Capitulo 21

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Una semana.

Solo quedaba una semana para la boda.

Alec se sentía feliz. Después de haber peleado contra la Clave y cambiado varias leyes, se acercaba el día. Izzy corría de aquí para allá, histérica, Clary reía por todo y Jace se encontraba nostálgico; a su manera, claro. No dejaba de decir cosas como:

-Hace apenas dos años estabas completamente enamorado de mí, querido amigo.

La verdad es que nada podía ser mejor. Todas las broncas, peleas y enfados con el consejo habían merecido la pena. Isabelle era la que más los ayudó con aquello. Había chantajeado, gritado y maldecido a la Clave, buscando el más mínimo error en sus leyes para conseguirles la boda a él y a Magnus. Todos los días de la semana, en lo que la "lucha" había durado, ella se levantaba la primera con ánimo, y se disponía a preparar absolutamente todo lo necesario para los miles de juicios en los que ella había echo de abogada.

Jia Penhallow había acabado bastante harta de la Lightwood, en particular. Isabelle no dejaba de enviarle cartas a todas horas, rogándole y suplicándole que dejaran casarse a su hermano y al brujo. Al final, la cónsul no tuvo más remedio, ya que Aline y Helen también le enviaron cartas desde la Isla Wrangel, nada más enterarse del compromiso de Alec y Magnus.

La Clave había tratado de negarles la boda, pero como Clary hizo notar en una de las muchas reuniones, había muchísimas cosas mucho más importantes para discutir que una boda.

Aún así, había costado lo suyo lograr que por fin, cambiasen las leyes respecto a los subterráneos, haciendo por fin posible la esperada boda.

Alec estaba cardiaco. Su corazón latía rapidísimo al pensar en casarse con Magnus, aunque en realidad no cambiase mucho las cosas. Aún así...

Jace no lo ayudaba a tranquilizarse, ya que bromeaba a cada momento. tampoco es que aquello sorprendiese al Lightwood. A fin de cuentas, Jace era Jace.

Izzy tampoco lo relajaba. Corría de un lado a otro organizando cada pequeño detalle... Que si el traje, que si Magnus también iría de dorado... No dejaba de hablarle a Alec sobre muchas cosas a la vez, y el nefilim acababa a menudo con dolor de cabeza.

Gracias al cielo, Alec encontró refugio en la persona que menos esperaba. Simon. El muchacho era la única persona que hablaba de otra cosa, a parte de la boda. Hacía que Alec despejase su mente, y ahora que el chaval era Cazador de Sombras, salían mucho con Jace a cazar demonios. Al final, los tres se habían echo amigos, cosa que hacía feliz a Clary.

La amistad con la pelirroja también había mejorado bastante. Alec descubrí que tras la Clary tozuda y cabezota, que hacía que Jace se pusiese en peligro, había también una joven divertida e inteligente con la que podías contar para todo. Cada vez se llevaba mejor con ella, y eso mejoraba el ambiente bastante.

Pero dentro de toda aquella felicidad, había una parte del corazón de Alec que seguía vacío. En aquellos momentos, se acordaba más que nunca de Max. No podía olvidar a su hermanito, y lo echaba de menos. Si él siguiese vivo, sería ya un adolescente.

Magnus se daba cuenta de que Alec se encontraba triste por alguna razón. Sabia que Alec estaba feliz, pero veía en lo más profundo de sus bellos ojos un vacío que sabía que no podía llenar. Trataba de consolarlo, y el nefilim sonreía, agradecido. El amor entre ellos dos seguía tan fuerte como siempre, aunque ahora solo podían verse a las noches, cuando Alec volvía al lofm después de todo el día cazando demonios y eligiendo cosas para la boda.

Isabelle también acosaba a Magnus, preguntándole que le parecía esto o aquello. el problema era que Magnus no era tan fácil de convencer como Alec. Por muchas veces que la chica tratase de convencerlo de que no podía echarse purpurina par el día de la boda, el brujo seguí insistiendo una y otra vez.

- NO. ¡Presidente Miau no puede ser Dama de Honor, brujo loco!

-¡Es mi boda, no la tuya!

-¡Me sacas de quicio!

-¡Tú a mi también!

Aunque luego ambos se disculpaban, a regañadientes. Hace les decía a menudo que parecían niños pequeños, pero callaba al ver la mirada furiosa de Magnus. Ya había visto en acción al Brujo de Brooklyn... No quería dar detalles cuando Alec le preguntaba. Lo único que sabía el pelinegro sobre aquel incidente es que había sido con patos.

Así que allí estaban, todos con los nervios a flor de piel y unas increíbles ganas de que llegara al fin el tan esperado día.

Incluso Maryse, siempre tan calmada, presentaba signos de nerviosismo. Había tenido una charla con Magnus, de la que ella había salido blanca como la tiza, y él silbando con la manos en los bolsillos. Por mucho que los demás preguntasen, ninguno de los dos quería hablar sobre el tema. Alec se encogió de hombros, pero Clary, Simon, Izzy y Jace no dejaban en paz a la pobre Maryse. Aún así, no consiguieron que ella dijese nada.

Después de una tarde llena de estrés, Alec se echó en la cama, cansadísimo. Aquel día no dormiría en el lofm, pues mañana tendría que levantarse temprano para acudir a una reunión de la Clave. Aún así, al tumbarse no pudo evitar pensar en su novio y enviarle un mensaje. En el ponía:

"Solo una sema"

La repuesta del brujo fue:

"Lo sé. Estoy deseando verte con el traje de boda ;)"

Y Alec no pudo evitar sonreír.

Solo una semana.








Malec fanfic (Editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora