tiempo cuando el profesor entró y dio las explicaciones sobre lo que deberían hacer. Solo una zona estaba permitida, ya que el profesor no quería perderlos en medio del campo. Pero Marcos tenía otros planes para él y para Rubi. Tomó el brazo del rubio en cuanto el profesor se dio la vuelta.

-¿Vas a escaparte conmigo rubito?- le dijo con voz seductora. 

-Vamos ya Marcos...- contestó el otro fingiendo molestia. 

-Entonces te vas a quedar sin pareja- le sonrió- porque yo voy a ver que nos esta escondiendo este profesor aburrido. Quien sabe, quizá hay algún tesoro escondido.- le dijo tentándolo con su radiante sonrisa de conquistador. 

-Ay dios, no me queda otra ¿no?- dijo poniendo los ojos en blanco, para luego reírse y alcanzar a su amigo. 

Realmente hacía mucho que ellos dos no pasaban tiempo juntos. Rubi recordaba el día en que Marcos les dijo a todos que era gay. Recordaba a Tiago, colocándose sus gafas correctamente antes de decir que ya lo sabía. Recordaba la cara de asombro de Nico, y sus bromas y risas nerviosas sobre el tema. Recordaba, sobretodo lo demás, el rostro dolido de Tomas, que apartó rápidamente la vista y salió de la habitación. ¿Porque habría reaccionado así Tomas? Le asustaba aquello. Le asustaba aquello más que nada. Pero sobretodo recordaba su propia reacción. Desde ese momento la duda había asaltado su mente. ¿Cómo se sentiría besar a un hombre? ¿Cómo sería si él estuviera con Marcos? Sin embargo, sus sentimientos eran confusos. Nada en Marcos le generaba inquietud. No lo extrañaba, no pensaba en él, y  ni de cerca componía para él. Sin embargo otro nombre se le repetía de aquella forma en la mente... Los pensamientos de Rubi transcurrían en silencio hasta que Marcos lo interrumpió con un grito.  

-¡Mira allá Rubi! ¡Un maizal!- dijo emocionado echando a correr.

Él chico echó a correr y sin pensarlo más, Rubi comenzó a seguirlo. Casi tropieza un par de veces, pero pronto llegaron al maizal, y no tardó demasiado en perder de vista a Marcos. Podía escuchar sus lentos pasos rodeándolo, y le parecía escuchar sus carnosos y masculinos labios curvándose en una sonrisa. Se sentía acechado, vigilado. Pero deseado, increíblemente deseado. Y por extraño que pareciera, aquello despertaba también su deseo. Finalmente el depredador atacó acercándose rápidamente a él. Rubi no tuvo mucho tiempo de pensar cuando Marcos acercó los labios a los de él. En esos momentos las dudas sobre su sexualidad quedaron en un tercer o cuarto plano de su mente, y se entregó al momento. Cerró los ojos y pudo sentir el aliento de Marcos acercándose a él. El deseo palpitaba en todo su cuerpo. Y entonces pasó. El nombre de sus musas, el nombre de sus sueños, sus pensamiento. El nombre de la persona a la que extrañaba cada noche, apareció como una ráfaga veloz entre los labios de ambos, y Rubi dio un paso atrás. 

-Deberíamos irnos Marcos. Nos estarán buscando y el trabajo es con nota. 

Rubi se movió rápidamente adelantando a Marcos. Le pareció oír a este susurrar algo así como que no se le volvería a escapar, a lo que respondió con una sonrisa automática. Sabía que estaría totalmente perdido hasta llegar a casa. Totalmente perdido hasta llegar a su guitarra. Totalmente perdido hasta que sus dedos lloraran la angustia de aquel negado amor imposible. 


Amigos de la infancia (Yaoi)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora