Después de aquella noche, las cosas entre los 5 se pusieron algo extrañas.
Tiago llegó una vez más al colegio. Hacia una semana de aquella noche, y realmente no sabía de quién debía esconderse más. De Nico, o de Marco. Aunque sin duda era más fácil esconderse del primero. Desde aquella noche en su casa, Nico no había hecho acto de presencia. Sabia que iba al colegio, pero no se acercó a hablar con ninguno de sus amigos en toda la semana. Sin embargo, huir de Marcos era una tarea digna de esfuerzo. No solo porque en su mente, huir se aquella persona a la que amaba fuera complicado. Si no que la insistencia que el chico presentaba en hablar con él agotaba a cualquiera que quisiera un mínimo de espacio. Y Tiago sabía porque lo buscaba. En la cabeza del pelirrojo todo daba miles de vueltas. Rubí, Tomás, Nico alejándose de ellos. Demasiadas cosas que no podía aclarar sólo, y temía caer en cosas peores de las que ya había tenido que superar. Y así era. Marcos andaba de un lado para otro, llamando sin parar a Tiago por celular. No entendía porque de un momento para otro dejaba de hablarle. ¿Acaso estaba enojado porque se había acostado con Rubi? Aún cuando está pregunta lo agotaba, aliviaba las cuestiones que hacían que su estómago se resolviera. ¿Que estaba haciendo con Rubi? ¿Aquello había sido un beso de Tomás? ¿Por que Nico no le hablaba desde aquel día? El joven pelirrojo era tan sólo una rama del gran árbol que formaban juntos, y temía que no podría aguantar su propio peso con las tormentas que se venían encima.
Por otro lado, Tomás se encontraba en un continuo shock. Mirando por la ventana de clase, pasaba las horas componiendo poesías a aquel beso robado, fantaseando con cada uno de los que podría robarle. Para acabar llorando en el baño a las tres de la mañana hasta arriba de marihuana jurando que no era gay y que aquellas mariconadas no eran para él, que bajo ningún concepto el andaba amando a Marcos. Y claro, que a quien pretendía engañar si ni el se la creía. Amaba a Marcos y el otro rubio maldito se lo andaba robando. El único consuelo que Tomas había tenido había sido Nico. Pero este parecía haber tomado unas vacaciones de aquel caótico grupo justo cuando más lo necesitaba.
Rubi, sin duda alguna, se enfrentaba a el peor de los caos. Había visto a Tomás besando a Marcos. No sentía nada por Marcos. Sólo la ilusión de poder olvidar a quien realmente amaba. Pero que a quien besara Marcos fuera a Tomás le partía el alma. No es como si ellos dos tuvieran algo, pero lo que Rubi sentía es que le habían puesto los cuernos con la persona a la que amaba. Y eso lo había mantenido en un estado de tristeza sumisa de la que no salía.
Y Nico. Claro. El pobre Nico. Nico simplemente tomo el tiempo que necesitaba. Sus amigos estaban jodidamente locos y homosexuales, y todas esas noticias habían llegado de golpe a sus manos. ¿que podía hacer? ¿Encajaba él en el grupo? ¿Valía la pena meterse en la tormenta emocional de sus amigos? Nico sólo podía pensar que había sido capaz de arriesgar su bien estar físico por Marcos, y se culpaba, dolorosamente, de que la única respuesta que encontrará a sus preguntas fuera, realmente quiero a esos chicos.
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Amigos de la infancia (Yaoi)
RomantikUn grupo de amigos de la infancia. ¿Será una simple casualidad que todos ellos descubran que su sexualidad no es la que esperaban? Quedense para leer la inexplicable historia de los chicos de El club de los ganadores. Aviso: La imagen de portada NO...
