Después de eso todo se volvió bastante extraño. Sobre la cama, Rubi miraba el techo, con su guitarra sobre el estómago, mientras tocaba notas sueltas. ¿Que acababa de pasar? Hacia tan sólo un rato antes, había besado a Marcos y... ¿Porque diablos estaba el llorando? ¿Porque lo había besado él? Y la más dolorosa ¿se olvidaría alguna vez del nombre de Tomás? La mente cansada de Rubi no pudo con tantas preguntas y sucumbió al sueño.
Unas horas antes.
-Joder Marcos, puedes dejarme en paz de una puta vez.- le dijo Tomás al pelirrojo.
Tomás había salido a comprar tabaco, y sin poder darse cuenta, Marcos lo había seguido.
-No. No pienso dejarte en paz. Ya han pasado dos años Tomi. Te he esperado dos años para preguntarte, pero ya no puedo más. Contestame.- insistió el pelirrojo.
Había algo alarmante en todo aquello, que hizo que a Tomás se le formará un nudo en la garganta. La voz de Marcos, estaba sería. Él. Nunca lo había oído hablar así ni cuando hablaba de como terminaban sus miles de relaciones amorosas. Eso lo tensaba, lo preocupaba, y lo hacia querer llorar y abrazarlo. La escena sería ridícula, ya que, a diferencia de en su infancia, él era el más alto de todos. Con un imponente metro ochenta y cinco, verlo llorar abrazado de su amigo (que no mediría más de 1,70) sería bastante extraño. Pero aún así, sólo sentía ganas de aquello. Por eso se aclaró la voz y sólo dijo.
-Deja de llamarme Tomi.
-Contestame entonces. Contestame aunque sea esa. ¿Porque mierda ya no te puedo llamar Tomi?
Por parte de Marcos, aquello era una auténtica tortura. Daba igual lo que hiciera, el chico no lo miraba. Le hablaba con esa voz vacía y... ¿Donde estaba el chico de unos años que se derrumbaba llorando cada dos segundos? Lo extrañaba si, pero más aún, necesitaba comprender que había pasado entre ellos.
-Porque es un nombre de mierda que me recuerda demasiadas cosas malas.- Dijo Tomás sin dudar ni un segundo.
Aquello definitivamente, rompió cualquier esperanza que quedara en el cuerpo de Marcos de que el chico al que amaba volviera a ser el mismo. Porque sí, lo amaba. Lo amaba desde... La ira de Marcos explotó como un volcan contenido por siglos, y tomó con fuerza la mano de Marcos arrastrándolo tras él. Para su sorpresa, el enorme chico del que tiraba, oponía una resistencia bastante anulable. Al llegar a una cabina de fotos, entró arrastrando al chico adentro. Los primeros síntomas del atardecer comenzaron a mostrarse.
-Dime de una puta vez que te pasa conmigo Tomi.- dijo Marcos, que tan cerca de él había comenzado a derrumbares.- Dime que cojones cambió. Dime porque después de ese día no volviste a hablarme. ¿Te doy asco Tomás? Tu...
-¿Yo que?- La voz de Tomás ya había perdido su fortaleza, y ahora permanecía inmóvil mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas- ¿Porque te robe tu primer beso? ¿Eso es lo que vas a volver a preguntar?
Marcos lo observó, mientras esas enormes lágrimas caían ante él, y deseo que las cosas fueran como antes. Que aquel fuera su cariñoso Tomi. Que cuando llorara, lo abrazara, para poder consolarlo. Que fueran unidos. Que volviera a besarlo, si, porque no. Él fue su primer beso. Él le abrió los ojos sobre quien realmente era. Y ahora estaban allí, en esa situación tan asquerosamente dolorosa.
-Yo... No lo se Marcos. Tu me cuidabas y... Eras tan bueno. Esa noche sólo... No lo pensé Marcos. Supongo que me enamore de ti sin darme cuenta.- dijo Tomás sin poder contener los quejidos y el llanto.
Marcos no pudo más, y se echó a llorar, colocándose sobre el pecho de Tomás sin poder controlar su respiración.
-Tomi yo también te amaba. Te amo. Te sigo amando Tomi.
Tomás sintió el impulso en sus manos, de rodear a aquel chico y abrazarlo con fuerza. Pero se paró en seco, y en lugar de eso lo separó de él.
-No mientas con esas cosas Marcos. Tu nunca me has amado ni me amarás. Sólo te importas tu mismo. Si no, me habrías esperado. Habrías luchado por lo nuestro. Pero te dio igual.- en este punto de la conversación la voz de Tomás había vuelto a calmarse.- Nunca más vamos a hablar de esto y, no vuelvas a llamarme Tomi.
Tomó sus manos y las apartó de él, tratando de evitar ver aquello que le rompería el corazón. El rostro de Marcos. Pero falló al verlo. Salió de la cabina dejando a Marcos alli, llorando.
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Amigos de la infancia (Yaoi)
RomanceUn grupo de amigos de la infancia. ¿Será una simple casualidad que todos ellos descubran que su sexualidad no es la que esperaban? Quedense para leer la inexplicable historia de los chicos de El club de los ganadores. Aviso: La imagen de portada NO...
