17. La paz de mi hogar.

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-I...dio...idiota. Dijo casi en susurro el sujeto llevandose una mano a su dislocada nariz. Me entró un tremendo alivio, sentí como un respiro dentro mí, como si me liberara de una tremenda presión en mi pecho.

Dos guardas del bar llegaron y llamaron a la policía y adivinen que, termine preso igual que él tal Scott y si ya eso era malo, él tipejo ese es hijo del jefe de policías, Ryan Daniels y su querido hijo Scott Daniels.

-¿De verdad tienes una hija con ella? Estaba sentado en una de las bancas de la celda de la comisaría viendo hacía el piso. Ya nos habían atendido las heridas y le acomodaron la nariz.

-Sí. Le respondí seco viéndolo.

-¿Qué edad tiene? Seguía viendo al suelo sin levantar la mirada, estaba encogido de hombros, podía ver que le dolio enterarse de esa manera.

-Un mes. Levantó la mirada con asombro.

-Pero si es una bebé.

-Brenda nos dejó a los pocos días de nacida de Abigail.

-¿Por qué lo haría? Brenda no es así.

-Ja, yo creí lo mismo y ahora soy yo quien se quedo con la niña.

-Yo...no lo sabía, ella me dijo que no tenía familia ni nada. Bajo la mirada de nuevo. -Soy un idiota.

Finalmente llegaron mis padres y todo quedó arreglado, salí bajo fianza y Scott no levantará cargos. Ambos nos disculpamos, peleamos por razones absurdas.

Iba saliendo de la comisaría con mis padres cuando venía entrando Brenda, se detuvo al verme, me miró a los ojos y me dijo:

-Tú y yo tenemos que hablar.

-Olvidalo Brenda. Seguí caminando, mis padres ya iban un poco más adelante.

-Te veo en dos días en la cafetería a las 2 de la tarde.

-¿Qué te hace creer que iré? Pregunte molesto.

-Será mejor que llegues Liam. Entró a la comisaría y ni siquiera se digno a despedirse.

Llegamos a casa y la verdad yo estaba muy cansado, pero eso no impidió un discurso de mi padre, me advirtió que no quería que pasara otra vez, que pensara en Abi y que dejara de buscarme problemas. Cuando llegamos, Gonzalo estaba dormido en el sofá, lo había mandado para que se quedara con Abi y Fio cuidandolas. Mi padre se encargo de despertarlo.

Subí a mi cuarto y ambas estaban bien dormidas, tome mi ropa y me fui a cambiarme al baño, algo de agua en el rostro y vi los golpes que me hizo Scott, se notaban bastante y ahora si me dolían, el labio partido y mi ojo inflamado, me costaba ver de mi ojo izquierdo.

-¿Hermanito? Se venía acercando Fio con cara de dormida.

-¡Fio, vete a acostar!

-¿Qué te paso en el rostro? Me miró asombrada y asustada. -¿Estas bien? ¿Te duele? Pusó sus dedos en la herida cerca de mi ojo y me hizo quejarme.

-¡Lo siento!

-Me pelee con el novio de Brenda.

-¿La viste? Espera ¿Su novio? Abrió con asombro sus ojos miel.

-Sí, la vi y tiene novio y no...

-No llores hermano, tranquilo. No me había dado cuenta cuando una lágrima bajaba por mi dolida mejilla.

-Ella no le habló de mí...ni...ni de Abi.

-¿No le dijo que tenía una hija?

-No. Me restregue mis ojos para no llorar, me dolía, ella no le dijo que era madre, seguía sintiendose mal por eso y recordé lo que me había dicho:

"-!TE ODIO, TE ODIO MÁS QUE ANTES...¡"

Baje mi mirada y me sentí muy mal, ya no quería llorar más por ella, ya no, di un golpe al labatorio. Mi hermana dió un saltito del susto y me obserbaba en silencio.

Se acercó y me abrazó con mucha ternura y me hizo sentir mejor, más tranquilo.

-Tranquilo hermano, ya estás bien, estás en casa y todo estará bien. Te quiero hermano.

-Y yo a ti Fio.

Fio se fue a su cuarto y yo al mío y ahí estaba ya mi princesita despierta viéndome con sus ojitos verdes mientras movía sus manitas.

-¿Dónde está la princesa de papi, eh? La alcé y ella me lanzaba esas sonrisas tiernas y sinceras de los bebés.

Ya bien dormidos, bueno, ella bien dormida, yo no dejaba de pensar en lo que me dijo Brenda, ¿de qué quería hablar? Yo no quería, o sí...no lo sé, pero por ahora dormiré antes de que Abi despierte y pida chupón.

La Princesita de Papá.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora