Marcos no había ido a clase el martes. Tampoco lo vio el miércoles ni el jueves. Ni si quiera fue a las reuniones del grupo, ni contestó llamadas de ninguno de ellos. No fue hasta el viernes que apareció a última hora por el colegio, con sus lentes oscuros y su ropa de salir. Se acercó a los cuatro amigos, y los saludó como si todo aquello fuera normal.
-¿A donde íbamos a ir hoy?- les preguntó sonriendo a todos, sin mirar aún a Tomás, que lo observaba en silencio detrás de Nico.
-Pues los planes eran ir a almorzar a una pizzería que encontró el otro día Nico, y luego ver algunas películas en su casa.- dijo Tiago calmado.
Como siempre, Tiago tomó el liderazgo, y con esas palabras les dejó claro a todos como actuarían. Nadie preguntaría a Marcos donde se había metido. Así lo había considerado él, y nadie pondría su juicio en duda. Rubi se puso de forma inmediata al lado del desaparecido, y sin desobedecer lo establecido susurró.
-Marcos... aquella noche...- dijo el rubio con la voz entre cortada.
-Tranquilo. No fue nada.- diciendo esto, el pelirrojo se acercó más a él.- y podemos repetirlo cuando quieras. - terminó guiñando el ojo.
Rubi no entendía bien porque, pero se alegraba de ver bien de nuevo a su amigo. Aun no entendía porque había estado llorando el otro día cuando se besaron, y probablemente no lo sabría. Así que decidió eliminar esa pregunta de su cabeza. Sin embargo había algo que si lo incomodaba. ¿Se suponía que volvería a besar a Marcos aun cuando solo podía pensar en Tomás? Los sentimientos de Rubi se mezclaban en su mente de forma pesada y molesta. Quizá por eso fue el único del grupo que no percibió la mirada de dolor que emitió por un breve segundo el rostro de Marcos cuando Tomás lo miró. Fue solo una fracción de segundo, pero Tiago y Nico sin duda alguna la notaron. Y por supuesto, Tomás lo notó. Este miró a otro lado. Lo había mirado por equivocación por puro instinto, pero quizá su mirada dejo ver lo que realmente escondía, y aquel misterio desconocido hasta para si mismo, al ser revelado ante Marcos había roto a este por dentro. Así al menos lo reflejaba el rostro del pelirrojo, que se había jurado, estaba preparado para eso. Marcos necesitó un momento para recordar todo lo que se había jurado y re jurado. No volvería al dolor por Tomás. Lo ignoraría por el bien del grupo, y seguiría con su pequeño juego con Rubi, que no había podido disfrutar aquella noche. Tenía todo el plan en su cabeza, así que al llegar al restaurante, ya recuperado de aquella mirada asesina, se sentó junto al rubio. Aprovechó también para cuadrarse de manera que la mirada de Tomás no volviera a tomarle por sorpresa. Ya así, las charlas empezaron a surgir. Allí Nico, contando las aventuras de su equipo de fútbol, y cada idiotez que ocurría. Y él, bajo la mesa, comenzaba a buscar la mano de Rubi, tocándola con sus dedos. El chico rubio solo se estremecía por la sorpresa y le mostraba una mirada de reproche que Marcos ignoraba completa y descaradamente. Allá Tiago, contando que el examen fue la cosa más estúpida que le había ocurrido, demasiado fácil para tanto esfuerzo. Y Marcos ya había entrado en confianza con su mano, así que ahora pasaba a la pierna del chico, que esa vez sí reaccionó con mayor obviedad, despertando la risa contenida de Marcos. Y finalmente, le preguntaron a Tomás si ya había encontrado pareja para el concurso de parejas anual de la escuela, y Marcos operó como había decidido.
-Hey Rubi, acompañame al baño quieres.- dijo, y mientras se levantaba de la mesa le guiño el ojo de forma disimulada al rubio.
El otro chico lo siguió entre extrañado y enojado.
-¿Qué pasa?- dijo al llegar al baño.
Todo aquello era extraño para Rubi. Había desaparecido por tanto, despues de que ellos se besaran, despues de que él llorara... Despues de darse cuenta de lo mucho que amaba a Tomás. Y hoy llegaba como si nada y lo trataba así, tan extraño. Y más extraño aun, a él le encantaba aquel extraño juego. Quería volver a besarlo aun cuando su corazón no le pertenecía en lo más mínimo, porque Marcos parecía ahora una fuente segura de cariño y diversión.
-Digamos que quiero repetir.- le contestó el pelirrojo interrumpiendo sus pensamientos.
-Oh... ya veo... por eso estas tan pesado.- contestó Rubi.
Sí, quería seguir todo aquello, pero sin poder darse cuenta actuaba de aquella forma tan fría y cortante. Sin embargo y para sorpresa de Rubi, a Marcos aquello parecía agradarle.
-Por supuesto...- dijo rodeándolo por la cintura, mientras lo acercaba a él.- ¿Tú no quieres?
-Yo... bueno yo...
El rostro de Marcos ahora estaba muy cerca del suyo, y todos los latidos de su corazón parecían haberse concentrado y haber tomado la determinación de necesitar salir todos en menos de cinco segundos. Sus mejillas se habían tornado completamente rojas, y sus manos sudaban. Rubi abrió sus labios, esperando recibir los tan cercanos contrarios. Pero antes de que eso ocurriera, la puerta tras ellos se abrió. A sus espaldas, escucho claramente la voz del chico al que amaba.
-Marcos, ¿puedes dejarnos solos a Rubi y a mi?- dijo Tomás detrás de él.
El rostro de Marcos se deformó completamente, y Rubi alcanzó a ver unas lágrimas como las de aquella noche asomando en los ojos del pelirrojo. Salió en silencio, sin dejar más sonido que el de aquel algo que se rompía dentro de él cuando Tomás lo miraba. Él chico miró a Rubi a los ojos, que rápidamente apartó la mirada aun más rojo que antes (de ser eso posible)
-Ten cuidado con Marcos.-dijo con una voz seria y sin color alguno.-Él no es quien crees Rubi, y tu eres demasiado inocente. Él te destrozará.- Tomás dijo esto mirándolo fijamente, haciendo que Rubi huyera aun más de sus ojos inexpresivos.- Creeme Rubi. Es solo eso. Volvamos con los demás.
Pero al salir las cosas de Marcos y el mismo habían desaparecido, y el único rastro de su presencia que había quedado era un mensaje en el celular de Rubi.
"Si te interesa seguir lo que habíamos empezado, ven a mi casa cuando acabe la reunión con los chicos. Te espero"
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Amigos de la infancia (Yaoi)
RomanceUn grupo de amigos de la infancia. ¿Será una simple casualidad que todos ellos descubran que su sexualidad no es la que esperaban? Quedense para leer la inexplicable historia de los chicos de El club de los ganadores. Aviso: La imagen de portada NO...
