El pais de las maravillas.

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Y para hablar de la suavidad de los labios de Marcos estaba Tiago. Durante todo el fin de semana largo, tuvo a Marcos en casa. Ahora mismo lo tenia enredado en su pecho. Los cabellos del pelirojo rompían en una delicada cascada sobre su pijama, y tras haberlo visto tan alterado otras tantas veces, ese ilito de saliva cayendo de entre sus labios le parecia de lo más adorable. Desde que Marcos lo había besado las cosas entre ellos habían cambiado. No habían llegado más allá, pero había conseguido que el pelirojo no saliera a buscar más labios que los suyos. Y Tiago no podía estar más feliz. Por una vez sentía que todo estaba bien. Marcos se veía cada día mejor, y empezaba a dejar de sentirse culpable por haber interferido en lo suyo con Tomás. Quizá después de todo, si había sido lo mejor para Marcos. Quizá...

En ese momento Marcos despertó y lo miró sonriendo. El pelirojo no tenía ni idea de que sentía por su amigo, pero por primera vez en demasiado tiempo, sentía que estaba donde tenía que estar. Podía dejar de pensar en aquel otro, podía alejar toda esa oscuridad con un solo beso. Y eso le bastaba para entregarse completamente a quien lo amaba.

-Buenos días mi vida.- le dijo dandole un pequeño beso a Tiago, volviendo a su pais de las maravillas.

Amigos de la infancia (Yaoi)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora