En el colegio las cosas eran extrañas. Un día Rubi y Tomás aparecieron tomados de la mano, como si el miedo de Tomás nunca hubiera existido. Y Marcos, al verlos, solo tomaba a Tiago y lo llevaba a algún lugar donde estar solos. Nico, los observaba extrañados, pero feliz de que al menos las cosas se hubieran calmado. Las reuniones ocurrían de forma parecida, y Nico alternaba de grupo constantemente.
Así fue como durante los meses de invierno la relación de Marcos y Tiago fue creciendo. A pesar de saber que Marcos aun sentía dolor al ver a Tomás y a Rubi juntos, el moreno aprovechaba cada momento a solas para conocer más al otro. Los sorprendía cada día con nuevos temas de conversaciones, con arrebatos de pasión, y con risas a escondidas del mundo. Tiago creo para Marcos un mundo, a parte del dolor y del miedo, donde ambos podían estar juntos y a salvo. Donde los problemas eran cosa de tontos, y solo eran felices. Nunca tenía una mala cara para su pelirrojo adorado. Y mientras tanto Marcos conseguía alejarse cada vez más de esos sentimientos que tenía por Tomás.
Sin embargo, parecía que cuantos más besos le daba Tomás a Rubi, más amaba a Marcos, y prontó dejo de disfrutar su juego. Empezó a conocer a Rubi, y en alguna charla nocturna comenzó a encontrar en él a un amigo. Un amigo al que quería, pero al que nunca amaría tanto como a Marcos. Las noches que antes eran de diversión a salud del dolor de Marcos, se convirtieron en el encender cigarrillos de una cajetilla, pensando, como salir de aquel problema en el que se había metido. Había engañado al que era ahora su mejor amigo, y seguía haciéndolo cada día, mientras que alejaba más y más al verdadero y único amor de su vida. Pero Tomás era por esencia cobarde, y eso era lo único que podía hacer. Miraba a los ojos azules de Rubi, y sonreía con amor, pero por su amistad. Disfrutaba de su música, soportaba su besos, e incluso lo dejo llamarlo Tomi. Encontró en esa entrega una especie de caridad. Rubi lo amaba tanto, y era tan buena persona. ¿Qué podía hacer mejor que estar con él? Marcos nunca sería suyo, porque él nunca lo perdonaría. Así que se resigno a enmendarse a los abrazos de Rubi, como forma de redención. Era el mejor novio. Flores, regalos, noches desvelado escuchando sus miedos, sus inquietudes. Sin embargo nunca fue capaz de entregarse a Rubi al cien por cien, y salvo por su cuerpo, le daba todo. Rubi, cada día se enamoraba más de él. Lo recordaba de pequeño, admirando el cuerpo de su amigo, y ahora, pudiendo recostarse en su pecho, sintiendo su olor, pensaba que era extraño como la vida se había portado con él.
Y de esta forma, los chicos pasaron el invierno, y llegaron a la primavera.
-¡Es hora de hacer la acampada de primavera!- gritó Nico aquel día.
Y desde ese día, todo fue de mal en peor.
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Amigos de la infancia (Yaoi)
RomantiekUn grupo de amigos de la infancia. ¿Será una simple casualidad que todos ellos descubran que su sexualidad no es la que esperaban? Quedense para leer la inexplicable historia de los chicos de El club de los ganadores. Aviso: La imagen de portada NO...
