Me tapo los ojos con las manos, por sobre todo no quiero ver a Leandro desnudo. Si desea adentrarse en el sexo homosexual, debería ir con alguien más experimentado, no conmigo que ni siquiera sé cómo se colocan los preservativos. Estaba esperando lo peor, cuando escucho una fuerte carcajada. -¿En serio creíste que quería intimar contigo tan fácilmente? ¿Quién crees que soy?- Me dice mientras comienza a vestirse, mofándose de mi ingenuidad. ¿Qué quién es? Pues eso mismo me pregunto, porque solo sé que es mi vecino y de ahí hacia atrás, no sé nada más. Ahora resulta que mi mamita cree que es mi pareja y por ello, le ha facilitado vivir con nosotros. ¡Si es un completo desconocido! ¿Por qué este sujeto hace que me enoje tan rápidamente? Usualmente soy una persona serena.
Al entrar nuevamente a casa, nos encontramos con mi papito, quien acaba de llegar a casa. -¿Así es que eres el amante de un hombre casado? ¿Acaso no te da vergüenza romper una familia? Y además tienes el descaro de traerlo a vivir bajo nuestro techo... esto es el colmo.- Grita enfurecido el hombre de mostacho, y creo que tiene razones para hacerlo. ¿Qué debería responder? Si ni siquiera lo he traído hasta aquí, todo ha sido culpa de mi madre, ella tomó la decisión sin siquiera consultar. –Yo le dije lo mismo, cariño... en realidad no es honrado estar con alguien comprometido, mucho menos que tiene tres hijos... ¿pero qué iba a hacer? El pobre se ha enamorado, ¿eso es un pecado?... Además piénsalo mejor, así él estará con alguien que le proteja y cuide cuando nosotros ya no estemos... Ya no tenemos que sufrir al imaginar el futuro de nuestro retoño.- Intercede de la nada la esposa de mi padre, quien siempre tiene alguna palabra para convencer a su marido. ¿Eso quiere decir que me dejarán como el culpable a mí? ¿En realidad ella no recuerda que fue su decisión traer a Leandro a casa? Me muero de la indignación al contemplar la escena. Muy mamá mía será, pero esta vez se ha pasado un poco con el trago.
-No, en realidad aquí ha habido un malentendido. Lo que sucede es que me he dado cuenta que soy homosexual y por ello he dejado a mi esposa, no creo que se merezca seguir engañada... para ser sincero, esa bruja no se merece ni siquiera que la miren, es una completa zorra... Pero lo que importa, es que no tengo una relación con Alejandro, ni nada por el estilo... Solo somos amigos. Yo trabajo en la construcción, y gano lo suficiente como para seguir manteniendo a mis hijos y aportar en esta casa... Les pido encarecidamente que me acepten, de lo contrario debería dormir en la calle.- Habla de pronto Leandro con un tono de voz distinto, más maduro y serio. Me deja sorprendido su sinceridad, pensé que se colgaría de las fantasías de mi mamita. Lentamente veo como las facciones de mi padre se relajan y ve de mejor manera la estadía de aquel sujeto. Respiro aliviado al darme cuenta que toda la mentira se ha revelado, y es que lo último que deseo es enfadar a mi papito, hacerle pasar un mal momento no me lo perdonaría.
Finalmente, debido a que siempre hace falta dinero en la casa, el dueño de hogar decidió aceptar al vecino. Ya somos cinco, contando con Andrés y Leandro, pareciera que nuestra familia vuelve a ser numerosa. -¿Pero mi hijo no te gusta ni siquiera un poquito? Si es porque está gordo, comienzo a esconderle la comida ahora mismo... ¿No le podrías dar una oportunidad? Si desde lejos no parece tan feo y si le cierras la boca, hasta parece normal...- Le suplica mi mamita al nuevo hospedado. ¿Cuál es su afición por buscarme un novio ahora? ¿Por qué siempre ha creído que necesito a alguien que me cuide? Puede ser que mi cerebro no funciona como el del resto, sin embargo, eso no significa que no pueda velar por mi propio bienestar.
Lo malo de todo el asunto, es que ahora somos tres personas durmiendo en mi cuarto, tres chicos extraños que deben decidir quién duerme en el suelo. –Insisto, yo he llegado hoy y no tengo problema en ocupar el saco de dormir... En serio, tú puedes ocupar la otra cama.- Discute el petizo a la hora de acostarse y es que le he propuesto pernoctar en mi catre. –Yo soy el menor, puedo perfectamente soportar la incomodidad del suelo... No se preocupen.- Hace su aparición Andrés, quien como ahora parece más hombre, busca desarrollar su caballerosidad. –Claro que no, no puedo permitir que una mujer duerma de esa forma... usted señorita quédese en su lecho a comodidad...- Le responde galantemente Leandro, como si quisiera coquetearle, cuando se supone que es homosexual... Porque lo es, ¿verdad? ¿O será bisexual? ¿O tan solo es amable? ¿O es un estúpido heterosexual curioso?
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Somos Hermosos
Romance"Solemos escondernos, refugiarnos de todos quienes puedan dañarnos. Es mejor no brillar porque el dolor del fracaso nos aterra. Afuera hay muchos demonios que quieren alimentarse de nuestras almas, de nuestra debilidad, esa que nos obliga a borrar l...
