Marcos no dudaba que Rubi vendría. Era algo simple y obvio. En casa, sólo estaban él y TumTum, y sin estorbos innecesarios podría afianzar lo que había empezado con Rubi. Su experiencia lo guiaba y, poco a poco, el proceso de atrapar a un chico se le hacía más automático. Marcos sabía que aún dentro de él, sólo había sitio para alguien. Se había dado cuenta la semana atrás. Y no, no el día en que Tomás le dijo todas aquellas cosas sin conmoverse si quiera. Se había dado cuenta esa noche. Y la anterior. Cuando había salido de fiesta, y había vuelto a casa apestando a alcohol y a quien sabe que más cosas. Cuando en cada noche dejó que cada hombre que quisiera lo tocara, tratando de así, olvidar a Tomás en alguno de ellos. No fue hasta que Tiago lo llamó regañandolo que decidió enfrentar la situación. Y ahora estaba en casa, esperando a Rubi, y apestando de nuevo a alcohol. Todos aquellos indicativos le aseguraban lo que ya sabía. Estaba hundiéndose cada vez más. Marcos permanecía tratando de no pensar cuando alguien llamó a la puerta. Al otro lado pudo ver el pelo rubio de su amigo. Abrió rápidamente y lo abrazo con fuerzas.
Rubi había ido cuando antes había podido. ¿Porqué Tomás había dicho todas esas tonterías? Rubi lo ignoraba. La cabeza del rubio era mucho más impulsiva y sentimental y, no pasaba pensando mucho algo, hasta que lo descartaba por dolor de cabeza. El proceso de lo que Tomás había dicho, hizo el mismo camino, ayudado porque el nerviosismo de tenerlo tan cerca y ser descubierto en algo así, lo había hecho olvidar gran parte de lo que había dicho. Aún así, allí estaba. Guiado por su impulsividad. Cuando al otro lado, Marcos abrió la puerta, el abrazo que le dio hizo que su cuerpo reaccionara.
-Tomás nos... -comenzo a decir el chico.
Pero en cuanto pronunció aquel nombre las manos de Marcos subieron a la barbilla del chico, y haciendolo pasar rápidamente, envolvió sus labios con los suyos. Marcos no fue delicado ni comedido como la vez anterior. Esta vez tomo con fuerza la cintura del chico, acercándolo a él, e introdujo su lengua con fuerza en la boca contraria. Aquello sobresaltó a Rubi, que se hizo a un lado sobresaltado.
Pasó el resto de la noche allí, entre los brazos y los besos de Marcos, perdido absolutamente en aquello que acababa de descubrir. Le gustaban los hombres. Ya no había duda de eso.
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Amigos de la infancia (Yaoi)
RomanceUn grupo de amigos de la infancia. ¿Será una simple casualidad que todos ellos descubran que su sexualidad no es la que esperaban? Quedense para leer la inexplicable historia de los chicos de El club de los ganadores. Aviso: La imagen de portada NO...
