Capítulo 12

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|Devonne|

No puedo creer que sea real. Yo, Devonne Wells me he atrevido a besar a Justin, y ha sido completamente hermoso.

—Debería llamar a Ryan —Susurra tras romper, lo que hasta ahora, puede llegar ha ser el mejor beso de la historia —He salido sin avisar y estoy seguro de que tanto él como Chaz deben estar preocupados.

Asiento, esperando a que haga la llamada, pero esta no llega de inmediato.

—¿Puedes hacerlo tú? No he traído el móvil, y sinceramente tampoco tengo ganas de escuchar sus reclamos.

—Está bien Drew, pero me debes una grande —Intento bromear, aunque realmente no soy buena en esto, pero al menos he logrado sacarle una sonrisa entre tanta lágrima. Me encantaría poder saber que le pasa en realidad, por qué está tan decaído, pero no me atrevo a preguntar.

Saco del bolsillo de mi pantalón el teléfono y busco entre mis contactos el número de Brenda. Es la única manera que tengo de contactar con Ryan, porque sinceramente nunca me ha dado por pedirle el número a él.

—¡Devonne! ¿Dónde estás? ¿Estás bien? —Murmura, tras contestar mi llamada.

—Sí, estoy bien, no te preocupes —Pauso mis palabras unos segundos —¿Puedes hacerme un favor Brenda?

—Por supuesto, lo que sea.

—¿Sería mucho pedir que encuentres a Ryan y me lo pases?

—¿A Ryan...? —No me extraña que parezca sorprendida. No todos los días te llama una amiga para preguntar por otra persona.

—Sí, es urgente, por favor.

—Está bien, lo tengo frente a mí, un segundo.

—Gracias, prometo responder después a todas tus preguntas.

—Ryan, Devonne quiere hablar contigo —La escucho decir tras el micrófono, y segundos después la voz del chico inunda mis oídos.

—¿Devonne...? —Por el sonar de su voz, parece estar confundido.

—Hola Ryan, llamaba para decir que Justin está conmigo —Miro directamente al chico nombrado y sonrío, mientras acaricio suavemente su espalda.

—¿Justin...? ¿Pero qué...?

—Parece ser que quería estar solo y se fue del instituto, le he seguido y ahora estamos juntos —Le interrumpo.

—¡¿Qué?! ¡¿Es que ese chico se ha vuelto loco?! ¿Dónde estáis?

—Para el carro Ryan, él está bien, está conmigo, y vamos a tardar un tiempo en regresar.

Cuelgo la llamada antes de que pueda decir alguna estupidez más, pero me arrepiento al instante. Si Justin no se encuentra bien supongo que Ryan sabrá el por qué, y estará preocupado por su amigo.

—¿Damos un paseo por la orilla? —Decido dejar de indagar, ahora lo único importante es intentar hacer sentir bien a Justin. No quiero verlo tan decaído, aunque no se me ocurre nada para levantarle el ánimo.

Caminamos todo recto hacia el faro, sin preocuparnos de la hora o cualquier circunstancia que pueda ocurrir al regresar. Al fin y al cabo, ¿qué son un par de horas perdidas?

No sé como actuar o qué decir. Estos meses en clase han sido tan intenso entre Justin y yo... Y no me refiero a asuntos amorosos. Nuestras conversaciones siempre han terminado en discusión, o más bien, siempre han comenzado en discusión. Nunca he estado tan nerviosa frente a él, y no logro entender por qué.

Vuelvo mi cabeza hacia el océano. El horizonte se pierde entre el cielo y el agua, no logro distinguir en que lugar empieza uno y termina el otro. Suspiro, imágenes del pasado vuelven a mi memoria haciéndome pensar... Es la primera vez en tanto tiempo que me dejo besar por alguien. O mejor dicho, es la primera vez desde lo ocurrido que logro besar a alguien sin sentir odio o repulsión hacia mi persona.

Su perfil... Es tan hermoso... Observo cada movimiento, su tristeza me entristece. No puedo dejar de mirarle, me hipnotiza, me eleva hacia el más allá.

Camino unos centímetros tras de él, pero posicionada junto a él. Sonrío, me acerco, le empujo... Intento pasar desapercibida, hacerle creer que no he sido yo. Aunque es de tontos, porque no hay nadie más alrededor.

Parece sorprendido, confundido, pero no hace nada por preguntar o incomodar. Vuelvo ha empujarlo, nuevamente con suavidad, e intento mantener la calma, no quiero echarme a reír a carcajadas.

Veo por el rabillo del ojo que me está mirando. Parece querer decir algo, pero no lo intenta, mira hacia el frente y sigue su camino. Una vez más lo vuelvo a empujar, pero esta vez no logro contener la risa. Camino unos pasos más y cuando vuelvo sobre mis talones me doy cuenta de que se ha detenido. Tiene sus manos apoyadas en la cintura, mientras me observa con el ceño fruncido.

Sonrío, encojo mis hombros y saco la lengua en forma de burla hacia su persona.

—Empieza a correr si no quieres morir —Es un juego, y he logrado que lo entienda.

Se acerca unos centímetros, y adivino sus intenciones. Grito con todas mis fuerzas y emprendo mi carrera lejos de él. Siento sus pasos y risas tras de mí, que se mezclan con los míos acompasándolos en una hermosa música de la naturaleza.

Sus brazos rodean mi cintura justo en el mismo momento en que llegamos junto al faro. Nuestras risas se mezclan, no puedo evitar abrazarlo y todo pensamiento fugaz desaparece junto a sus intenciones.

No necesitamos decir nada, nuestras miradas lo dicen todo. Le sonrío, tomo su mano enredando nuestros dedos y le hago caminar hacia el faro. Subimos en silencio, quiero llegar lo más arriba posible, y cuando vengo a darme cuenta estamos justo en el final.

Suelto nuestro agarre y camino hacia el bordillo, asegurado por una baranda bien sujetada. Cierro los ojos mientras dejo que el aire frío roce mi rostro. Me encanta esta sensación.

—Este paisaje de noche debe ser espectacular —Abro los ojos y en efectivo, el horizonte en la oscuridad deber ser espectacular. Pero lo más espectacular es verlo con él, rodeando mi cintura con sus brazos mientras deja descansar su barbilla en mi hombro y susurra palabras estúpidas en mi oído. Justo como ahora...

1. En el Corazón no se Manda (TERMINADA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora