Muchas preguntas debían ahora rondar por las cabezas de los 5. Tiago se preguntaba confundido de donde habían coincido tantas personas en un punto crítico a esa hora. Marcos, ni si quiera sabía si aquel beso, que había esperado por lo que parecían siglos, había sido de verdad o no. Rubí, ahora sólo podía mirar a Tomás, descubriendo que acostarse con Marco no había servido de nada. Tomás miraba a Marco, pesando sólo como apartar a Rubi de él. A todos de él. Porque lo amaba, y negar eso ya era absurdo. Sin embargo, el más confundido en ese momento. Era Nico.
~Horas antes~
Todos se habían ido, pero cuando estaba por llegar al metro para volver a casa se dio cuenta de que se había dejado la cartera en la chaqueta de Tiago, por lo que volvió caminando a la casa de este. Grande fue su sorpresa cuando en lugar de ver a su serio amigo sentado en el sillón viendo alguna película, lo encontró junto a una botella de cerveza media vacía llorando. Nico lo miro un segundo sobresaltado. Sacó su teléfono y mandó un mensaje a su madre, diciéndole que ese día llegaría más tarde por una urgencia inesperada. Se sentó en la mesita, junto a su amigo, y le tocó suavemente la espalda.
-Amigo, ¿estas bien?- dijo con delicadeza.
-Oh claro que si. Mejor que en toda mi vida.- dijo el otro, con los ojos hinchados a carcajadas.- Oh Niquito, ¿sabes que es tan gracioso? Que todos tus amigos son gays y no tienes ni idea. Ahora mismo, Tomás debe estar consumiéndose de la rabia porque lo único que quería era estar con Marcos, y este debe estar acostándose con Rubi. ¿Y yo? Solo soy como Tomi, pero con mucho menos valor. ¿Sabes cuantos años he pasado amando a ese imbécil de Marcos? ¿Cuantas veces lo he buscado en algún callejón oscuro a las 3 am después de meterse con cualquier tipo que lo dejo demasiado lastimado? Y todo ¿porque? Le sirve acaso para olvidar al otro imbécil de Tomás? Y yo... Yo soy el peor imbécil de todos Nico. Porque yo se todo lo que pasó. Lo sé todo. Y aquí estoy. Callado como una puta. Porque si lo dijera, el amor de mi vida se iría con el suyo, y todo acabaría para mi. ¿Seria feliz Marco entonces? Claro que si. Y Tomi. Y dejarían de meterse en líos los dos. Pero yo. Soy tan sólo un imbécil enamorado. Un imbécil...
Nico, sin poder sintetizar todo eso lo que acababa de escuchar, tomo una de las botellas de cerveza y le dio un gran trago.
-Tiago. Todos hemos hecho cosas así por amor. Tranquilo. Se que sabrás que tienes que hacer. Tu siempre sabes que hacer.- dijo Nico con una sincera sonrisa tratando de evitar pensar en todo lo que me acababan de decir.
Después de decir eso, Nico miro fijamente a su amigo. ¿Como había estado tan ciego? Lo apenaba verlo así. Pero más de lo que pensaría que le dolería ver a un amigo llorando. Era Tiago. El fuerte de Tiago. El racional de Tiago. El gran Tiago. El siempre tenía el control. El siempre solucionaba todo. El siempre... Pero ahora. Ahora se paraba a pensar ¿era realmente el admirable Tiago el culpable de que aquel Unido grupo de amigos estuviera a punto de desamarse? Evidentemente las culpas se compartían. Marcos, tan débil. Tomás, sin saber enfrentar lo que sentia. Y Rubí. ¿Porque se metía en la cama de Marco, sabiendo por donde había pasado este miles de veces? ¿Era él el único cuerdo de todos? Tiago lo miró, y comenzó a reír a carcajadas.
-Oye. ¿Te imaginas que tu también fueras gay? Esto parecería alguna extraña maquinación de un ser superior que quiere reirse mucho de nosotros. -subió su botella por encima de su cabeza y señalando al techo exclamo- ¡Gracias por toda esta mierda! Más te vale arreglarlo todo y no dejar toda esta mierda así.
Nico lo miró realmente apenado. Pero seguía sin poder decir nada. ¿Que dices cuando el más cuerdo de todos se ha vuelto loco? Aquello era le maldito infierno en su mente.
-¿Te digo algo más? Nunca he besado a nadie Nico. Nunca. Solo en sueños. Y al mismo hombre. ¡SOOOY GAAAAAY!
Comenzó a gritar. En ese momento, Nico reaccionó. Lo tomó con fuerza del brazo y lo arrastro afuera. No podía hacer eso allá.
-Tiago. Ahora vas a hacerme caso. Vas a correr. Hasta que vomites, y eches toda la basura que tienes en el estómago. Luego iras a casa y no gritaras de nuevo eso en tu casa. Sabes cómo son tus padres. ¿De acuerdo?
Tiago asintió sin dejar de mirar a su confundido amigo. Nico lo tomó del brazo y tiro de él mientras comenzaban a trotar. Siguió así por unas cuantas horas, entre paradas para vomitar la cerveza que Tiago había ingerido. Cuando esté partió a llorar preguntándose que había hecho, Nico lo llevó de nuevo a su casa. Lo dejo en la cama. Y con los pensamientos revueltos, y una nueva perspectiva de su grupo, riendo como si realmente estuviera ebrio, pensó seriamente que quizá lo mejor era salir de aquel lío de amigos gays. Cuando se había asegurado por quinta vez que lo mejor sería quedarse sin ellos, vio a Tomás enfrentando a esos tipos, a Marcos tirado en el piso, y la puerta de la casa, en la que Rubí estaba (así lo aseguraba Tiago y lo creía). No lo pensó ni un segundo. Sus amigos más preciados estaban en peligro, y su cuerpo serviría a esa causa, pensara lo que pensara su cabeza. Es por eso que esa noche, apoyado en la almohada de la casa de Marco, Nico no sabía que pensar de sus queridos amigos, que ahora le parecían tan desconocidos.
ESTÁS LEYENDO
Amigos de la infancia (Yaoi)
RomanceUn grupo de amigos de la infancia. ¿Será una simple casualidad que todos ellos descubran que su sexualidad no es la que esperaban? Quedense para leer la inexplicable historia de los chicos de El club de los ganadores. Aviso: La imagen de portada NO...
