Festivos

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Así pasaron los días. Los cinco amigos cada vez estaban más distantes los uno de los otros. La confusión reinaba en el ambiente. Las miradas huidizas de todos hacían que todo se volviera aún más tenso. Llegaron los inevitables feriados de Abril. Si bien era cierto que esto era una alegria para todos, fue un factor final para el distanciamiento de todos. O al menos eso pensaban. Lo cierto es que los encuentros de unos y otros llevaron a cosas que les dieron un carácter secreto a lo ocurrido. En primer lugar Rubi dejó finalmente a Marcos, que tampoco sintio mucho dolor por esto. Rubi estaba decidido a conquistar a Tomás. Así que con él se reunió. Pero, lo que pasó en ese encuentro será algo que contaremos más adelante. Marcos no iba a dejar de meterse en lios solo por haber recibido una paliza. En una noche colandose en bares para mayores de edad acabó borracho y en la puerta de Tiago. Los padres de este no estaban en casa, por lo que lo hizo pasar. Marcos empezó a llorar, como ya era costumbre en sus noches de borrachera. En los pies de la cama, el pelirrojo ahogaba sus penas, mientras su amigo lo obsrvaba. Nunca Tiago había sentido tanta impotencia. Hacia tan solo unos segundos se había despertado otra vez de ese sueño. Ese en el que los labios carnosos de Marcos lo arropaban tras una pesadilla. Y ahora ahí estaba. Llorando por el otro imbecil al que llamaba amigo. Escuchaba los sollozos desesperados de su amigo.

-Lo-lo volví a ver con otro Tiago. Le-le da igual todo. Diga lo que diga siempre me da esa mirada. Me esta matando- Se lamentaba Marcos en el suelo.

Tiago estaba familiarizado con esos episodios. Pero esta vez la sangre le ebullía. Y quizá por eso lo hizo. Se levantó y se acercó a él. Tomó su cara entre sus manos y sonrió. Se sentía tan nervioso. Los ojos de Marcos se clavaron sobre los suyos y se abrieron más que nunca. Pudo ver su brillo y el corazón de Tiago palpitó fuerte. Ese era el momento que siempre había soñado. Ese momento siempre había perseguido a su corazón. Podía besarlo. Podía sentir los carnosos labios de su mejor amigo. Esos que siempre había deseado. Pero no lo hizo.

-Idiota.- solo dijo eso.

Lo ayudó a levantarse y lo tumbó a su lado.

-Tienes que dormir y dejar de hacer idioteces- le dijo mientras Marcos se acostaba a su lado. Este se giró, quedando ambos frente a frente sobre la cama.

-¿Ibas a besarme?

La pregunta de Marcos atravesó su alma. Toda la fortaleza que había acumulado para poder soltarlo y no besarlo, se desbordó estallando en honestidad infrenable.

-Sí. Iba a besarte.

-¿Porque?- volvio a preguntar el pelirrojo.

-Porque estoy enamorado de ti Marcos. Desde hace demasiado.

Marcos sintió por primera vez en mucho tiempo que se sonrojaba. Su corazón latía y no dolía. Y no entendió por que, pero él mismo acercó sus labios a Tiago y comenzó a besarlo. Tiago sintió los labios de su amigo como si desde su pecho un volcán quisiera estallar, humeante. Pero lo respondió, claro que lo hizo. Lo besó como siempre había soñado. Tomando su rostro con dulzura, y dejando sobre este delicadas caricias, dejando que cada parte de su cuerpo le demostrara al pelirrojo cuanto lo amaba. Y Marcos, Marcos sintió que lo besaban como nunca nadie lo había hecho. No desde ese último beso con Tomás. Se abandonó en sus labios.

Amigos de la infancia (Yaoi)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora